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2022-02-14
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AMLO, el «hazmerreír» de España

SOBRE LA PAUSA CON ESPAÑA, NO LE HA HECHO CASO NADIE, NI SIQUIERA LA COMUNIDAD POLÍTICA Y CULTURAL DE MÉXICO...

 Para fortuna de los mexicanos, en España ya han tomado nota de la clase de personaje que es el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de quien conocen se ha empeñado en que el Rey Felipe debe ofrecer disculpas a México por lo ocurrido hace 500 años durante la época de la Conquista, y más bien lo tildan a loco, demagogo, incompetente y “pobre pendejo” -como lo llamaron recientemente a propósito de su dislate de la semana pasada en que proponía poner “pausa a las relaciones” entre las dos Naciones-. 

“Durante la noche franquista, México y España, a pesar de no tener relaciones oficiales, vivieron un extraordinario intercambio cultural y humano. No teníamos embajadores pero teníamos toreros y artistas que iban y venían sin límite de tiempo. Cantinflas vivía en Madrid y Amparo Rivelles en DF. Arruza triunfaba en España y Luis Miguel en la Monumental mexicana. Empresarios de todo tipo intercambiaban inversiones, exiliados volvían y españoles visitaban aquel país siempre deslumbrante. En el 77, López Portillo y Suárez, por impulso de Juan Carlos I, normalizaron relaciones y dos sociedades íntimamente unidas se fundieron en una familiaridad oficialmente cordial. Hoy, un populista sin más oficio que su demagogia de borrachín, vuelve a las andadas que inició en 2018 reclamando al Rey de España que reparara las ofensas que, dice, se infligieron en la Conquista, y reclama una «pausa» en las relaciones bilaterales. No le ha hecho caso nadie, ni siquiera la comunidad política y cultural de México, que sabe que una de las tácticas baratas de los incompetentes es buscarse un enemigo extranjero para desviar la atención de un país desunido. Las palabras y gestos del pobre López Obrador son consideradas como un conflicto fantasma que nadie toma en serio. España, para un sujeto que tiene su sociedad completamente inestabilizada, es el enemigo perfecto: de esa manera se intenta desviar la mirada sobre una sociedad que asesina periodistas y mujeres, ve peligrar su seguridad civil elemental y ha gestionado la pandemia de la manera más obtusa y trágica”.(Carlos Herrera, ABC de España 11/02/22). 

 La reacción al otro lado del Atlántico tras el comentario del mandatario mexicano fue como de niños regañados preguntándose el tradicional “¿ahora qué hicimos?”. Y ciertamente no hicieron nada, se trató de una ocurrencia más de nuestro presidente que no mide sus palabras y quizá le pareció buena idea usar el tema como cortina de humo ante la vorágine de críticas y reproches que ha recibido su gobierno y él en particular desde el momento en que el periodista Carlos Loret de Mola presentó una investigación en la que se presume un caso de corrupción en el que estaría involucrado su primogénito José Ramón López Beltrán.

 Si bien aclaró un día después en el mismo escenario que “poner pausa” no suponía un fin de las relaciones diplomáticas entre ambos países sino «un comentario, una plática» más bien informal, sus palabras fueron un paso más allá en su ya tensa relación con España.

 «No se habla de ruptura sino de una protesta fraterna», dijo, dirigiendo sus críticas en específico hacia las empresas españolas presentes en el país azteca.

«Tenemos relaciones íntimas con el pueblo de España, pero en los últimos tiempos durante el periodo neoliberal, empresas españolas apoyadas por el poder político, tanto de España como de México, abusaron de nuestro país y de nuestro pueblo, nos vieron como tierra de conquista»,aseguró.

 Madrid respondió el mismo jueves que «rechaza tajantemente las descalificaciones» de AMLO contra España y sus empresas. «El gobierno desea unas relaciones basadas en el respeto mutuo, como quieren los españoles y los mexicanos, sin este tipo de manifestaciones», dijo en un comunicado el gobierno español.

 Aunque ninguna ha sido denunciada ante la Justicia por el gobierno mexicano, las empresas españolas han sido señaladas en multitud de ocasiones por AMLO desde que accedió al poder. Las acusa de haber firmado contratos en condiciones ventajosas y bajo conflictos de intereses con gobiernos pasados de México.

Pese a lo habitual del mensaje, expertos entrevistados por  BBC Mundo alertan que no se debe pasar por alto el impacto que esta postura del mandatario podría tener para ambos países y sobre la confianza de las compañías españolas, teniendo en cuenta su importante rol inversor en México.

 Durante los primeros nueve meses de 2021, la inversión española fue de US$76.000 millones, lo que representa el 12% de la Inversión Extranjera Directa (IED) de México.

 Un claro ejemplo son BBVA y Santander, distinguidos como los dos mayores bancos en el país. Criteria Caixa tiene una participación del 9,1% en Inbursa, el grupo financiero del multimillonario Carlos Slim. Banco Sabadell, por su parte, opera en México desde 2014.

 En el sector de telecomunicaciones, Telefónica Movistar es el segundo operador de México con algo más del 20% de líneas móviles de acceso a internet, solo por detrás de la firma Telcel de Slim.

Iberdrola, por su parte, es el mayor productor privado de electricidad en México. Da servicio a más de 20 millones de personas y en 2019 generó el 16% de la energía de país. También Gas Natural Fenosa está presente en el país azteca.

 En hidrocarburos, Repsol contaba a finales de 2020 con unas 250 estaciones de servicio en México. Cepsa opera a través de su red de estaciones Red Energy.

 Además, la inversión española es la segunda más importante para la industria turística mexicana, especialmente en la zona de Cancún y Riviera Maya. En 2018, ascendió a los US$213 millones.

 «Todas estas empresas son importantísimas y muestran que uno de cada diez dólares que llegan a México en términos de inversión extranjera provienen de España, lo cual es muchísimo», destaca Ana Bertha Gutiérrez, coordinadora de Comercio Exterior y Mercado Laboral en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

La experta alerta del peligro de desestimar la importancia de España como peso fuerte para la economía de México, «especialmente cuando sabemos que desde 2019 la inversión en el país va en declive».

AMLO proponía «poner una pausa»  a las relaciones con España.

«Esta inversión genera nuevas empresas y nuevos empleos, que son condiciones fundamentales para mejorar las condiciones de vida de nuestra población. Definitivamente, ambos países tienen beneficios de esta relación», añade.

 En España, séptimo país al que más se exporta desde México, existe además una inversión mexicana que supera los US$25.000 millones, destacó el gobierno español en su comunicado en el que calificó a ambos países como «socios estratégicos».

 AMLO ha señalado en innumerables ocasiones las condiciones abusivas en las que supuestamente operan en el país algunas empresas españolas gracias al apoyo de gobiernos anteriores. «En cada sexenio había una empresa favorita de España»,dijo el jueves.

«Estamos hablando de subsidios, dinero de todos los mexicanos que, en vez de usarse para sacar de la pobreza al pueblo, se usaba para favorecer a estas empresas», aseguró en conferencia de prensa. «Ya no se acepta la corrupción», remarcó.

Así, criticó por ejemplo que Iberdrola se convirtiera»en una especie de monopolio en México y recibiera un trato privilegiado» durante el gobierno de Felipe Calderón, de quien recordó que entró a trabajar al Consejo de Administración de la compañía eléctrica tras su mandato junto a quien fuera su secretaria de Energía.

 Ignacio Sánchez Galán, presidente de la eléctrica española que ya ha recurrido legalmente varias medidas adoptadas por el gobierno de AMLO, aseguró a finales de 2020 que Iberdrola había completado la inversión prevista en el país latinoamericano y que no iniciaría nuevas acciones si el gobierno mexicano no lo deseaba.

 De la constructora OHL, el mandatario dijo que «era la empresa favorita en el sexenio pasado (del expresidente Enrique Peña Nieto)». La compañía estuvo envuelta en polémicas durante el pasado gobierno por la filtración de conversaciones que apuntaban a a una presunta corrupción por parte de funcionarios del gobierno y directivos que acabaron saliendo de la empresa. 

De Repsol aseguró que «solo el análisis de cuánto se llevaron de México en el gobierno de Calderón, solo de cuánto dinero del presupuesto público obtuvieron, ayudaría a comprender que fue un abuso».

 También dirigió sus dardos a BBVA. «El presidente del consejo de Bancomer, que ahora pertenece a empresarios españoles, se pronunció en contra mía diciendo que era un populista (…). Pues ¿cómo se sentían? Los dueños del país». 

Desde el IMCO, Gutiérrez no descarta que puedan haberse cometido abusos en algunos casos de empresas españolas, pero recuerda la importancia de que las acusaciones estén respaldadas por investigaciones que lo demuestren.

«No se pueden hacer simplemente declaraciones al aire si no van acompañadas de acción jurídica y acción legal», señala.

 Para la experta, «es un error generalizar los posibles casos que pueda haber y ‘contagiárselo’ a todas las demás inversiones españolas en el país. Es un error verlas a todas como la misma cosa y, definitivamente, es un error verlas como algo nocivo para México».

 Así, aunque las críticas de AMLO hacia el empresariado español son ya habituales en su retórica, Gutiérrez pide no minimizar su posible impacto.

«Estos eventos atacan a la certeza de las inversiones en el país (…). Si el presidente está poniendo en duda las inversiones provenientes de países específicos, indudablemente va a tener efecto sobre las decisiones de esos inversionistas de a dónde dirigir sus recursos», opina la analista del IMCO. 

«Y es mala noticia si vemos que otros países como China, Singapur o India están teniendo un impulso para verse como destinos más atractivos de inversión, mientras que en México es lamentable que no esté ocurriendo lo mismo». 

AL MENOS HASTA POCOS DÍAS ANTES DE ESTAS POLÉMICAS DECLARACIONES DE AMLO, ESPAÑA ASEGURABA SEGUIR DECIDIDA A APOSTAR POR SU INVERSIÓN ESTRATÉGICA EN MÉXICO.

Como ejemplo, la Cámara Española de Comercio en México (Camescom) destacó el pasado 4 de febrero cómo la inversión extranjera global recibida por México en 2020 cayó un 19%. Sin embargo, la procedente de España solamente disminuyó un 1%. 

«Se demuestra así, de nuevo, el compromiso y vocación de permanencia de la inversión española en el país», subrayó el organismo en un comunicado. 

 Aún está por ver si habrá cambios en su estrategia tras esta nueva escalada en la tensión de la relación de AMLO con el empresariado español.

 Para Andrés Manuel López Obrador, su declaración del día siguiente, en la que matiza su dicho bajo el argumento simplista de que poner pausa para él significa “serenar la relación”, habría puesto fin al conflicto, pero no se puede descartar a priori que pueda haber constituido un problema de mayores alcances en el ánimo del Gobierno Español, que en voz de José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, amagó: “Nadie debe llamarse a engaño, el Gobierno de España va a defender, y lo hará ante cualquiera, los intereses de los españoles, de sus empresas y la honorabilidad de España”. 

En su Columna titulada “Al pendejo ni caso”, el periodista español, Carlos Herrera, agrega:  

“El problema de México no es Iberdrola o Repsol, ni los empresarios españoles que han desarrollado la Rivera Maya y que han creado cientos de miles de puestos de trabajo en el sector turístico: es el anquilosado gobierno de las cosas que ha convertido un país con posibles y grandes expectativas de futuro en un escenario enloquecidamente inoperante.  

Si las mismas palabras que ha pronunciado este botarate las hubiese pronunciado Zedillo, Calderón o Peña Nieto, hoy estaríamos ante una alarma diplomática de primer nivel y un conflicto histórico de envergadura. Pero las ha escupido un inútil sin crédito, razón del bochorno que sufre cualquier mexicano ilustrado con el que intercambies opiniones, y que busca en la noche de los tiempos una excusa con la que justificar su incapacidad manifiesta”.

 

opinión.salcosga@hotmail.com

@salvadorcosio1

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.