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2021-12-09
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Alfaro y su desprecio por la prensa

EL DESPRECIO POR LA PRENSA DEBE CESAR. NO A LA CENSURA DE LA PRENSA EN JALISCO

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El nuevo episodio de censura a la prensa por parte del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, ya es conocido porque se volvió viral. En un arranque de prepotencia y autoritarismo, el gobernador ordenó al secretario de Salud del estado, Fernando Petersen Aranguren, suspender una entrevista por preguntas respetuosas y pertinentes que nuestra compañera Rocío López Fonseca hacía al funcionario.

El episodio ocurrió el miércoles 8 de diciembre, en la inauguración de la ampliación del Laboratorio Estatal de Salud Pública. Tras el evento, por su voluntad el titular de Salud atendió una “banquetera” (una rueda de prensa improvisada en la calle) a los colegas que cubren las fuentes de salud y del Ejecutivo estatal.

A un lado, Enrique Alfaro escuchaba la entrevista cuando de pronto le pareció que Rocío López “reventaba” el evento sólo por preguntar que médicos residentes del Hospital de Zoquipan denunciaban falta de materiales para hacer su trabajo. El secretario de Salud estaba dispuesto a responder cuando irrespetuosamente Alfaro interrumpe y le dice al funcionario: “Fernando, no te enganches”, para después ordenarle que cancelara la entrevista: “Sabes qué, vamos cancelando esta entrevista, no hay entrevistas”. Mansamente, el secretario de Salud acepta y dándose la vuelta dice: “Muy bien”.

Ya en retirada del grupo de reporteros que atendían la “banquetera”, se escucha decir al gobernador, en su habitual tono regañón y enojado. “Yo siempre jalo, los medios, doy entrevistas y todo pero hay quién viene nomás a reventar”. La acusación era contra nuestra compañera Rocío López Fonseca, sólo por hacer, insisto, preguntas respetuosas y pertinentes.

Como es una obviedad, parte importante del trabajo de los periodistas es hacer preguntas a todos, especialmente a los servidores públicos que fueron electos o designados para cumplir una función que es pagada con dinero de la sociedad.

No es una anécdota más este nuevo episodio de irritación del gobernador de Jalisco que termina censurando el trabajo de una colega periodista, al contrario. Este episodio se liga a otros semejantes donde el gobernador denigra, insulta, subestima o entorpece el trabajo de los reporteros y periodistas y esta larga lista de obstáculos al ejercicio periodístico se convierte en un patrón que termina por convertirse en una norma de actuación de Enrique Alfaro como político, como servidor en distintas posiciones del poder público.

Insisto, la censura contra el trabajo de Rocío López Fonseca no es anecdótico. Es un patrón de Enrique Alfaro como político profesional. Hay episodios de censura e incluso amenazas contra un reportero cuando buscaba la presidencia municipal de Tlajomulco; hay tensiones de Alfaro con los representantes de medios de comunicación cuando buscó por primera vez la gubernatura en 2012. Y el Alfaro regañón y censurador con la prensa se repitió en su paso por la presidencia municipal de Guadalajara y ahora se perfeccionó en su cargo como gobernador de Jalisco. Esa conducta reiterada refleja un desprecio por la prensa en general y por los trabajadores de medios en particular.

Es indignante cómo ante preguntas pertinentes que le lanzan los colegas que cubren la fuente del Poder Ejecutivo, con frecuencia el gobernador responde con enojo, ironía, menosprecio o francos insultos al reportero o al medio donde trabaja.

Este desprecio por la prensa de Enrique Alfaro lo diseminó en su grupo político hasta convertirlo en una suerte de política de comunicación. Esta postura de censura y desprecio tiene un origen político. En algún momento de su paso por la alcaldía de Tlajomulco, y en sintonía con cambios entre prensa y clase política, Alfaro y su grupo entendieron que ya no les eran necesarios los medios tradicionales para producir y divulgar sus mensajes.

A través de inversiones millonarias en nuevas empresas de comunicación y marketing apostaron por la divulgación de sus mensajes en redes sociales. Y la apuesta les funcionó. Alfaro y su grupo encontraron una salida propia para difundir sus mensajes sin necesidad de pagar publicidad en medios tradicionales. Pero esta salida, a la que tenían derecho, se tornó en una relación ríspida y de desprecio por los empresas de medios y más aún con los trabajadores de las mismas.

El desprecio por la prensa le hace ver a Alfaro moros con tranchetes; le distorsiona la realidad y ve a los reporteros no como trabajadores en medios que actúan y piensan por cuenta propia sino como mensajeros de sus adversarios y representantes de intereses que colisionan con los suyos. Y esta pésima lectura de la relación con la prensa, la ha convertido en una política de comunicación que obstaculiza, cuestiona y termina censurado la labor de los trabajadores de medios de comunicación. Este desprecio por la prensa debe cesar. No a la censura de la prensa en Jalisco.

Periodista independiente. Conductor de @CosaPublica2 en @RadioUdeG. Al pendiente de las resistencias vs el despojo y las luchas sociales