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2021-08-10
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Andrés, Raúl y Enrique

EN SEPTIEMBRE PASADO COMENZÓ EL DISTANCIAMIENTO ENTRE ALFARO Y PADILLA, POR MÁS QUE HASTA LA SEMANA PASADA HUBIERA EMPEÑO EN NO EVIDENCIARLO...

Podrán decir que el romance entre Enrique Alfaro y Raúl Padilla, ese que comenzó con una pública reconciliación que tuvo su epítome en las elecciones de 2018 en una triada junto con Riqui Riquín Canallín, se rompió la semana pasada cuando raUldeG, digo la Universidad de Guadalajara, emitió un comunicado en el que ratificó que la vuelta a clases a partir de este 10 de agosto sería 100 por ciento virtual, mientras el gobernador jalisciense ratificaba que en las escuelas de educación básica sí recibirán alumnos de forma presencial.

Pero no, la margarita comenzó a perder sus pétalos naranjas y blanquiazules en septiembre del año pasado, cuando el Instituto Electoral y de Participación Ciudana (yuppIEPC por sus siglas coloquiales) otorgó el registro al partido Hagamos.

Desde que Alfaro y Padilla formaron parte de las fuerzas vivas riquicanallescas, que paseaban y promocionaban al werito calvo (hoy copetudo) por Jalisco y por los campus universitarios -como ahora el panista lo hace solito con su equipo de producción por el Serengueti mexicano para conocer los tacos de sal y el pinole-, quedó en el olvido aquella vieja frase que se inscribió en la historia de la demagogia jalisciense reciente: “Tlajomulco es territorio libre de Raúl Padilla”.

Los escarceos de reconciliación desde esa frase emitida en 2010 se vieron cuando Alfaro logró ganar la alcaldía de Guadalajara en 2015 y Padilla, como buen caballero de la orden de la legión de honor del gobierno francés, vio que el joven junior jalisciense se convertía rápidamente en el hombre fuerte del estado y, por tanto, con el que había que negociar para seguir manteniendo las prebendas a que está acostumbrada la burguesía dorada universitaria.

Así llegó el romance, con soldadura dorada, en el 2018, cuando ambos apoyaron al PAN y, ya vimos, la derrota de Riqui los dejó evidenciados como dos miembros más de lo que el nuevo presidente del país ha llamado atinadamente la mafia del poder.

La cercanía de ambos personajes continuó durante los dos siguientes años, la pandemia los hizo uno mismo y fue evidente que además de tomar decisiones conjuntas para combatir al maldito bicho del Covid-19, siempre buscaban llevar agua a su molino al elogiarse mutuamente porque en Jalisco se anticipaban, tomaban decisiones científicas, mientras a nivel nacional Hugo López-Gatell (o Gatoél, como le dice el más gato de los moneros vendidos de Jalisco) mostraba según ellos que sus posgrados en epidemiología los había comprado en la plaza de Santo Domingo en la Ciudad de México, a 180 pesos cada uno.

Peeero llegó 2020 y con él la decisión del Licenciado con mayúsculas de que los RPLboes ya no tenían la plataforma del PRD o del PRI para mantenerse en la palestra política y, por tanto, había que crear un nuevo partido porque aunque ahora tuvieran espacios naranjas, el partido naranja es sinónimo de Alfaro y eso los dejaba en la inseguridad absoluta, era como tener un padre golpeador.

Así que en septiembre pasado comenzó el distanciamiento, por más que hasta la semana pasada hubiera empeño en no evidenciarlo. Y así el primero en abandonar la nave nananaranja fue Tonatiuh Bravo Padilla, quien asssssórdenes Licenciado, dejó su jugoso hueso como coordinador parlamentario federal de MC y se vino a encabezar la cruzada de Hagamos a Jalisco, jalando con él luego a los diputados locales naranjas de corazón de león cuyas iniciales son Mara Robles y Enrique Velázquez.

Alfaro, quien en 2020 pidió 6 mil 200 millones de pesos prestados con cargo a 8.5 millones de jaliscienses y se convirtió en Enrique El Endeudador luego de los préstamos adquiridos en 2019, en julio de este año estuvo tres veces con Andrés Manuel López Obrador y de la confrontación que había mantenido con el presidente ya nomás el recuerdo queda. 

Viene la apertura de la larga campaña presidencial del 2024 y ya sabemos que Alfaro ha dicho que no quiere ser candidato, por lo cual es evidente que sí buscará ser candidato, por tanto seguir el pleito con AMLO por lo menos antes de que comiencen formalmente las campañas, sería un suicidio político.

EL MARTES 3 DE AGOSTO, DURANTE LA RUEDA DE PRENSA  “MAÑANERA”, LÓPEZ OBRADOR ACUSÓ A RAÚL PADILLA DE EVITAR EL REGRESO PRESENCIAL A LAS AULAS EN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA JALISCIENSE POR MOTIVOS POLÍTICOS. 

“El señor que manda en la UdeG dijo que ellos no (vuelven a las aulas). Como estoy llamando a que se regrese a clases presenciales, porque nos conviene a todos, porque ya es mucho tiempo sin clases presenciales, ahora los opositores están agarrando esto de bandera», dijo el presidente.

Horas más tarde, la UdeG en un comunicado para dar respuesta al señalamiento, dijo: “La decisión de la UdeG concuerda con algunas de las universidades públicas más importantes como la UNAM, IPN, UANL, entre otras, que han decidido aplazar el regreso presencial”.

El señalamiento de López Obrador contra Padilla no es el primero que realiza contra el líder fáctico de la UdeG, pues en enero pasado el presidente llamó a terminar los cacicazgos que dominan varias universidades públicas en todo el país y que manejan de forma discrecional el presupuesto público que reciben.

También el año pasado, durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara que organiza la UdeG y cuyo presidente es Padilla, el mandatario nacional dijo que la reunión era utilizada también para atacar a su gobierno.

Así que los 140 millones que ahora son el eje de las diferencias entre Alfaro y Padilla, en realidad son por una parte un guiño alfarista a AMLO y, por otra, los redobles de la guerra ¿la última de Padilla? que la UdeG lanza al gobierno alfarista.

@jcgpartida

Periodista con experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Corresponsal en Jalisco del diario La Jornada