Acercar la capacitación para el trabajo a las comunidades más pequeñas de Jalisco, donde las oportunidades de formación y desarrollo productivo suelen ser más limitadas, constituye una de las vertientes de la estrategia impulsada por el gobernador Pablo Lemus Navarro, que el Instituto de Formación para el Trabajo del Estado de Jalisco (IDEFT), encabezado por Salvador Cosío Gaona, lleva a la práctica mediante programas orientados a fortalecer las habilidades de sus habitantes, promover el emprendimiento y contribuir al desarrollo de las economías locales.
Esta labor cobra especial relevancia en poblaciones alejadas de los principales centros urbanos, donde aprender un oficio puede representar mucho más que adquirir conocimientos: significa la posibilidad de generar ingresos, iniciar una actividad comercial o construir una alternativa de sustento sin necesidad de abandonar la comunidad.
En este contexto, el IDEFT, a través de su plantel Amatitán, extendió sus acciones de formación a distintas localidades de los municipios de Cocula y Ameca, con la entrega de 143 constancias correspondientes a cursos vinculados con actividades productivas, servicios y emprendimiento.
Uno de los resultados más significativos se registra en El Chivatillo, una pequeña comunidad del municipio de Cocula que, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, cuenta con apenas 291 habitantes. Ahí, participantes de los cursos de panadería y elaboración de postres pusieron en marcha una panadería, convirtiendo los conocimientos adquiridos en una iniciativa productiva que abre oportunidades de ingreso y contribuye a fortalecer la economía local.


En esta localidad se entregaron 47 constancias correspondientes a los cursos de Panadería, Maquillaje y Alto Peinado, Repostería Básica y Barbería, mientras que en Santa Teresa, otra comunidad de Cocula, con 925 habitantes, 15 personas concluyeron su formación en Maquillaje y Alto Peinado Nivel Básico.
Durante las actividades estuvo presente el presidente municipal de Cocula, Luis Fernando Aldana González, acompañado de su esposa, Belia Alicia Flores Ramos, presidenta del Sistema DIF Municipal. El alcalde reconoció el respaldo del IDEFT para acercar oportunidades de preparación a distintas comunidades e invitó a sus habitantes a aprovechar los programas de capacitación disponibles.
Por su parte, el director del plantel Amatitán, Juan Ignacio Hermosillo Covarrubias, destacó especialmente el emprendimiento surgido entre participantes de los cursos de panadería y repostería, al considerar que este tipo de experiencias demuestra cómo la formación técnica puede trascender las aulas y convertirse en una herramienta de desarrollo económico para las familias y sus comunidades.
La actividad institucional se extendió también al municipio de Ameca, donde el IDEFT llevó capacitación a delegaciones y espacios comunitarios con características y necesidades productivas distintas.



En San Antonio Puerta de la Vega, localidad de 1,120 habitantes, se entregaron 14 constancias del curso de Decoración con Globos, mientras que en Hacienda El Cabezón, comunidad de 2,749 pobladores, concluyeron su preparación 23 participantes del curso de Hojaldre y 21 de Repostería Básica.
Asimismo, en el Centro de Igualdad Sustantiva de la zona centro de Ameca, otras 23 personas recibieron constancias del curso de Repostería Fina, ampliando las posibilidades de aprovechar los conocimientos adquiridos para desarrollar actividades económicas por cuenta propia.
Más allá del número de constancias entregadas, estas acciones reflejan la importancia de acercar alternativas de formación a poblaciones de menor tamaño, donde el acceso a conocimientos técnicos puede convertirse en un factor determinante para impulsar pequeños negocios, aprovechar las vocaciones productivas locales y generar nuevas oportunidades de ingreso.


La ampliación de la capacitación hacia las comunidades forma parte de una política de formación para el trabajo que cuenta con el acompañamiento del secretario de Educación y presidente de la Junta Directiva del IDEFT, Juan Carlos Flores Miramontes, orientada a fortalecer las capacidades de la población y favorecer un desarrollo económico con mayor alcance territorial.
Con estas acciones, el Instituto continúa consolidando una estrategia que acerca la formación a localidades de distintas dimensiones y características, bajo una premisa fundamental: que la distancia, el tamaño de una comunidad o su ubicación geográfica no representen obstáculos para acceder a conocimientos capaces de abrir oportunidades de empleo, autoempleo y emprendimiento.
La experiencia de El Chivatillo resume el sentido de este esfuerzo: en una comunidad de menos de 300 habitantes, la capacitación ya se convirtió en una panadería, demostrando que incluso en las localidades más pequeñas pueden surgir iniciativas productivas a partir del aprendizaje de un oficio.





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