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2022-08-04
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Los dilemas de Morena

MORENA ES LA MIEL QUE ATRAE A LOS ABEJORROS AMBICIOSOS DE LLEGAR Y UTILIZAR EL PODER PARA SUS INTERESES ECONÓMICOS Y POLÍTICOS PARTICULARES...

La elección de los congresistas nacionales que elegirán el nuevo Consejo Nacional del nuevo partido hegemónico en México, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), se ha convertido en el reciente tema de debate entre los simpatizantes del gobierno de la Cuarta Transformación encabezada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y los críticos de este proyecto político.

La materia del debate proviene de la serie de irregularidades y anomalías políticas que ocurrieron en al menos 16 estados del país donde se reprodujeron viejas prácticas de la vieja partidocracia derrotada por Morena y que este partido dice repudiar. En las elecciones internas de Morena del pasado sábado 30 de julio hubo acarreo de votantes, anomalías, quema de papeletas de votación, hasta graves agresiones físicas, como en Gómez Palacio, Durango, donde se suspendió la elección tras la quema de boletas, sillas volando entre las facciones y la agresión a un militante del partido con un bat de beisbol por parte de otro grupo del mismo partido.

Desde los opositores del proyecto de la Cuarta Transformación, las elecciones internas de Morena del 30 de julio, confirman sus cuestionamientos: es un partido antidemocrático y que reproduce las peores prácticas de los partidos del pasado, como el del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que alteraba las elecciones mediante este tipo de métodos.

Desde Morena, se han reconocido estas peores prácticas, pero se les ha minimizado. Al menos eso hizo el presidente López Obrador en la rueda de prensa matutina del lunes 1º de agosto. El presidente minimizó las anomalías al afirmar que de 553 centros de votaciones abiertos en todo el país, se cancelaron los resultados en 19, apenas, 3.43 por ciento. En tanto, de los 300 distritos electorales federales en los que hubo votaciones sólo se tienen que anular cinco, que representan apenas 1.66 por ciento del total.

Otros destacados políticos de Morena piden no pasar por alto el tipo de irregularidades y alteraciones que ocurrieron en la elección interna del partido gobernante. Ricardo Monreal Ávila, líder del Senado de la República, y abierto aspirante a la candidatura presidencial sin la bendición de López Obrador llamó al partido a ofrecer una disculpa por el pésimo espectáculo político que Morena ofreció: “Me parece que si deberían de darle una disculpa, ofrecerles una disculpa a fundadores de Morena, a militantes de Morena, que se inscribieron pensando de buena fe que pudieran acceder a una posición en el Consejo Nacional, o en el Consejo Estatal de Morena. Creo que merecen una disculpa, y creo que es necesario una reflexión ahora sobre el futuro de Morena. No conviene enterrar simplemente el episodio e intentar que todo se borre con el trayecto de las horas”, dijo Monreal.

Monreal.

Militantes de base también piden una reflexión sobre lo que ocurrió en la elección interna del 30 de julio. Francisco Félix, un joven militante de este partido en el distrito 13 de Guadalajara, publicó en su cuenta de Facebook una autocrítica a las malas prácticas que se vivieron en la jornada interna: “Este fin de semana ha tenido lugar una jornada electoral interna dentro de nuestro partido, Morena, tristemente con innumerables ejemplos de las peores lacras del viejo régimen político, mismas que decimos combatir y buscamos erradicar. Acarreo, compra y coacción del voto, violencia física, amenazas, insultos, engaños, condicionamiento de apoyos sociales, presencia de grupos corporativos, quema y robo de urnas… Triste, vergonzoso, lamentable”.

Es una autocrítica sincera y legítima de un joven militante que genuinamente quiere cambiar las peores prácticas políticas habituales en la vieja partidocracia y que está esperanzado que en Morena se pueden combatir estos métodos que son practicados por arribistas del viejo régimen. En otra parte de su post en Facebook, Francisco Félix escribió: “La situación en varios distritos de Jalisco ha sido caótica y, por lo que se avizora, la mayor parte del Consejo estará conformado por representantes del antiguo régimen, gente sin historia de lucha, principios ni formación de izquierda. La batalla interna será dura, pero siempre nos mantendremos fieles a nuestras convicciones”.

La reflexión autocrítica de Francisco Félix me parece importante porque apunta al corazón del dilema política que enfrenta Morena ahora, como el nuevo partido hegemónico en México.

SU PROMESA DE SER LA “ESPERANZA DE MÉXICO” Y DE LLEVAR A CABO LA CUARTA TRANSFORMACIÓN DE LA VIDA PÚBLICA DEL PAÍS, SIN CONVERTIRSE EN LO PEOR DE LA VIEJA PARTIDOCRACIA QUE DICEN COMBATIR.

Es un dilema político complejo que merece reflexionarse. De inicio hay qué reconocer que Morena ha cumplido la primera parte de su promesa: “ser la esperanza de México”. A estas alturas de su trayectoria política puede decirse que esta promesa se cumplió. Hay qué recordar que Morena nace legalmente apenas en 2014, y cuatro años después ya tenía la presidencia del país, y ocho años después gobierna más de 20 estados de la república y está consolidado como el nuevo partido hegemónico con amplias posibilidades de continuar como fuerza mayoritaria en el siguiente sexenio.

Morena fue la “esperanza de México” en las elecciones presidenciales de 2018 con el respaldo electoral de más de 30 millones de votantes. Es decir, su promesa de ser la “esperanza” para cambiar la política en este país, fue comprada y avalada por la mayor cantidad de votantes en una elección presidencial.

La segunda parte del compromiso, será imposible de cumplir. Morena promete ser la Cuarta Transformación de la vida pública del país, lo cual supone refundar el régimen político y las prácticas políticas de la vieja partidocracia. Y es aquí donde el dilema interno de Morena se convierte en un desafío imposible.

Más allá de las políticas públicas que pretenden mejorar la vida de los más desamparados, y de modificar leyes, instituciones y prácticas políticas de gobiernos anteriores y de la vieja partidocracia, el régimen sigue intacto. Y por régimen me refiero al sistema y las instituciones que legitiman la reproducción del capitalismo en México. No se puede hacer una revolución desde las instituciones, y Morena es una institución. Los partidos políticos son las instituciones creadas en el capitalismo contemporáneo para regular las confrontaciones por el poder dentro del sistema imperante.

Los partidos políticos son maquinarias para luchar por y para ejercer el poder. Las ideologías, los principios, los intereses que decían representar quedaron en segundo plano. Los partidos dejaron de representar a la clase, si alguna vez lo hicieron, para buscar satisfacer las ganas del poder del grupo dominante en el partido. Una frase del politólogo italiano Angelo Panebianco explica bien este objetivo de estas organizaciones: “Los partidos desarrollan políticas para ganar elecciones, no ganan las elecciones para desarrollar una política” (Modelos de partido, Alianza Universidad, 1995).

Al convertirse en el nuevo partido hegemónico, Morena se convierte en la principal vía para los interesados en llegar y utilizar el poder. Dicho de otro modo, Morena es la miel que atrae a los abejorros ambiciosos de llegar y utilizar el poder para sus intereses económicos y políticos particulares. A la larga estos intereses se convierten en los predominantes en los partidos, por más buenas intenciones que tengan sus militantes que buscan genuinamente cambios políticos sustanciales. Esta historia ya la vimos con la llegada al poder de los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), con Vicente Fox en la presidencia y del triunfo perredista en los gobiernos de la Ciudad de México.

En la historia contemporánea de la lucha política en México conviene no olvidar la función esencial de los partidos. Son los protagonistas de una sociedad del espectáculo en la que buscan salvar los intereses de sus grupos dominantes y no la de la sociedad que dicen representar. La “esperanza de México” derrotó a una partidocracia decadente y corrupta. A partir de entonces se erige una nueva partidocracia que ya mostró sus nefastas prácticas en la elección interna del 30 de julio.

Periodista independiente. Conductor de @CosaPublica2 en @RadioUdeG. Al pendiente de las resistencias vs el despojo y las luchas sociales