15 49.0138 8.38624 arrow 0 bullet 1 6000 1 0 horizontal https://elrespetable.com 300 0 1
theme-sticky-logo-alt
Please assign a Header Menu.
2021-10-15
1996 Views

Abucheado

EL ABUCHEO QUE RECIBIÓ EL GOBERNADOR TIENE UNA ALTA CARGA DE SIMBOLISMO DE LA POSTURA DE LOS PUEBLOS QUE RECONOCEN A UN POLÍTICO QUE LOS TRAICIONA

El abucheo que recibió el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, el domingo 10 de octubre por parte de vecinos de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, probablemente no ha sido el único en su trayectoria como político profesional, pero sin duda ha sido el que más impacto mediático y político ha tenido en su carrera.

En ese acto celebrado en el poblado que se ha destacado entre todos por su lucha social y su resistencia a la imposición del megaproyecto hidráulico de la presa El Zapotillo, las comunidades que corrían el riesgo de ser inundadas presentaron al presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, su contra propuesta para que la presa pudiera operar pero sin el riesgo de dejar bajo el agua a las poblaciones de Temacapulín, Acasico y Palmarejo.

Las comunidades recibieron con respeto a López Obrador y otros integrantes del gabinete federal por una razón: porque los ha escuchado y los ha respetado. Pero el gobernador de Jalisco no tuvo el mismo recibimiento: fue recibido con una retahíla de gritos de “fuera Alfaro, fuera Alfaro” que, como fue evidente en los videos y especialmente en una estupenda foto de Elena Castolo, editora web de Canal 44 de la Universidad de Guadalajara, se vio a un molesto e irritado Alfaro mirando hacia el cielo o moviendo la cabeza en clara señal de desaprobación hacia lo que las comunidades estaban proponiendo para salvar sus vidas. Lo más simbólico fue que el collar de flores que le colocaron al cuello al llegar a plaza pública de Temacapulín, se lo quitó a los minutos y se lo puso en la rodilla izquierda en clara muestra de su incomodidad y rechazo al desarrollo de la reunión.

Alfaro no se guardó la incomodidad y la molestia que le generó el abucheo. Al final de la reunión, dijo que se iba “decepcionado” por cómo se tomaban las decisiones sobre un asunto tan importante. Y acusó al partido Morena del presidente de organizar los abucheos y los gritos a su presencia en Temacapulín.

Ni por un momento se le ocurrió admitir que entendía la molestia porque él cambió su postura respecto a un asunto que es crucial para esas comunidades: primero manifestó su apoyo al rechazo a la presa El Zapotillo y ya que llegó al cargo, les dio la espalda y decidió impulsar una obra que condenaba a tres comunidades a desaparecer por inundación para satisfacer los apetitos hídricos ni siquiera de la zona metropolitana de Guadalajara, sino del corredor industrial, comercial, inmobiliario de León y Silao, Guanajuato.

El gobernador Enrique Alfaro y el presidente Andrés Manuel López Obrador en la reunión con pobladores de Temacapulín.

Este abucheo tiene una alta carga de simbolismo de la postura de los pueblos que reconocen a un político que los traiciona. Pero además, representa en sí mismo el mal momento político que atraviesa el gobernador de Jalisco.

Aunque pareciera que el triunfo electoral en Jalisco y el triunfo de Movimiento Ciudadano (MC) en Nuevo León, con claro apoyo político (y probablemente financiero) del grupo gobernante en Jalisco, paradójicamente atraviesa un mal momento, como lo dejó en claro el abucheo que recibió en Temacapulín. Veamos.

De manera contradictoria, el triunfo de los candidatos impulsados por Alfaro tanto en Jalisco como en Nuevo León, terminan debilitándolo, no fortaleciendo. Antes de la elección de Nuevo León, MC tenía un solo precandidato presidencial: Alfaro. Luego de la elección MC tiene cuatro precandidatos presidenciales: Alfaro, Luis Donaldo Colosio Riojas alcalde de Monterrey, Samuel García gobernador de Nuevo León y Patricia Mercado, quien ya fue candidata presidencial en el año 2000. Y los otros tres aspirantes de MC tienen más intención de voto que el propio Alfaro, en las muy anticipados estudios de opinión que publican algunas encuestadoras.

Antes del triunfo electoral de este año, Alfaro era el dirigente indiscutible de movimiento naranja en Jalisco y de las cartas para el 2024. Ahora ya no. El triunfo de Pablo Lemus en Guadalajara y la clara hegemonía que mantiene sobre Zapopan, hacen de Lemus un poder paralelo a Alfaro. La política profesional se mueve por intereses. Para los burócratas no importan los nombres, sino quién garantiza renovar contrato en el siguiente periodo de gobierno. Y ahora el que puede ofrecer, prometer y dar más plazas en 2024 se llama Pablo Lemus, no Enrique Alfaro.

Por si fuera poco, a pesar de la inversión en publicidad nacional, el objetivo de proyectarse como uno de los principales dirigentes opositores al gobierno de la Cuarta Transformación, se le está desdibujando a Alfaro. Para empezar, la mentada Alianza Federalista se rompió, tanto por el evidente alejamiento de los gobernadores de esta iniciativa luego de las indagatorias contra el mandatario de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, y el distanciamiento con el titular del Ejecutivo de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez por la cancelación del trasvase a León de la presa El Zapotillo.

Además, a Alfaro no le ha funcionado el papel rijoso frente a López Obrador, pues sino le reduce recursos presupuestales, tampoco apoya los proyectos de infraestructura que el gobernador quiere para Jalisco.

Finalmente, el discurso del maltrato fiscal de la federación a Jalisco es un galimatías y una apuesta que esta lejos, muy lejos, de las preocupaciones populares como para que se convierta en un tema que le atraiga respaldo de masas al gobernador. Su consulta sobre el pacto fiscal está condenada al fracaso, por más recursos que le inviertan.

Pero lo más relevante es que el proyecto de renovación y cambio que ofreció a los jaliscienses, está sepultado. El discurso de la Refundación de Jalisco es un cadáver que ya ni siquiera es mencionado por el gobernador. En lugar de convertirse en un gobierno que significara cambio para los jaliscienses, el de Alfaro es un gobierno de continuidades en políticas públicas y prácticas burocráticas.

Los principales aspectos de la vida diaria de los jaliscienses como tener ingresos decorosos para garantizar una vida digna son una quimera. Siguen los trabajos mal pagados, políticas de vivienda elitistas, rentas caras, aumento de precios, apoyos económicos para grandes empresas, servicios públicos deficientes (el ejemplo más reciente es el desmadre en la semaforización), violencia generalizada y una evidente crisis humanitaria por la triple crisis de desapariciones, forense y de impunidad que tiene paralizada a la sociedad de Jalisco.

Con todo este historial de traiciones, promesas incumplidas y resultados deficientes, es perfectamente entendible que un pueblo digno, como es Temacapulín, haya abucheado en su cara a Alfaro.

 

Periodista independiente. Conductor de @CosaPublica2 en @RadioUdeG. Al pendiente de las resistencias vs el despojo y las luchas sociales