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2021-12-20
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Crónica de un fracaso anunciado: la consulta del pacto fiscal

AUNQUE AHORA SE PRETENDA CALIFICAR COMO EXITOSA LA CONSULTA DEL PACTO FISCAL PORQUE SUPERÓ LA PARTICIPACIÓN DE LA CONSULTA PARA ENJUICIAR A LOS EX PRESIDENTES, EN REALIDAD SE QUEDÓ MUY LEJOS DE LA META OFICIAL DE LOGRAR UN MILLÓN DE VOTOS...

Desde que se planteó la idea de llevar el tema de la revisión del pacto fiscal a consulta se sabía que sería un fiasco. Lo que no se sabía es que sería un rotundo fracaso: apenas votaron 388 mil ciudadanos. Aunque oficialmente se anunció que participaron cerca de 450 mil jaliscienses, en estricto sentido 60 mil votos fueron de jóvenes y niños que no cuentan, pues no son ciudadanos sino menores de edad. De modo que apenas votó alrededor del 6.8 por ciento del padrón electoral en una consulta que costó oficialmente 29 millones de pesos, es decir, cada sufragio tuvo un costo de 75 pesos. Si a eso sumamos el costo de las campañas en medios y redes, seguramente cada voto superaría los 100 pesos.

Aunque ahora se pretenda calificar como exitosa la consulta del pacto fiscal porque superó la participación de la consulta para enjuiciar a los ex presidentes (que obtuvo alrededor de 250 mil votos), en realidad se quedó muy lejos de la meta oficial de lograr un millón de votos. Compararse con otra consulta inútil no es sinónimo de éxito. Por el contrario: reconfirmó la derrota del uso y abuso de la figura de participación directa inducida desde los gobiernos. Tanto el gobierno federal como el gobierno estatal no lograron convencer ni a los suyos de participar en consultas inducidas que solo respondían a intereses políticos, no a demandas genuinamente ciudadanas.

EN EL CASO DE LA CONSULTA POPULAR DEL PACTO FISCAL EL FRACASO TIENE DISTINTAS ARISTAS CON IMPLICACIONES TAN IMPREDECIBLES COMO ADVERSAS.

En primer lugar, Jalisco inauguró la figura de la consulta popular con un tema inentendible que, lejos de entusiasmar a los ciudadanos para que salieran a votar, los alejó de las urnas: la ciudadanía nunca se apropió del reclamo federalista. El hecho mismo de que desde el inicio de este sexenio se le hayan quitado ciertas atribuciones al Instituto Electoral del Estado para concentrarlas en el Consejo Estatal de Participación Ciudadana (aunque el IEPC ponga las urnas) fue un retroceso democrático que le ha restado credibilidad a este tipo de consultas: es un contrasentido que las iniciativas ciudadanas no surjan de la ciudadanía sino del gobierno.

En segundo lugar, la movilización del voto —o como eufemísticamente se le nombra a la inducción y coacción electoral— no logró su cometido: apenas juntaron una tercera parte del millón de votos esperados. No obstante, las denuncias y evidencias documentadas de acarreo terminaron por ensuciar una consulta que en realidad nunca fue ciudadana. Las presiones veladas a servidores públicos, los dobles votos, incluso las presiones laborales en dependencias de gobierno, resultaron contraproducentes: evidenciaron que la consulta fue más inducida que auténtica. Queda la duda de cuántos ciudadanos realmente habrían votado si se hubiera celebrado libremente la consulta.

En tercer lugar, la consulta terminó siendo un asunto de un solo partido político. El hecho de que Movimiento Ciudadano no haya logrado persuadir a otros partidos de que le entraran al tema federalista terminó por partidizar el ejercicio ciudadano. Desde luego que ciertos partidos, como Morena, no habrían aceptado engordarle el caldo al gobierno, pero quizá otros partidos sí se habrían comprometido si hubieran identificado algún beneficio político que no fuera solo la promoción del gobierno del estado. Vaya, ni siquiera el PAN participó de lleno en la consulta. De modo que el legítimo reclamo de revisar el pacto fiscal no logró ser una preocupación de las fuerzas políticas del estado, sino del partido gobernante en el estado, lo cual le resta una enorme legitimidad al reclamo frente al centralismo.

Ahora solo queda una ruta para recuperar el reclamo federalista: la aprobación en el Congreso de una reforma constitucional que abra la puerta a una revisión periódica del pacto fiscal. En lugar de que la inminente reforma legislativa tuviera un amplio respaldo ciudadano, ahora la reforma tendrá que ser aprobada por una mayoría que adolece de un mandato de las urnas.

Doctor en Administración Pública por la Universidad de Nueva York. Analista político. Director de Transversal Think-thank Twitter: @GomezAlvarezD Mail: gomezalvarezd@gmail.com