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2021-06-10
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El pragmatismo y la derrota de Morena

EN JALISCO LA DERROTA DE MORENA ES INOBJETABLE...

Por más que la delegada nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Yeidckol Polevnsky, reclame y denuncie irregularidades en el conteo de votos, es indudable que su partido sufrió una estrepitosa derrota en Jalisco.

Las cuentas a escala nacional son distintas: la ratificación de Morena como principal fuerza legislativa en la Cámara de Diputados y el mantener la mayoría simple con sus aliados, además de ganar 11 de 15 gubernaturas en disputa indican que el actual partido gobernante no perdió tanto terreno político como esperaban y proclaman sus adversarios de la partidocracia tradicional agrupados en la alianza “Va por México”: PAN-PRI-PRD.

Pero en Jalisco la derrota de Morena es inobjetable: 513 mil votos (según el cierre del Programa de Resultados Electorales Preliminares, PREP), contra un millón 456 mil votos que obtuvo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tres años antes. Es cierto que AMLO no estaba en las boletas en esta elección, pero obtener apenas un tercio de la elección anterior es una reducción mayúscula. Si bien las diputaciones federales se repartieron a tercios entre Morena, la alianza PAN-PRI-PRD y Movimiento Ciudadano (MC), en las diputaciones locales el partido de la 4T apenas consiguió tres escaños de 20 en disputa.

Pero la mayor evidencia de la derrota electoral y política que sufre en Jalisco el partido hegemónico nacional es en la competencia por las presidencias municipales: Morena apenas consigue 15 de 125 alcaldías en disputa.

Contra lo que indicaban las encuestas e incluso contra lo que esperaban los mismos candidatos ganadores de MC, Morena perdió en Guadalajara por una diferencia de 21 por ciento y en Zapopan la aplanadora de movimiento naranja superó al partido guinda por casi 30 por ciento de los votos. Son cifras que no se perfilaban en las encuestas y que no esperan ni siquiera los candidatos de MC, mientras los candidatos de Morena hacían cuentas alegres.

Son diferencias tan apabullantes que no se pueden achacar solo a la guerra sucia, al uso de programas sociales o la utilización de la estructura de gobierno y de dinero negro en campaña que sin duda utilizó MC para obtener su victoria. Sin embargo, la derrota de Morena no se explica solo por la utilización de las malas artes electorales de su adversario naranja.

Se explica, sobre todo, por sus propios yerros. El primero de ellos por su historia de conflictos internos entre sus corrientes que se disputan la dirigencia y el control de este aparato político en Jalisco. Desde su fundación, no ha habido una dirigencia que tenga el reconocimiento de todas las corrientes ni el talento para ganarse un liderazgo legítimo entre la militancia de Morena. La intervención de la dirigencia nacional para tratar de corregir el mal arreglo entre los grupos del partido de la 4T en Jalisco no resolvió sino que agravó los conflictos internos.

LA DISPUTA PERMANENTE POR LA DIRIGENCIA, Y POR LO TANTO LAS VENTAJAS DE SER DIRIGENTE, ENVENENÓ A ESTE PARTIDO Y LE COBRÓ FACTURA EN LAS ELECCIONES DEL PASADO 6 DE JUNIO.

A esto se suma la imposición y mala elección de candidatos. Contra toda lógica de una fuerza que promete una renovación de la vida pública nacional, se impuso como candidatos a políticos cuestionados como Carlos Lomelí, muchos de ellos venidos de la partidocracia tradicional y recién llegados que nunca trabajaron para crear a Morena como un instrumento del pueblo de México, como proclaman en sus documentos.

Pocos, muy pocos, de los candidatos de Morena son militantes de base que trabajaron por construir el partido que están ligados con las organizaciones y movimientos sociales que existen en Jalisco a partir de los agravios del poder. Salvo excepciones, Morena no está ligado a los movimientos sociales que hacen la política de abajo en Jalisco: contra la guerra informal y las desapariciones, contra el extractivismo y los despojos, contra la agroindustria y la devastación ambiental, o contra la explotación de la fuerza de trabajo y la desigualdad. Estos problemas esenciales que crea el antagonismo social del capitalismo en Jalisco no son temas de la agenda de los dirigentes de Morena. 

Por puro pragmatismo se impuso a candidatos en Morena. Candidatos que tenían el dinero para financiarse sus campañas como Lomelí en Guadalajara o Marcela Michel en Tlajomulco o candidatos que ya tenían estructuras electorales que habían construido en otros partidos como es el caso de los ex priistas Alberto Maldonado en Tlaquepaque o Sergio Chávez en Tonalá.

En Morena se impuso el pragmatismo electoral de ganar a costa de lo que sea y con quien sea. Contó más el respaldo económico y la estructura electoral de un candidato, antes que su congruencia política con el proyecto que Morena dice defender. Les importó más los seguidores de una youtuber antes que un militante que se partió el lomo visitando y convenciendo casa por casa.

En suma, Morena postuló a la mayoría de candidatos por puro pragmatismo y no por congruencia con el proyecto que dicen defender. No hay nada nuevo bajo el sol. Es lo que les ocurre a todos los partidos en este sistema político de democracia representativa monopolizada por una clase política profesional.

La ilusión de que sus partidos eran una herramienta de transformación de la realidad del país duró muchos años más en el PRI, en el PAN y en el PRD. El deterioro de esta ilusión está ocurriendo en un tiempo más acelerado en Morena. Los resultados en Jalisco así lo reflejan.

Periodista independiente. Conductor de @CosaPublica2 en @RadioUdeG. Al pendiente de las resistencias vs el despojo y las luchas sociales