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2021-10-11
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Presa del presidente

AL GOBERNADOR LO TRAICIONA SU TEMPERAMENTO Y, POR MOMENTOS, SE LE AGOTA LA PACIENCIA, AUNQUE SABE QUE NO TIENE MÁS ALTERNATIVA QUE AGUANTAR...

Aunque pareciera que se resolvió un conflicto, en realidad no hay ningún acuerdo. El anuncio del día ayer durante la visita del presidente López Obrador al municipio de Cañadas de Obregón fue que la cortina de la presa se quedaría como está (80 metros), pero que operaría a poco más de la mitad (42 metros) cuando fue diseñada para una altura mucho mayor (115 metros). Sin embargo, para que este anunció sea un acuerdo y el conflicto se resuelva, aun falta mucho. Los pobladores hicieron una serie de planteamientos, entre los que destaca la adecuación de la cortina para construir un vertedero que desahogue el agua en caso de un temporal atípico, algo que retrasaría y encarecería aun más la obra. El presidente por su parte quedó de llevarse esta pliego petitorio para analizarlo y volver en un mes más para buscar un acuerdo.

Más allá de la posible presencia de grupos políticos ajenos al conflicto que abuchearon al gobernador, lo cierto es que muchos pobladores también lo repudiaron por obvias razones. En su momento, el entonces candidato les prometió que no inundaría los poblados, para después ya como gobernador cambiar de opinión. Para la mayoría de los pobladores, Alfaro los traicionó al igual que el gobernador anterior. Que ahora el gobernador esté en contra de inundar se debe más a que no tuvo más opción que apoyar la postura del presidente López Obrador, lo cual no significa que ahora lo reconozcan como un defensor de los pueblos.

Sin embargo, la molestia de fondo del gobernador tiene que ver con la falta de acuerdos concretos para que se pueda concluir la presa. Y en eso tiene razón: el presidente solo está comprando tiempo para posponer una obra a la cual aun le hacen falta muchos recursos. En lugar de tomar decisiones, el presidente anunció, una vez más, que regresaría después de analizar la contrapropuesta de los pobladores. Y es que el presidente sabe que no hay recursos, ni quiere reasignar recursos del presupuesto, para esta obra.

DE AHÍ QUE EL PRESIDENTE HAYA VUELTO A POSPONER LOS ACUERDOS. ESTO FUE LO QUE IRRITÓ AL GOBERNADOR, QUIEN ESTUVO VISIBLEMENTE MOLESTO DURANTE EL EVENTO.

El problema del Zapotillo no es solamente la altura de la presa, o ahora, el nivel de embalse, sino la construcción de las obras complementarias para que la presa funcione. Esas obras complementarias son fundamentales para llevar el agua desde el municipio de Cañadas de Obregón hasta el Área Metropolitana de Guadalajara. Algunas estimaciones calculan en 10 mil millones de pesos adicionales que, desde luego, no están previstos en el presupuesto ni en los planes del presidente. Jalisco tampoco tiene los recursos para concluir esta obra, de suerte que el gobernador depende de la voluntad del presidente. Sin embargo, al gobernador lo traiciona su temperamento y, por momentos, se le agota la paciencia, aunque sabe que no tiene más alternativa que aguantar.

La falta de planeación, la mala socialización, la carencia de sensibilidad para negociar, la excesiva politización, entre otros muchos errores, han hecho del Zapotillo un ejemplo nacional de lo que no se debe hacer con la obra pública. Hoy es un elefante blanco que sigue sin resolverse, aunque algunos piensen que ya existe un acuerdo. Resolver el conflicto no es resolver el fondo del problema. El gobernador es presa del presidente.

Doctor en Administración Pública por la Universidad de Nueva York. Analista político. Director de Transversal Think-thank Twitter: @GomezAlvarezD Mail: gomezalvarezd@gmail.com