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2021-07-14
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Jaime Hernández pone nombre y apellido a los culpables de la derrota de Morena en Jalisco

¿QUÉ OPINA DE LOS DIPUTADOS PLURIS CHEMA MARTÍNEZ Y VÁZQUEZ VIGIL? ¿QUÉ PAPEL DEBEN JUGAR AHORA YEIDCKOL Y LOMELÍ? EL ACTIVISTA Y MILITANTE ACTIVO DE MORENA NO SE ANDA CON EUFEMISMOS Y VA AL GRANO…

Es un activista importante de Morena en Jalisco, pero no será regidor, ni diputado plurinominal como el ex panista José María Martínez ni el ex priista Tomás Vázquez Vigil: Jaime Hernández, crítico, revisa la pasada derrota electoral desde la libertad que le permite su independencia…

Pone nombre y apellidos en un intento honesto de aportar elementos para el post mortem que nadie hizo en ese partido tras la derrota del pasado proceso electoral…

¿Qué pasó en la pasada elección?

Los resultados electorales sobre Morena mandaron señales contradictorias; para algunos se avanzó, pero la percepción real que prevalece es que el partido perdió en Jalisco.

Hubo una sobreestimación respecto de la marca y  una propensión de los candidatos de colgarse del trabajo del Presidente, pues se pensó que con eso se ganaría; pero sin un trabajo de oposición extendido, definición de candidatos a última hora, sin estructura de partido, sin reglas claras para los recursos de campaña, con perfiles de poco reconocimiento en sus localidades, gran parte de ellos de otros partidos -pues el 99 por ciento de los candidatos fueron externos-, nula capacitación ideológica  y el poco nivel de debate político y cohesión interna, aunque haya sido de forma pragmática, ya no digo unidad, gravitaron finalmente en una derrota, moral y política.

Haber ganado Tonalá y Vallarta representan por sí solas el triple de población de lo que se obtuvo hace tres años; y tener mayor población a gobernar al pasar a un millón 324 mil 125 personas cuando hace tres años se gobernó a menos de 300 mil, puede ser un avance.  Pero lograr siete diputados federales y ocho locales y 13 municipios en el tercer padrón nacional que es Jalisco sólo refleja que Morena se estancó, no creció y que, por el contrario, tuvo un serio retroceso. Por ejemplo, ni en Guadalajara ni en Zapopan se recuperó la votación obtenida hace tres años y se perdieron siete de los ocho municipios que ya habíamos ganado.

¿Hay culpables?

Como todo proceso electoral desde luego que hay responsables; en primer lugar, está Alejandro Peña Villa, quien jugó de forma perversa. Como responsable de la defensa del voto a nivel nacional Peña Villa operó de acuerdo a los intereses de Gabriel García, entonces coordinador de los superdelegados y programas sociales del país. Peña Villa se encargó de manipular a los promotores del voto y representantes de casilla e inmovilizarlos el día de la elección; casi no permitió que ningún candidato propusiera los suyos. El resultado se vio el día de la Jornada:  cientos de casillas abandonadas y nula defensa del voto de nuestros candidatos. Casi el ochenta por ciento de las casillas fueron desatendidas y a los pocos que fueron, ni agua les dieron. Recordemos que desde hacía medio año Peña Villa tenía centenares de servidores de la nación disfrazados de “promotores del voto” quienes recorrieron todos los municipios para registrar miles de supuestos votantes, los cuales nunca llegaron y de cuyo trabajo a nadie se informó. Fue una estructura paralela. Finalmente ganaron los candidatos de Peña Villa. Y si hay alguien responsable del fracaso del proceso electoral en Jalisco es él.

Otro es el delegado Armando Zazueta, delegado federal de los programas sociales, quien dejó hacer y dejó pasar para que los beneficios de los programas sociales se los adjudicará Movimiento Ciudadano.  Los “Servidores de la Nación” como Marco A. Gutiérrez (nombrado coordinador de la defensa del voto en Jalisco) y Juan Barajas actuaron obedeciendo las instrucciones de Peña Villa, son también responsables del fracaso electoral y operativo en Jalisco.

Otros responsables fueron el senador José Narro Céspedes, ex delegado, quien desde su llegada a Jalisco tuvo reuniones privadas con Enrique Ibarra Pedroza y Clemente Castañeda, y de forma continua con Alejandro Peña (quien era al mismo tiempo miembro de la Comisión Nacional de Elecciones).  Las reuniones de Narro con diversas expresiones sólo sirvieron para simular el mismo método de imponer candidatos a través de “encuestas” que, por cierto, dijo que él mismo mandaba hacer.  Lo insólito de esto es que a un día del cierre de registro de candidatos dijo iba a mandar ternas a la Comisión Nacional de Encuestas para definir “los ganadores”. ¡Como si las encuestas se pudieran hacer de un día para otro! De sobra es conocido el apoyo de Narro a candidatos de otros partidos, situación que prohíbe el Estatuto.

Otro fue Octavio Pérez Pozos, que se ostentó como delegado de Morena, pero sólo propició confusión, división y dispersión en las escasas estructuras municipales y quien operó dizque para “quitarle” votos a MC, lo que nunca sucedió.

Otro fue Alberto Uribe, quien no aportó ni una combi en estructura y dijo traer apoyos de líderes nacionales.  Otro fue Hugo Rodríguez, quien formó en la práctica comités de campaña disfrazados de “consejos consultivos”, ilegales desde luego, pero integrados principalmente por priistas, que fueron finalmente utilizados para intentar registrar pre registros cuando el Tribunal Electoral y el INE ya le habían retirado a Rodríguez desde un año antes la representación legal.  De todos estos grupos y equipos fue donde se fraguó el voto de auto castigo.

Jaime Hernández recalca que Morena debe reconstituir su estructura formal.

¿Qué papel debe jugar hoy Yeidckol Polevnsky después de los resultados electorales?

Después del 30 de septiembre Yeidckol Polevnsky deberá concentrarse en la cámara de diputados, por lo que su trabajo en Jalisco, desde mi punto de vista, ha terminado.

A Polevnsky le faltó tiempo y estrategias para recorrer el estado y conocer a todos los actores políticos. Recordemos que desde tuvo el nombramiento de delegada en funciones de presidente en Jalisco desde abril del 2020; sin embargo, impugnaciones a su cargo situación que el tribunal resolvió finalmente en su favor y la pandemia, ya que ella misma se contagió, le impidieron involucrarse a fondo en los temas locales. Su conocimiento de Jalisco fue mediatizado por diversos actores que supieron venderle humo. Por eso hoy tenemos diputados federales como Antonio Pérez, quien malvive de la fama del hijo, a Alberto Villa y Bruno Blancas, quienes nunca se han distinguido en su trabajo legislativo. En cierta medida Yeidckol es corresponsable, de los candidatos que le impusieron personajes como Alejandro Peña, Juan Barajas, Alberto Uribe y Carlos Lomelí, quienes se repartieron el estado, definiendo hasta las planillas de regidores.

¿Qué papel debe jugar hoy Carlos Lomelí después de la elección?

Lomelí debe revisar su propio papel y trayectoria. Debe definir si asumirá la regiduría de Guadalajara, desde donde debe ejercer un verdadero papel de oposición; pues sólo es opositor en campañas. Desde ahí debe valorar cómo sigue en la política; pero si pretende dirigir al partido lo más seguro es que éste continúe estacado y desarticulado.

Creo que Lomelí no ha sabido asumir ni reconocer sus errores, pues son errores incorporar como operador a Octavio Pérez Pozos, seguir consejos de los Soltero, de sumar políticos que no le dieron ningún voto como Mariana Fernández y Elías Iñiguez; y escuchar exclusivamente a sus propias casas de encuestas.  Acomodar a Candelaria Ochoa, quien es feminista con estilo machista, operadora y cómplice de uno de los grandes negocios de Enrique Alfaro como la privatización del predio Iconia y del despojo del parque Huentitán, representa una turbia señal.

Llama la atención que en Guadalajara Carlos Lomelí no superó la votación obtenida por Claudia Delgadillo hace tres años. Mientras que la todavía regidora por Guadalajara logró entonces 181,265 votos, Lomelí apenas logró 149,023 votos. O sea, casi un 30 por ciento menos. Votos que, en cualquier escenario, menos dentro de tres años, podrá recuperar.

¿Quién podría ser considerado o considerados como pilares de Morena en Jalisco después de la elección?

Morena tiene muchos liderazgos, la mayor parte de ellos sin ser aun totalmente conocidos. Aparentemente existen siete grupos, pero la mayor parte de ellos son grupos sin proyecto de partido, oposición ni gobierno.  Por ejemplo, la llamada “vieja guardia” nunca la hemos visto tutelando valores, principios ni Estatuto.  Se la pasan “expulsando a medio mundo”. Está también el eje Hugo Rodríguez-Narro que sólo buscaba darle continuidad a la racha interminable de Rodríguez en cargos de diputaciones y regidurías, que alternadamente ha tenido desde los últimos 25 años empezando por el PRI y pasando por MC. Está el grupo de Lomelí- Hiram Torres, son sólo ellos dos.  También la llamada Red de “fundadores” que sólo busca tener pureza doctrinaria, contemplativa; que repiten al amanecer y al acostarse “no mentir, no robar, no traicionar”; pero no se les ve combatiendo ni cuestionando a MC. Nada que moleste a Enrique Alfaro. Ahí está el pseudo, pero inexistente grupo de la senadora Antonia Cárdenas, quien ha tenido un papel poco menos que opaco y gris.  Esta también el eje Peña Villa-Juan Barajas-Marco Tulio,  que ha sido una agencia de colocación de “servidores de la elección”, un grupo acomodaticio y acostumbrado a las prácticas cortesanas.

Justamente, uno de los principales errores del partido es que casi todos los grupos estamos lejos de las demandas ciudadanas y que poco o nada tenemos que ver en sus legítimas demandas.

Movimiento Ciudadano es un partido que también tuvo una creciente merma en su votación. Tan sólo medio millón de los que votaron por Alfaro y sus candidatos ya no lo hicieron esta vez y perdieron en lugares muy importantes como Vallarta, Tonalá, Ocotlán y Ciudad Guzmán, y estuvieron a punto de perder Tlaquepaque y otros municipios por pocos votos. Por lo tanto, hay mucho que hacer por recuperar partido y sociedad.

¿Qué opinas de los diputados pluris de Morena en Jalisco?

Poco o nada tenemos para presumir en materia de diputados federales y estatales. Lamentable fue la postulación de diputados plurinominales por Morena en Jalisco. José María Martínez, fiel defensor de oficio de Francisco Javier Ramírez Acuña, durante la represión de altermundistas en el 2004, es ahora el representante de la Cuarta T en Jalisco. Algo inconcebible. La derecha vistiéndose de izquierda.  La pensión dorada que recibe es para dar vergüenza y refleja el cinismo que creíamos estaba en otros partidos. Al menor cuestionamiento que hagamos de su trabajo seguramente lo veremos volverse independiente.

Por su parte, Tomás Vázquez Vigil ha sido representante del magisterio más corporativo y antidemocrático; personaje cercano a Elba Esther Gordillo y priista practicante de las más retrasadas formas de hacer política del ancien regime.

Igual, esos cargos eran para miembros de grupos vulnerables. ¿Cómo les explicamos a la militancia y ciudadanía eso?   Por eso también el voto de castigo de la sociedad.

Qué podemos decir a nivel federal, de Antonio Pérez Garibay, quien se ostenta como el “líder moral de Morena en Jalisco” y cuyo único mérito es ser padre del automovilista Checo Pérez, además de adjudicarse la valiosa” adquisición” de Rocío Corona Nakamura.

Inicia sin duda una nueva bancada de diputados de mayoría y proporcionales, sin preparación, desconocidos; en el papel de floreros, como se acaban de ir otros, pero de flores guindas al fin y al cabo.

De varias mujeres mejor ni opinar, porque luego pueden decir que se ejerce violencia de género, pero poco o nada hay que celebrar.

 ¿Qué debe hacer Morena ahora?

Morena debe reconstituir su estructura formal y sus relaciones sociales. Es decir, debe reconstruir su directiva formal, la que marca el Estatuto; pero debe fortalecer sus relaciones con organizaciones civiles y ciudadanas, con quienes debe tener una relación orgánica y dinámica, respetando su libre organización y sin montarse en sus luchas, sólo dando acompañamiento y apoyo.

Si Morena no crece territorialmente de forma sostenida, si no incorpora a nuevos cuadros, si no resuelve oportunamente sus conflictos internos, si no se revisa la formación ideológica de sus miembros; si no renueva sus órganos de gobierno consensada y democráticamente; si no supera las decisiones cupulares sobre los aspectos principales y siguen imperando en las decisiones fundamentales, lastimando, haciendo a un lado a las bases (y no necesariamente militantes, sino aquellos que sistemáticamente les negado afiliarse); se siguen dando las imposiciones de candidatos de perfiles bajos o perfiles dudosos y nula vocación ciudadana; el Estatuto es vulnerado y se mantiene una escasa institucionalidad, lo que sigue son los mismos o peores fracasos.

Hernández sostiene que la percepción de Morena en Jalisco es que perdió en las pasadas elecciones.

¿Hay alguna esperanza para Morena después de lo que se miró en la pasada elección?

Puede ser, si se da paso a que Morena recupere parte de su papel de movimiento social y que como partido se institucionalice.  Hoy no tiene un programa en favor de los derechos humanos; no hay un programa de oposición y gobierno y continúan desplantes contestatarios y protagónicos de algunos.

Ya no debe permitirse la llegada de enviados del centro para “organizarnos” y seguir tratándonos como menores de edad, amén de un largo etcétera. Sólo así Morena podrá ser competitivo y al ampliar el abanico a precandidatos a la Gubernatura con otras propuestas de la sociedad civil se podrá ganar  y disputar con grandes probabilidades de triunfo al menos la mitad de los 125 municipios.

Lo sucedido en jalisco no debe verse como una derrota, ya que en política las únicas batallas que se pierden son las que se abandonan, y no estamos en esa condición.

¿Qué papel jugarás tú?

Creo que en Morena muchos aún no entienden que el partido es una institución de interés público y que, de acuerdo a la constitución, no tiene otro objetivo que promover la participación del pueblo en la vida democrática para hacer posible su acceso al ejercicio del poder público.

Entiendo que el Estatuto de un partido está muy por debajo de la Constitución de la República, aunque otros lo entiendan al revés. Creo que morena está lejos de ser un partido distinto y lejos todavía del ideal que pensamos en el 2012 y 2014.  Por el contrario, prevalece mucho de las prácticas del viejo régimen: amiguismo, compadrazgo, simulación, imposiciones, padrones chuecos, autoritarismo, etc.

Por ello, me concibo más como ciudadano que militante de Morena, que es una dimensión más amplia y abarcante que sólo esta última.

Seguiré siendo un promotor del estado de derecho en Morena. Soy el primero que cree que la ropa sucia se lava en casa; pero sucede que cuando voy a las lavanderías del partido, o están cerradas, o no hay quien lave, o me dicen no tenemos agua, o no hay ni luz ni jabón, y me dicen: llévatela a otro lado; entonces es cuando la llevo a lavar a otro lado. Es lo que ha pasado, los tribunales han tenido que ordenar que en Morena se haga justicia y que se sancione a quienes se creen intocables. Es lamentable que en la casa del herrero ni azadón de palo tenga.

¿Eres disidente o crítico al interior o como te asumes?

Me considero un militante activo, nada pasivo, en Morena. No ando buscando cargos ni encargos. Como activista conozco cuáles son mis derechos humanos, como los de otros. Por lo tanto, sé que todos los derechos deben potenciarse y hacerse progresivos y expansivos aun dentro de Morena, cosa que muchos no entienden y creen que en Morena debes ser callado, no criticar, autocensurarte, ser “disciplinado” y cancelar tus derechos como la de votar y ser votado y hasta de plano hasta no reunirse con tus amigos porque los grupos “están prohibidos”. Eso debe terminar.

¿Algún día podrán transitar juntas las corrientes internas de Morena o cómo ves eso?

Dejemos la acepción más aceptable de corriente, como la de un grupo de personas que tienen determinadas concepciones ideológicos, y que en Morena las hay, aunque están centradas en determinadas personas y que legalmente no reconoce el Estatuto. Es cuestión de enfoque, pero no hay que confundirse con el legítimo derecho a formar parte de un grupo, que es un derecho constitucional, por lo tanto, hay que hablar de expresiones, colectivos, etc. Además, el Estatuto no prohíbe grupos, lo que prohíbe es que alguno le quite al partido su capacidad de dirección y autodeterminación. Es eso, no la prohibición de grupos.

Creo que en Morena debemos actuar de forma más autogestiva, sin andar pidiendo permiso para hacer las cosas y sin estar pidiendo línea.

Creo que es posible reunirnos sin la supervisión del centro y sin líderes morales.  Creo que es necesario reunirnos para analizar la viabilidad de un Estatuto que ya está desfasado. Discutir la afiliación sin clientelas, de constituir un frente para la revocación de Enrique Alfaro, en la que puede perder, ya que es factible reunir el mínimo para que sea vinculante. De construir un programa de oposición en muchos temas que cuestionar de los gobiernos de MC, donde prevalece la corrupción y simulación.

Creo que es posible reunirnos a promover acciones en defensa de la ciudadanía, en temas sindicales, de apoyo a indígenas hoy marginados, a micro empresas y PYMES, en defensa del medio ambiente, etc.  Yo siempre he sostenido que la unidad debe darse en el trabajo y las luchas y no en torno a personas. En suma: podemos hacer un auténtico partido movimiento.

Comunicólogo, periodista, Maestro en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica por la George Washington University. Director de El Respetable.