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2021-09-27
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Criminalizar universitarios

DESDE LAS AULAS Y LOS CUBÍCULOS, LOS UNIVERSITARIOS HABRÁN DE RESISTIR EL EMBATE POR TODOS LOS FRENTES, ATRINCHERADOS CON SUS PELIGROSAS ARMAS: EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO Y LA LIBERTAD DE CÁTEDRA...

Las denuncias en contra de académicos y científicos por parte del Fiscalía General de la República ha abierto una peligrosa puerta en el país: la de un régimen de persecución política. El Fiscal Alejandro Gertz Manero ha anunciado que presentará, por tercera ocasión, denuncias en contra de los científicos y académicos para que sean encarcelados en una prisión de alta seguridad. El tratamiento que les ha dado el máximo procurador de justicia del país es tan absurdo como siniestro. De lograr que un juez federal le otorgue las órdenes de aprehensión, México se convertiría en un país donde los grandes capos del crimen organizado son liberados y donde el pensamiento crítico es criminalizado.

El abuso más que el uso de la autonomía por parte de la Fiscalía es un escándalo nacional, pero todo indica que al Fiscal le tiene sin cuidado lo que tenga que decir la opinión pública nacional e internacional. Gertz Manero está más empecinado que convencido de que este “peligroso” grupo criminal llamado Foro Consultivo de Ciencia y Tecnología del Conacyt pueda huir del país o quedar impune frente a los “graves” delitos que se les imputan. Es tan absurda la acusación, que se les imputa el delito de malversar recursos de procedencia ilícita en un fondo público para la investigación científica financiado por el propio Conacyt.

La tan añorada autonomía de la Fiscalía General de la República resultó en una arma de doble filo, pues ahora el Fiscal actúa ejerciendo de forma mal entendida dicha autonomía sin rendirle cuentas a nadie. El abuso de los instrumentos coercitivos del Estado Mexicano de manera selectiva, facciosa y personalísima es una de las mayores transgresiones al Estado de derecho en México. Esta podría ser el punto de quiebre que coloque al país en la lista de los regímenes del mundo que persiguen opositores, disidentes y críticos del gobierno.

Lo más preocupante, sin embargo, es la complacencia, por no decir complicidad, del Presidente de la República, quien ha expresado su anuencia tácita al proceder del Fiscal al reiterar él mismo posibles actos de corrupción en el Conacyt. Con en el beneplácito presidencial, seguramente el Fiscal se siente empoderado para insistir en un asunto que atentaría contra el principio básico de presunción de inocencia y violando el derecho al debido proceso.

HABIENDO TANTOS GRUPOS CRIMINALES OPERANDO EN EL PAÍS, RESULTA SOSPECHOSO QUE SE PRETENDA INCRIMINAR A CIENTÍFICOS Y ACADÉMICOS DE UNA MANERA TAN DESPROPORCIONADA.

Guardadas las proporciones, en los gobiernos de los estados también suceden excesos similares. Tal es el caso de Jalisco, donde se ha orquestado una campaña de desprestigio en contra de la Universidad de Guadalajara no solo en redes sociales —que ha sido documentada, evidenciada y denunciada por la máxima casa de estudios— sino además se ha desplegado una maniobra política para desacreditar a sus académicos activos en la vida pública. Se trata de una campaña de estado, en el sentido más amplio del término, que involucra a ciertos actores políticos en los distintos Poderes Públicos, que buscan remover o marginar a funcionarios vinculados con la universidad pública.

Ahí están los distintos casos recientes, que van desde reacomodos de jueces en el Tribunal de Justicia del Estado; la remoción de un diputado como presidente de la Comisión de Justicia del Congreso del Estado; y la contrarreforma del Sistema Estatal Anticorrupción. En Jalisco también se han presentado denuncias penales en contra de algunos universitarios incómodos, no por oficio, pero sí por medio de interpósitas personas, de manera simulada.

La criminalización de académicos es un fantasma que recorre el país. Los hombres y mujeres de ciencia son considerados adversarios por su labor crítica, por su insubordinación frente al oficialismo. Nada más peligroso para las libertades que un régimen que persigue al pensamiento independiente. Las universidades son uno de los pocos reductos autónomos que contrapesan al poder público. Desde las aulas y los cubículos, los universitarios habrán de resistir el embate por todos los frentes, atrincherados con sus peligrosas armas: el conocimiento científico y la libertad de cátedra.

Doctor en Administración Pública por la Universidad de Nueva York. Analista político. Director de Transversal Think-thank Twitter: @GomezAlvarezD Mail: gomezalvarezd@gmail.com