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2021-10-28
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La agenda de Alfaro

POR PRIORIZAR LOS ASUNTOS QUE CREE QUE LE DAN MÁS POPULARIDAD, ALFARO DESDEÑA LA ATENCIÓN DE LOS ASUNTOS QUE NO LE BRINDAN REFLECTORES

Por más que presuma que está a favor del federalismo y la descentralización del poder y los recursos, el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez utiliza y ejerce una estructura de poder centralizado. En teoría en el estado hay una división de tres poderes públicos ninguno de los cuales es superior a otro. En teoría hay niveles de gobierno, por lo que el estatal no puede estar por encima de los municipales.  En realidad, la estructura del poder público se concentra en la cabeza del brazo ejecutivo del gobierno.

A través de su estructura partidista, Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro controla quienes llegan a los cargos del poder público: diputados (locales y federales), presidentes municipales, e integrantes del gabinete, tanto estatales como municipales. Gracias a la facultad de palomear quien llega a estos cargos, el gobernador ejerce el control sobre el Poder Legislativo y a través de las decisiones que este poder tiene qué tomar, ejerce decisión sobre quienes pueden llegar a otros poderes, como el Judicial, y a organismos autónomos y otros.

Con esta breve descripción puede verse que el ejercicio del poder público en Jalisco está concentrado en quien encabeza el Poder Ejecutivo. Y a consecuencia de esta concentración del poder, las políticas públicas, las principales decisiones, las prioridades y la agenda de a quién se atiende y escucha, las toma el gobernador.

En este esquema de poder centralizado, y unipersonal, Enrique Alfaro decide las prioridades de gobierno y los sujetos que pueden ser escuchados y recibidos en su agenda de trabajo cotidiano. Hago esta larga introducción para hacer una crítica a las prioridades de trabajo que ha tomado Enrique Alfaro como titular del poder Ejecutivo de Jalisco.

En su puesta en escena al arrancar su gobierno, Alfaro inició prometiendo limpiar el río Santiago para remediar la devastación ambiental que ha dejado en décadas el corredor industrial de El Salto-Ocotlán. Y en otro gesto simbólico, que ahora podemos calificar de publicitario, se reunió con las madres y familias que se han organizado para buscar a sus desaparecidos o que han padecido la dura violencia que provoca la guerra informal que vivimos en Jalisco. En esa reunión en los primeros días de su gobierno, Alfaro prometió que las denuncias y búsqueda de los desaparecidos en Jalisco, sería prioridad y que ante la gravedad del problema, lo atendería de manera personal y no delegaría. Inicialmente, tuvo reuniones periódicas con las representantes de las familias que se han organizado para buscar a sus hijos desaparecidos.

Pero a pasado el tiempo y esta promesa se ha incumplido. Por más que quiera acomodar las cifras para tratar de convencer de que en su gobierno hay menos desaparecidos, que se encuentran a más personas ausentes y que no hay crisis forense, la realidad que viven cotidianamente miles de familias que padecen el indescriptible dolor de no saber de uno de sus hijos, es que las desapariciones, los cuerpos encontrados en fosas clandestinas y la crisis de identificación forense conforman un contexto que no es exagerado calificar de crisis humanitaria.

Una crisis de grandes dimensiones que Alfaro niega y quiere esconder al manejar cifras y maquillar el lenguaje: no son desaparecidos, son personas “pendientes de localizar”. Este es el centro del problema: discursivamente el problema de la guerra informal, violencia organizada y sus expresiones en masacres, asesinatos, desapariciones, fosas clandestinas, técnicas de violencia e identificación de cuerpos, es una prioridad para el gobierno de Alfaro.

PERO ESTE DISCURSO CHOCA CON LA REALIDAD. LAS FAMILIAS SE TOPAN DÍA A DÍA CON FALTA DE RECURSOS, CON BUROCRATISMOS O CON INSENSIBILIDAD DE LOS RESPONSABLES DE ATENDERLOS.

 El problema no es sólo de una secretaria, un ministerio público o un forense que no quiera atenderlos.

El problema es la cabeza del poder público que puede hacer que esta maquinaria burocrática camine en un sentido o en otro. En este momento el problema en Jalisco es Alfaro. Él podría decidir que esta monstruosa maquinaria de funcionarios considere prioritario buscar a los desaparecidos y hacer lo posible para impedir que sigan desapareciendo personas en el estado. De él depende que los servicios forenses mejoran la atención, sus prácticas y resultados. 

Pero en lugar de ello, Alfaro ha relegado la atención de este problema para concentrarse y destinarle recursos a asuntos que que le pueden empujar su carrera política como esa tontería de discutir el pacto fiscal, que en realidad es una estrategia de marketing político que busca posicionarlo como precandidato a la presidencia de la república en las elecciones de 2024.

Y esto implica prioridades en su agenda. La prioridad son temas y reuniones que le den reflectores y eventuales puntos en la carrera de popularidad por la precandidatura presidencial. Y esta decisión tiene consecuencias políticas importantes para atender los problemas cruciales que padece la sociedad de Jalisco. Por priorizar los asuntos que cree que le dan más popularidad, Alfaro desdeña la atención de los asuntos que no le brindan reflectores.

El resultado es que ha abandonado la atención a las organizaciones de familiares que buscan a sus desaparecidos. Guadalupe Aguilar de Familias por Nuestros Desaparecidos Jalisco (Fundej) dijo que la oficina de Enrique Alfaro se ha negado a darles cita para tener una cita con el gobernador y tratar directamente los asuntos importantes para las familias que buscan a sus desaparecidos.

Pero en contraste, la agenda semanal o mensual aparece cargada de eventos donde recibe o acude a reuniones con organizaciones de los empresarios del estado. El tiempo de trabajo que regatea para las familias organizadas que tienen desaparecidos, le sobra para atender a cada cámara empresarial o de negocios.

Enrique Alfaro se ha distinguido por desdeñar la estructura formal del poder Ejecutivo y crear “mesas de trabajo” para casi todos los asuntos públicos: de salud, económica, e incluso para atender a los dueños de bares y antros. Pero no ha sido capaz de conformar una “mesa de trabajo” para atender a madres que buscan a sus hijos y que demandan que en el servicio forense si un hueso corresponde a su familiar.

Para escuchar y reunirse con las madres y familias que buscan a sus desaparecidos, el gobernador tiene agenda ocupada, pero para reunirse con los empresarios, a Alfaro el tiempo le sobra.

Periodista independiente. Conductor de @CosaPublica2 en @RadioUdeG. Al pendiente de las resistencias vs el despojo y las luchas sociales