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2021-09-30
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El saldo de gobiernos de MC

NO SE PUEDEN PRESUMIR GOBIERNOS EXITOSOS CUANDO SE CONDENA A LOS HABITANTES MÁS POBRES DE LA METRÓPOLI A VIVIR EN FRACCIONAMIENTOS DE LA PERIFERIA...

Se terminan dos ciclos de gobiernos municipales de Movimiento Ciudadano (MC) (2015-2021) este 30 de septiembre y a partir del 1º de octubre, inicia un tercer periodo de alcaldes (presidentes municipales) emanados del partido que publicitariamente se presenta como Movimiento Naranja. ¿Qué le dejan a los habitantes de la zona metropolitana los alcaldes emanados de este partido político? ¿Cuál es el saldo entre sus activos y pasivos?

De inicio es útil contrastar la oferta electoral central que hicieron los candidatos de MC cuando buscaron el voto en las elecciones intermedias de 2015 y en la general de 2018: los candidatos a presidentes municipales de la zona metropolitana de Guadalajara centraron su discurso con una fuerte crítica a la partidocracia tradicional conformada por los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD), con cuestionamientos al desempeño de estos gobiernos, y con señalamientos flamígeros a los principales problemas que heredaban los gobiernos del PAN y del PRI.

Antes de llegar a la elección intermedia de 2015, hay que recordar, Enrique Alfaro Ramírez se convirtió en un gobierno en la sombra que no dejaba de cuestionar las decisiones principales del priista Aristóteles Sandoval Díaz: desde la contratación de deuda pública, la asignación de contratos de obra, la inseguridad en Jalisco y en la zona metropolitana de Guadalajara, hasta el megaproyecto hidráulico de la presa El Zapotillo. A la distancia de los años, podría decirse que el Alfaro de 2013-2014 podría ser el principal crítico del Alfaro 2019-2021, pues el actual gobernador ha tomado casi las mismas decisiones que tomó en su momento el priista Aristóteles Sandoval.

Más allá del contraste de políticas estatales, los gobiernos municipales de MC, con Alfaro en Guadalajara y Pablo Lemus en Zapopan, prometieron alcaldías que cambiarían la historia de las administraciones municipales. Un componente reiterativo del discurso, incluso cansón, de los profesionales que componen este grupo político es que se proyectan así mismos como gobernantes que hacen “historia” en su paso por las partes del poder estatal que les toca administrar. Se ven así mismos, como visionarios, transformadores, distintos a los políticos de la partidocracia tradicional, y que dan mejores resultados que sus predecesores.

El centro de este discurso es la oferta de “refundar” la vida pública del poder público, cuando a lo mucho han sido continuadores de gobiernos de la partidocracia tradicional o copias mal hechas de algunos de ellos. No es la primera vez que un alcalde de Guadalajara que promete que “ahora sí” se acabó la corrupción de áreas tan delicadas como padrón y licencias, o el área de inspectores, o que ofrece la mejora sustancial de los servicios públicos.

De nuevo lo hizo el grupo político de MC conformados por políticos forjados en los partidos tradicionales y de empresarios cobijados justamente por el PAN y el PRI en las pasadas tres décadas. Si ahora Pablo Lemus Navarro y Juan José Frangie encabezan la corriente política más fuerte al interior de MC es porque desde la década de los 80’s del siglo pasado, el PAN y el PRI les abrieron la puerta a cuadros empresariales.

Desde Jóvenes de Coparmex, Pablo Lemus empezó a hacer política con gobiernos priistas y panistas. Lo cierto es que ahora estos cuadros florecen y maduran bajo las siglas de MC y del llamado Movimiento Naranja. Pero abrevaron del tricolor y del blanquiazul.

DE NUEVO, ¿QUÉ SALDO DEJAN ESTOS GOBERNANTES DE MC QUE AHORA COMIENZAN UN TERCER CICLOS EN LAS ALCALDÍAS METROPOLITANAS?

Ellos dirán que ya lo cambiaron todo, que ahora se vive mejor en los municipios metropolitanos. Pero el discurso de los alcaldes naranjas se estrella contra la realidad. No hay mejores servicios públicos en la metrópoli, ni de basura, agua, seguridad, salud, educación, vivienda y vida digna.

Salvo algunos programas sociales o inversiones focalizadas para recuperación de espacios públicos, la zona metropolitana en su conjunto es más caótica, con peores servicios públicos y con mayor dificultad para que sus habitantes aspiren a una vida digna.

No se puede sostener que se “refundó” la zona metropolitana de Guadalajara cuando es ahora quizá el territorio más emblemático de la guerra informal que vive el país con sus diversas caras de esta violencia organizada: homicidios dolosos, masacres, desapariciones, fosas clandestinas, centros de exterminio, desmembramiento de cuerpos, violencia machista, violaciones, feminicidios, abusos infantiles.

No se pueden presumir gobiernos exitosos cuando se condena a los habitantes más pobres de la metrópoli a vivir en fraccionamientos de la periferia, en viviendas de pequeñas dimensiones que obliga a las familias al hacinamiento, con servicios públicos defectuosos o inexistentes, con inundaciones y servicios de transporte que fuerzan a estos pobladores a pasar en el camión tres o cuatro horas de su vida diaria, en vez de dedicarlo a su familia o el esparcimiento. La zona metropolitana de Guadalajara es ejemplo de cómo no se debe vivir en una urbe.

Del otro lado de las periferias condenadas a una vida indigna, los gobiernos de MC, han propiciado cotos y distritos de vivienda para los sectores más ricos y privilegiados de la metrópoli, donde no faltan los servicios básicos, hay seguridad y no hay inundaciones. Las inundaciones están reservadas para las zonas más pobres. Los gobiernos de MC han propiciado más desigualdad social de la que ya existía en la metrópoli.

 

Sería injusto no recordar que estos problemas estructurales que aquejan a la metrópoli no nacieron en los gobiernos de MC, pero sí se agudizaron y potenciaron. La inseguridad, la falta de servicios, la política de vivienda que condena a los pobres a las periferias y premia a los ricos a las mejores zonas de la ciudad, no nació con Movimiento Ciudadano, pero los gobiernos emanados de este partido perfeccionaron estas políticas públicas.

Más allá de sus intenciones, los resultados de los ciclos de gobierno de MC en la zona metropolitana de Guadalajara permite recordar las fuerzas globales del capital que inciden las supuestas soberanías estatales.

El poder del capital y del dinero de inversiones globales o nacionales es tan avasallador que los gobernantes locales terminan por plegarse a los intereses de las corporaciones privadas. Y así surgen las historias de resistencias sociales ante todos los proyectos inmobiliarios-comerciales-turísticos que se levantan a partir del despojo de lo público. No en balde, desde la carrilla popular, se nombra a MC como Movimiento Inmobiliario.

Las políticas públicas que han perjudicado la calidad de vida los habitantes de la metrópoli no nacieron con MC, pero sus gobiernos las han perfeccionado. Son gobiernos que gobiernan para los privilegiados, que dejan migajas de programas sociales para los pobres. Este es el ominoso saldo de los alcaldes de Movimiento Naranja para la ciudad.

Periodista independiente. Conductor de @CosaPublica2 en @RadioUdeG. Al pendiente de las resistencias vs el despojo y las luchas sociales