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2021-11-18
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Temaca, las derrotas de Alfaro

EL PRESIDENTE DEBE ESTAR MUY CONTENTO, PUES NO HA NECESITADO MOVER UN DEDO MÁS ALLÁ DE ECHAR ABAJO UN PROYECTO QUE NO ERA DE SU INTERÉS...

“Nadie se cree estúpido. Es parte de la estupidez”.

Detective Edward Norris, The Wire

“Nos dio la espalda”, le recordó Marichuy García, una de las voceras septuagenarias de los moradores de Temacapulín, al gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, quien esa tarde del 10 de noviembre de 2021, debió permanecer impasible frente a los reproches bien ganados de los habitantes de un poblado al que, efectivamente, decidió sacrificar tras utilizar su causa contra la inundación de la represa El Zapotillo para abrirse las puertas de Casa Jalisco, en 2018.

Nuestra lucha siempre ha sido apartidista. Durante casi tres sexenios, ex presidentes, ex gobernadores y presidentes municipales, incluyendo al actual gobernador de Jalisco, nos dieron la espalda y nos condenaron al destierro de nuestro terruño”, señaló la anciana, devenida en activista como buena parte de los habitantes de Temaca que se aferraron a no ser sacrificados en aras del interés público, como se argumentó en las largas discusiones de casi 16 años, donde varias ocasiones fueron condenados por la burocracia del agua mientras en otras más, como con el famoso tuit de 2012, del finado ex gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, obtenían respiros que a la larga, generaron que la obra se ralentizara (RAE: 1. tr. lentificar. U. t. c. prnl. Lentificar: 1. tr. Imprimir lentitud a alguna operación o proceso, disminuir su velocidad. U. t. c. prnl.), y que junto con una estrategia legal muy bien llevada por los abogados Guadalupe Espinoza y Claudia Gómez Godoy, paralizaron la cortina en 80 metros desde el año 2015.

A la postre, eso fue decisivo para que no se diera la consumación del proceso por la vía de los hechos. En 2017, el entonces alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez lo leyó con la reconocida habilidad electoral que tiene y utilizó el caso para golpear al gobierno de Sandoval, que por medio de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), decidió estudiar el caso desde 2013 para terminar… aprobando de nuevo la construcción de la cortina a 105 metros, darle su agua a León, Guanajuato, y remover los viejos poblados.  Cabe aclarar que a UNOPS siempre se le plantearon desde el gobierno escenarios con el vaso artificial construido, y sencillamente concluyó que ni siquiera en 80 metros de cortina, se garantizaba la integridad de los poblados.

Marichuy García, en la reunión con autoridades federales.

Sin embargo, muy pocos meses después de ganar la elección, Enrique Alfaro cambiaba su postura favorable a Temaca y pactaba con el gobierno de Guanajuato la conclusión de la represa a 105 metros. Sin mediar siquiera la disculpa que Sandoval Díaz en su momento ofreció a los vecinos, el mandatario, por el contrario, usó el discurso agresivo que reserva a sus opositores y a la prensa, para denostar a quienes, a diferencia de él, se mantenían en la misma postura pese a los vientos políticos. Y por si fuera poco, decidió anular al Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua en Jalisco, presidido por el alteño Juan Guillermo Márquez Gutiérrez, en quien se apoyo durante la precampaña, la campaña, y los primeros meses de la gestión en Casa Jalisco.

LA LIVIANDAD Y EL IMPUDOR CON QUE ALFARO RAMÍREZ CAMBIA DE POSTURAS POLÍTICAS ESTÁ MUY BIEN REFLEJADO EN SU HISTORIA POLÍTICA FRENTE A LOS PROYECTOS DE AGUA.

En mayo pasado, El Informador hizo un excelente recuento (https://www.informador.mx/Las-contradicciones-de-Enrique-Alfaro-en-temas-de-agua-l202105190001.html) de lo que ha sido el político que hoy gobierna en Jalisco desde su paso por la LVIII Legislatura, como diputado local del PRD (2007-2009).

“Fue crítico con los planes y deuda para proyectos como la Presa de Arcediano. En mayo de 2007, durante una comparecencia del entonces titular de la CEA, César Coll, criticó severamente los proyectos hidráulicos impulsados por la administración estatal”. Esto no fue obstáculo para que apoyara el aval de endeudamiento por 3,200 millones de pesos al gobierno de su, a la postre, amigo, Emilio González Márquez, para hacer Arcediano y las plantas de tratamiento.

Luego, como todos sabemos, asumió el gobierno de Tlajomulco (2009-2012), y buscó que ese municipio fuera integrado al gran acuerdo metropolitano del SIAPA, para lo que obtuvo un rechazo. Sin embargo, en 2012, ya como candidato a gobernador, se montó en el activismo ecologista contra la construcción de la segunda línea del acueducto Chapala-Guadalajara, que garantizaría que la ciudad recibiera 240 millones de metros cúbicos anuales de su asignación, y no los 190 millones de m³ que puiede extraer debido a las limitantes de contar con una sola línea que, además, ha envejecido y enfrenta riesgos reales de colapso.

Tras perder la elección con Sandoval Díaz, Alfaro ya anunciaba lo que sería su estrategia electoral para 2018: apoyar a Temaca contra El Zapotillo. “No se necesitan mesas de trabajo. Se necesita cumplir la palabra y tener pantalones: no inundar ‘Temaca’ (Temacapulín). Ese fue el compromiso”, dijo tan temprano como el año 2013.

En 2014, “en un posicionamiento contra la Presa El Zapotillo, dijo a los habitantes de Temacapulín que ‘se sintieran tranquilos’ y que él era su aliado en la defensa de su tierra. Diputados federales y estatales de MC se sumaron al respaldo. ‘En mí tienen a un aliado y juntos vamos a defender su tierra y sus derechos”. Este apoyo fue matizado cuando ya andaba en precampaña para ser gobernador, en 2017: “La presa ya está hecha y nosotros desde hace mucho tiempo dimos la batalla. Históricamente ahí está nuestra posición. No es de hoy. Lo que decimos es: si ya está construida, ahora tenemos que garantizar el abasto, primero, de Los Altos de Jalisco y de la Ciudad de Guadalajara”. A la par, reiteraba en junio de 2017 el apoyo a un proyecto con cortina baja y no entregar agua para León.

Todo esto fue abiertamente desmentido a partir de 2019, cuando asumió la gubernatura. Buscó un acuerdo con su homólogo de Guanajuato, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, para impulsar…la presa de 105 metros que inundaba Temacapulín. Luego, le dio la espalda al estado vecino, sin más. Como saldo, el reclamo de Marichuy García es apenas justo: los quejosos de Temaca tienen toda la razón en sentirse agraviados por la inestabilidad en el juicio del gobernador. Es más que comprensible que utilice herramientas de propaganda y su propia agresividad para evadir reconocer errores, o siquiera dar explicaciones decentes de los cambios de postura. Este es el gobernador que está al frente de Jalisco. Su cercanía de perfil con el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, es inquietante. Ambos son rijosos, intolerantes a la crítica y proclives a calumniar a quien no se les somete. Y si bien, la visión política abiertamente nostálgica y restauradora del viejo priismo setentero no es compartida, aparentemente, por Alfaro Ramírez, la falta de respeto a la sociedad civil (uno la ataca abiertamente, otro la coopta en sus filas, y si se resiste, la agrede sin contemplaciones), el descarado uso de las emociones, la denostación constante al pasado y a la oposición, revela el vínculo claro entre dos estilos de gobernar que pueden ser calificados de “populistas”, independientemente de los matices necesarios.

Y justamente, el otro actor político relevante en esa jornada del 10 de noviembre en el viejo poblado ubicado en los límites de Los Altos con la región de cañadas donde se encuentran Jalisco y Zacatecas, el presidente Andrés Manuel López Obrador, fue el ganador político de la jornada; una vez más, demostró la gran habilidad de colgarse de un movimiento social y ambientalista que corona 16 años de lucha contra una mega obra que fue mal gestionada desde el principio por los gobiernos estatales de Jalisco y Guanajuato y la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

La última visita de AMLO a Temaca.

No está de más insistir que se trata de un triunfo barato para el tabasqueño: el gobierno lopezobradorista no tiene ningún pulso ambientalista y ni siquiera tiene en su vocabulario algo cercano a la “gestión integral del agua”. Aun así, el afamado activista y estudioso del agua de la Universidad de Zaragoza, Pedro Arrojo Agudo, premio Goldman 2005, acompañante de los pueblos y fuerte crítico de las políticas tradicionales desarrollistas de promover la oferta de agua y no su gestión integral, declaró: “Gracias a Temaca, Acasico y Palmarejo por vuestro ejemplo dignidad, perseverancia e inteligencia en la lucha siempre no violenta, cargada de razones, en la que mujeres tuvieron mucho que ver. Pero también gracias señor Presidente, por su sensibilidad social y tenaz compromiso con el diálogo, y enhorabuena a todos y todas por asumir ese diálogo cómo único camino para afrontar los conflictos”.

El presidente debe estar muy contento, pues no ha necesitado mover un dedo más allá de echar abajo un proyecto que no era de su interés; bastaría asomarse por la bien documentada agresividad presidencial cuando se trata de proyectos suyos o apropiados, como las termoeléctricas, Dos Bocas o Tren Maya; allí se acaba la condescendencia con los activistas y la sociedad civil. Además, no hay hasta ahora una propuesta para resolver los derechos de Guanajuato sobre la cuenca, y eso anuncia, al menos, un conflicto jurídico de alta relevancia. No tengo que insistir sobre la duda en torno a que su administración financie el proyecto alternativo, con presa baja, para abastecer a Guadalajara con 3 m³ por segundo, más allá de que es agua muy costosa y que, incluso para el río Verde, no es la mejor opción, dado que la derivadora de El Purgatorio, que daría al menos 5 m³, ha quedado abandonada a medias.

La victoria es barata, porque le lava la cara un poco a su enfrentamiento desigual con ambientalistas del país. Tampoco ha necesitado dar espacio con su mayoría legislativa a la creación de una Nueva Ley Nacional del Agua, de la que existen un par de interesantes versiones ciudadanas. Y es lógico: esas leyes alternativas restan poder al gobierno en la toma de decisiones, y obligan a consultar a los moradores de las cuencas, y nada hay más en contra del sueño de restauración presidencialista que encarna López Obrador.

De manera que, al menos, no nos engañemos. Insistiré sobre el derecho a festejar de los habitantes de Los Altos (no solo de los tres pueblos; los de toda la meseta, que generan un quinto de la producción de proteína animal del país en condiciones de agua escasa), y en reconocer que han aprovechado una coyuntura que lo hizo posible. Pero no hay un indicio, más allá del oportunismo político, de que el gobierno federal vaya a generar una nueva forma de gestión del agua que tanto necesita el país. Esto debe decepcionar mucho a sus porristas que, desde la sociedad y la academia, insisten que el proyecto patrimonialista del presidente tabasqueño es lo que necesita México, pero hay que admirar mucho su resistencia a ver la realidad. Y el gran servicio que nos ha hecho al desnudar la inconsecuencia e irresponsabilidad del gobernador de Jalisco, que se parece al niño rico dueño de la pelota: si quieren jugar sin que se la lleve, lo deberán dejar ganar siempre.

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Agustín del Castillo es periodista con tres décadas de andanzas, especialmente en temas ambientales, de desarrollo urbano y rural, que defiende como asuntos eminentemente políticos. Sus dos fes están en dos nociones precarias: la democracia liberal y las chivas del Guadalajara