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2022-07-12
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Perro no come perro

LA ACTITUD DEL PRESIDENTE HACÍA LA GESTIÓN DE ENRIQUE PEÑA NIETO HA DADO PIE A ESPECULACIONES SOBRE UN SUPUESTO PACTO, QUE SE APUNTALA BAJO LA ANTIGUA MÁXIMA POLÍTICA...

En el imaginario del obradorismo, el expresidente Enrique Peña Nieto simboliza el último representante del periodo neoliberal, caracterizado por el saqueo, la corrupción y la subordinación del Gobierno a las élites y los poderes fácticos. En campaña, López Obrador se refería a la presidencia del político priista como «el despeñadero», una expresión que salió de sus discursos apenas llegó al poder. Pero como presidente, López Obrador ha evitado criticar de manera abierta a Peña Nieto.

Sin embargo, da la impresión que, mientras el número de ejecutados en el país sigue en aumento; en tanto que la inseguridad se incrementa exponencialmente; tras que estamos padeciendo la mayor ola de migración de mexicanos hacia los Estados Unidos desde hace más de una década; mientras se asesina y se atenta contra clérigos y periodistas a lo largo y ancho del país y mientras padecemos la peor crisis en materia de inflación que tiene a los precios de los productos por las nubes, el presidente ha decidido echar mano de una carta que no había usado en casi cuatro años que lleva de gobierno, e intempestivamente le dio espacio a Pablo Gómez Álvarez, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), para que durante una conferencia Mañanera hiciere el anuncio de que presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra el expresidente Enrique Peña Nieto por presuntas operaciones de procedencia ilícita, misma denuncia que se haría extensiva a 15 personas más.

«Se detectó un esquema donde un expresidente obtuvo beneficios económicos», alertó Gómez Álvarez el jueves. En una narrativa de hechos, se estableció que el exmandatario recibió alrededor de 26 millones de pesos en transferencias internacionales entre 2019 y 2021. El 21 de agosto de 2019 recibió un monto de 16 millones de pesos y el 20 y 29 de octubre de 2021, transferencias por 11.4 millones de pesos.

Las transferencias fueron realizadas por un familiar del exmandatario desde una cuenta en México hacia España. De acuerdo con la UIF, esta persona realizó también operaciones con un hermano del expresidente a quien le giró cheques por 29 millones de pesos.

De igual forma, Hacienda detectó entre 2013 y 2022 retiros por 189 millones de pesos y depósitos por 47 millones de pesos. De este dinero, destacó Gómez Álvarez, llama la atención de recepción por 36 millones de pesos en efectivo de los cuales es difícil determinar quién es la fuente.

La denuncia de la UIF habló a detalle de las operaciones financieras, los depósitos en efectivo, los cheques y los posibles conflictos de interés del expresidente Peña Nieto y su familia. No fueron acusaciones contra antiguos miembros de su Gabinete, como en el caso de Rosario Robles, exsecretaria de Desarrollo Social. No fueron señalamientos en su entorno, como en el caso de Juan Collado, su antiguo abogado. No se habló de escándalos derivados de publicaciones periodísticas, como La Casa Blanca o La estafa maestra, ni de actos de corrupción durante su Gobierno, como con Emilio Lozoya, principal funcionario mexicano en la trama de Odebrecht y exdirector de Petróleos Mexicanos. Esta vez es directamente sobre el expresidente.

Pese a que la ideología abogada durante su Gobierno ha sido el combate a la corrupción y la no impunidad, el presidente López Obrador aclaró que el reporte no figura como una persecución política hacia el exfuncionario.

En ese tenor, el tabasqueño rechazó que la carpeta de investigación ante la FGR sea una acusación de su gobierno a Peña Nieto, destacando que la indagación en datos de personas políticamente expuestas corresponde meramente a la Unidad y, el juicio, a la FGR.

En conferencia de prensa desde Palacio Nacional, la UIF estableció que Enrique Peña Nieto tiene vínculos corporativos con dos empresas en las cuales se detectaron irregularidades fiscales y financieras. En una de las firmas, identificada como A, el mexiquense tiene calidad de accionista misma que comparte con familiares, que manejan operaciones financieras por altos montos. Esta empresa se fundó antes de que Peña Nieto fuera electo presidente.

Con base en las indagatorias de la UIF, se determinó un esquema simbiótico de operaciones en la que un accionista de la empresa donde Peña Nieto participa, un socio recibe depósitos por 35.9 millones de pesos y él retorna a la segunda empresa, identificada como B, la cantidad de 22.8 millones de pesos.

La segunda empresa fue constituida por Peña Nieto y otros familiares y tiene una relación con una firma trasnacional de la que se detectó que se benefició con contratos en el sexenio anterior.

Entre la empresa creada por Peña Nieto y la trasnacional, la UIF detectó el envío de 261 transferencias internacionales en Estados Unidos, Irlanda y el Reino Unido por los siguientes montos: 1,557 millones de pesos; 4 millones de dólares y 164 mil euros, este último detectado a través de un banco con sede en la Unión Europea.

«La carpeta con la información completa ha sido entregada a la FGR y la FGR ha abierto ya una carpeta de investigación, la UIF aportará todo lo que vaya requiriendo la Fiscalía. La UIF hace acopio de información y el análisis de la misma, se entrega la información a otras entidades, información relevante de carácter financiero, no hace las investigaciones en ningún caso», expuso Gómez Álvarez.

«No hay una relación extraordinaria entre la UIF y la Fiscalía. Los presuntos delitos los determina el Fiscal, esto es judicializar una causa. El Código Penal federal le otorga la UIF la capacidad de presentar denuncias por operaciones con recursos de procedencia ilícita», detalló.

López Obrador ha optado por una especie de ambivalencia. Impulsó la consulta popular para enjuiciar a los expresidentes en 2021, permitió un acuerdo de colaboración con Emilio Lozoya, estrechar el cerco sobre la cúpula del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ha esgrimido críticas permanentes por el papel que desempeñaron sus predecesores en áreas como seguridad, salud y corrupción. 

Pero en cambio, se ha referido a Peña Nieto como un político «traicionado por los de arriba» y que tuvo el decoro de «no meter las manos» en la elección que le permitió llegar al poder. Cuando se le hace alguna pregunta sobre la gestión del político priista, la mayoría de las veces prefiere no meterse y dice que no le corresponde pronunciarse. 

Esa actitud ha dado pie a especulaciones sobre un supuesto pacto, que se apuntala bajo la antigua máxima política de que «perro no come perro», pero que nadie ha logrado demostrar de forma contundente, y que solo el tiempo dirá qué tan grande es la desesperación del actual presidente de cubrir su desastre, al grado de llevarse por delante a su predecesor y faltar a su inconfesable pacto.

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.