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2022-03-31
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Escuchen sus gritos

EL CAMINO EXIGE QUE EL GOBERNADOR Y TODA SU ADMINISTRACIÓN ESCUCHEN Y ATIENDEN LOS GRITOS, RECLAMOS Y LEGÍTIMAS EXIGENCIAS QUE TIENE TODA MADRE O PADRE QUE TIENE DESAPARECIDO A SU HIJO...

El lunes 28 de marzo, varios integrantes del colectivo Luz de Esperanza se manifestaron afuera de Palacio de Gobierno para reclamar el poco o nulo avance en la investigación sobre la desaparición de sus hijos, cuando de pronto llegó el gobernador Enrique Alfaro Ramírez.

Los integrantes de Luz de Esperanza alzaron la voz y gritaron una consigna certera: “Señor Alfaro no sea indiferente, se llevan nuestros hijos delante de la gente”. No mienten: muchos de los desaparecidos recientes han ocurrido en los hogares, cotos o lugares de trabajo de donde grupos armados, frecuentemente auto identificados como miembros de la “fiscalía”, privan ilegalmente de la libertad a mujeres y hombres.

Pero en lugar de atenderlos con empatía y tratar de entender, insisto tratar de entender (jamás el gobernador sentirá el dolor de una madre con un hijo desaparecido), Enrique Alfaro respondió altanero. “Si me gritan me voy a ir, vine a platicar y me están gritando. Les dije que venía platicar, pero no me griten”.

Con la altanería de un junior que ha vivido toda su vida llena de privilegios, el gobernador intentó alejarse de los padres, madres, hermanas y tías que buscan a sus familiares desaparecidos, hasta que le pidieron que regresara a platicar. En una breve charla el titular del Ejecutivo estatal escuchó por menos de tres minutos los reclamos que le plantearon los integrantes de este colectivo. En resumen, le dijeron que no escuchaba a las familias, que las mesas de trabajo eran una simulación y que el gobierno no buscaban a sus hijos.

El gobernador les respondió: “todos los días estamos en eso [la búsqueda de desaparecidos], no hay ruptura de las mesas de trabajo. Hemos encontrado a miles y vamos a seguir buscando a los miles que nos faltan, esa es la realidad. Y vamos a seguir trabajando. Pero hay una mesa de diálogo y una mesa trabajo que entiendo estaban ustedes y si no, yo me encargo de que se reactive y le demos seguimiento a las cosas”.

Entonces, para zanjar la protesta, o para deshacerse de ella, les ofreció reunirse con este colectivo en una mesa de trabajo el miércoles 30 de marzo, porque el martes 29 tenía que ir a la Ciudad de México.

Pero de nuevo incumplió. La reunión con el colectivo Luz de Esperanza se llevó a cabo el miércoles 30 de marzo en Palacio de Gobierno, pero sin el gobernador. La reunión fue encabezada por la subsecretaria de Derechos Humanos, Fabiola Loya y otros funcionarios, entre ellas Blanca Trujillo, titular de Fiscalía Especial de Personas Desaparecidas;  y Francelia Hernández, titular de la Comisión de Búsqueda de Personas.

Sin dudar de las capacidades y buenas intenciones de estas funcionarias, la ausencia del gobernador dice mucho de la política de la actual administración estatal en relación a una digna y eficaz política ante problema de la desaparición de personas que ocurren en el estado.

DISCURSIVAMENTE EL TITULAR DEL EJECUTIVO ESTATAL DICE ESTAR EL PENDIENTE, PREOCUPADO E INTERESADO EN ATENDER A LAS MILES DE FAMILIAS QUE TIENEN EL DOLOR DE TENER A UN DESAPARECIDO.

Pero los hechos no se corresponden con el discurso: los deja plantados, los regaña si gritan, deja las mesas  de trabajo sin autoridades con capacidad de decisión, lo que se traduce en un política de búsqueda de desaparecidos que hace que busca, que hace que trata de atender el problema, cuando en la realidad lo que hacen es administrar el problema y hacer como si lo resolvieran.

El desplante y el desprecio que el gobernador les hizo a los integrante del colectivo Luz de Esperanza de amenazarlos con no escucharlos si le gritaban es un ejemplo vivo de la fallida política contra las desapariciones que tiene el actual gobierno.

El problema exige voluntad política desde el titular del poder público. El gobernador debería encabezar las reuniones con los representantes de los colectivos de familias que buscan a sus desaparecidos, que deberían ser periódicas y fijas, con el compromiso del mandatario de estar presente y escuchar las exigencias y pendientes que presenten en esas mesas de trabajo las familias.

La epidemia por desaparición de personas que existe en Jalisco debe asumirse como el principal problema social y político que tenemos en la entidad en este momento y las autoridades deben estar a la altura de este fenómeno. Eso exige cambiar prioridades, programas, asignación de recursos, pero especialmente rutinas y modos de relacionase con los colectivos de familias de desaparecidos. Definitivamente, el camino no es amenazarlos con dejar de escucharlos si gritan. Por el contrario, el camino exige que el gobernador y toda su administración escuchen y atienden los gritos, reclamos y legítimas exigencias que tiene toda madre o padre que tiene desaparecido a su hijo. El gobierno debe escuchar sus gritos.

Periodista independiente. Conductor de @CosaPublica2 en @RadioUdeG. Al pendiente de las resistencias vs el despojo y las luchas sociales