Entre música de mariachi, sonrisas, abrazos y momentos de profunda emoción, 27 personas celebraron la culminación de una etapa de aprendizaje que les permitirá brindar una atención más humana y especializada a quienes han dedicado toda una vida a construir familias, comunidades e historias.
La alegría que envolvió la ceremonia de entrega de constancias del Diplomado para el Cuidado del Adulto Mayor 2026 fue también un reconocimiento a una labor que exige conocimientos, paciencia y, sobre todo, una enorme sensibilidad: acompañar a las personas mayores con dignidad, respeto y cariño.
El Instituto de Formación para el Trabajo del Estado de Jalisco (IDEFT) y el Sistema DIF Jalisco encabezaron esta celebración en la Casa Hogar para Mujeres Adultas Mayores “María Concepción Jiménez de Medina Ascencio”, en Guadalajara, donde quedó de manifiesto que el cuidado de calidad comienza por reconocer el valor de cada persona, su historia y su derecho a vivir plenamente.

Durante su formación, los egresados adquirieron herramientas en gerontología, psicología, tanatología, movilidad y atención integral, mediante un modelo centrado en la persona que promueve el envejecimiento saludable, la autonomía y el respeto a la dignidad humana.
El director general del IDEFT, Salvador Cosío Gaona, destacó que las personas mayores representan un patrimonio invaluable de experiencias, conocimientos y enseñanzas que merece ser reconocido y protegido. Asimismo, felicitó a los egresados por elegir una preparación que, además de abrir oportunidades laborales, les permitirá hacer una diferencia en la vida de otras personas.
Por su parte, Leticia Guadalupe Romero Lima, directora de Atención a las Personas Adultas Mayores del DIF Jalisco, subrayó que profesionalizar el cuidado significa también aprender a escuchar, comprender y respetar a quienes requieren acompañamiento, reconociendo siempre sus derechos y su dignidad.
Livia Teresa Flores Garnelo, jefa del Departamento de Gestión de Centros de Atención a Personas Adultas Mayores, explicó que esta preparación contempla las dimensiones biológica, psicológica, social, cultural y espiritual, para ofrecer una atención integral tanto en espacios laborales como familiares y comunitarios.



A su vez, Mónica Mariscal González, subdirectora general de Inclusión del DIF Jalisco, reconoció la dedicación de los participantes y los invitó a convertir cada conocimiento adquirido en una oportunidad para brindar bienestar, comprensión y mejores condiciones de vida a las personas mayores.
Uno de los momentos más significativos llegó con las palabras de Beatriz López, quien, en representación de sus compañeros, compartió cómo esta experiencia transformó su manera de entender el cuidado. “Hoy salimos mejor preparados, pero sobre todo más conscientes, empáticos y comprometidos”, expresó.
La música del mariachi añadió un toque especialmente emotivo a la celebración, en la que los aplausos, las felicitaciones y la satisfacción de haber alcanzado una meta se mezclaron con el entusiasmo de quienes ahora cuentan con nuevas herramientas para ejercer una labor profundamente humana.
Esta colaboración forma parte de las acciones de capacitación promovidas por el Gobierno de Jalisco, encabezado por Pablo Lemus Navarro, a través del IDEFT, bajo la coordinación sectorial de la Secretaría de Educación Jalisco, a cargo de Juan Carlos Flores Miramontes.



En la ceremonia también participaron Verónica Gutiérrez Castañeda, directora del IDEFT Zapopan; Alejandro Jorge Ramos García, coordinador del diplomado; Lucero Adriana Sevilla Ramos, jefa de la Casa Hogar para Mujeres; Luz Goretti Barajas Noriega, coordinadora del CAPAM, así como Socorro Leticia Ornelas Orozco y María Chávez Munguía, madrinas de generación.
Más allá de las 27 constancias entregadas, esta celebración dejó un mensaje que cobra especial significado en una sociedad donde cada vez más personas alcanzan edades avanzadas: cuidar no es solamente atender necesidades, sino reconocer historias, acompañar con afecto y procurar que cada etapa de la vida se viva con dignidad.
Porque detrás de cada persona mayor hay una vida que merece ser valorada y, detrás de cada cuidador preparado, una oportunidad para hacerla mejor.





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