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2022-09-15
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Militarización y principios de Groucho Marx

LA ALIANZA DE FACTO ENTRE EL PRI Y MORENA SUPONE SIN DUDA UNA RECONFIGURACIÓN DE LAS ALIANZAS ELECTORALES, ESPECIALMENTE DE LA COALICIÓN VA POR MÉXICO...

Los acuerdos políticos, las aprobaciones legislativas en materia de militarización y la reconfiguración de las alianzas electorales en semanas recientes en México confirman que la clase política mexicana se rige por las ideas de Marx, no de Karl sino de Groucho Marx. Aunque algunos sostienen que originalmente no es de él, se atribuye al actor y comediante estadunidense la frase: «Éstos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros», que definen de cuerpo completo la integridad y la coherencia de la clase política profesional.

Gracias a esta conducta errática e incongruente de los profesionales de la política, el presidente Andrés Manuel López Obrador acaba de lograr una carambola política de tres bandas: logró la aprobación de reformas legislativas que apuntalan la militarización del país, fracturó la alianza opositora entre los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD) y consolidó la ventaja electoral de su partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Todo indica que el costo fue muy barato, pero totalmente indigno para quienes creyeron la promesa AMLO de luchar contra la corrupción: comprar como aliado al impresentable presidente del PRI, Alejandro Moreno conocido como “Alito” y conseguir los votos de los diputados del tricolor a cambio de impunidad política para el ex gobernador de Campeche.

Como se sabe, López Obrador como candidato presidencial prometía regresar a los militares a los cuarteles como una crítica expresa a la política del panista Felipe Calderón Hinojosa de comprometer el ejército en tareas de seguridad pública. Pero cómo él mismo admitió, ya como presidente, López Obrador cambió de opinión y ahora se ha convertido en el titular del Ejecutivo federal que más tareas, facultades y recursos ha cedido a las fuerzas armadas de México.

Para avanzar en esta estrategia de militarización de la seguridad pública, y otros ámbitos de la esfera civil, López Obrador necesitaba dos leyes: una que garantizara la operación de la Guardia Nacional a la esfera de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y otra que extendiera la competencia del ejército en tareas de seguridad pública.

 La primera la consiguió con los votos de la alianza de Morena, Partido del Trabajo y Partido Verde. Para la segunda necesitaba más votos, por lo que urdieron el acuerdo con el desprestigiado dirigente del PRI Alito Moreno. Según el presidente del PRD, Jesús Zambrano, el acuerdo se tejió entre el secretario de Gobernación Adán Augusto López y Alito Moreno, en una reunión privada la primera semana de septiembre. Lo demás ocurrió frente a las cámaras de los medios.

Un Adán Augusto López que abraza y le habla al oído a Alito Moreno en su curul de la Cámara de Diputados, muy relajados y confiados, como cómplices, que tuvo el efecto deseado de manifestar el cambio de bandera del presidente del PRI. Ante este evidente acuerdo entre el dirigente priista con el gobierno de la 4T, los dirigentes del PAN y del PRD anunciaron la suspensión de la alianza legislativa y electoral que mantenían las tres organizaciones y lo emplazaron a rectificar y retirar la iniciativa de la diputada priista que avalaba extender la presencia del ejército en tareas de seguridad hasta el año 2028.

Pero esto no ocurrió y tras ocho horas de discusión, una mayoría legislativa de Morera, PT y PV avalaron, el miércoles 14 de septiembre, la iniciativa que presentó la diputada del PRI, Yolanda de la Torre, con lo que el gobierno de la Cuarta Transformación consigue que los soldados, marinos y Guardia Nacional se hagan cargo de la seguridad pública del país prácticamente hasta el final de esta década.

Esta alianza legislativa de facto entre el PRI y Morena supone sin duda una reconfiguración de las alianzas electorales, especialmente de la coalición Va por México. No es seguro que esta reforma aprobada en la Cámara de Diputados sea avalada en la Cámara de Senadores, pues los priistas en esta cámara no están alineados con el presidente del PRI, Alito Moreno. Pero lo que es casi seguro es que al final se rompa la alianza electoral del PRI con PAN y PRD.

Esto supone un realineamiento de los acuerdos y alianzas políticas de los partidos de cara a la elección presidencial de 2024. Por ejemplo, abre una puerta para que Movimiento Ciudadano reconsidere una alianza con PAN y PRD, ya sin el PRI. O incluso alianza de MC con el PAN, sin el PRD, como de facto ocurre en Jalisco desde hace años. Se abren varias combinaciones de alianzas políticas opositoras con distintos resultados electorales al futuro, pero el saldo inmediato de esta recomposición partidista y legislativa es un triunfo político para López Obrador, su proyecto de la 4T y su partido. Y todo gracias a los principios de Marx, Groucho Marx con sus convicciones intercambiables y a conveniencia.

Groucho Marx lo dijo como un chiste: «Éstos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros». Lamentablemente la volatilidad de la congruencia de la clase política mexicana no es un chiste. No es un chiste que los militares, responsables de represiones, masacres y graves violaciones a derechos humanos, se mantengan en las calles y en la completa impunidad por los crímenes que han cometido durante la llamada guerra contra el narcotráfico y antes en otros momentos de la represión a las luchas y movimientos sociales. El reacomodo político entre partidos, gracias a la volatilidad de sus principios y de que estos están a la venta, es una mala noticia para la sociedad mexicana.

Periodista independiente. Conductor de @CosaPublica2 en @RadioUdeG. Al pendiente de las resistencias vs el despojo y las luchas sociales