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2021-01-08
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Se va Trump, pero se queda el trumpismo

TRUMP SE VA, PERO EL TRUMPISMO Y LO QUE REPRESENTA SE QUEDA

El insensato llamado que Donald Trump hizo a sus partidarios para tomar violentamente el Capitolio, en Washington, se ha convertido en la peor movida política del actual inquilino de la Casa Blanca desde su llegada en enero de 2017. 

Tras al irrupción violenta, la suspensión de la calificación electoral por parte de las cámaras de Representantes y de Senadores, el desalojo de los lunáticos seguidores de Trump y el saldo de cuatro muertos, varios heridos y más de media centena de detenidos, finalmente se retomó el control del Capitolio y ya en la madrugada del jueves 7 de enero, los legisladores de Estados Unidos confirmaron el triunfo de Joe Biden como próximo presidente de ese país.

Lo que siguió después de la toma violenta del Capitolio fue el comienzo de la debacle para Donald Trump, fue el surgimiento de una avalancha de críticas y cuestionamientos al presidente que se ha negado a reconocer el resultado de las elecciones presidenciales del pasado 4 de noviembre. 

Tras el fracaso de su intentona golpista, parece que se aproxima la debacle política de Donald Trump, con la posibilidad incuso de que sea destituido o enjuiciado políticamente por el propio Congreso. 

Desde la misma madrugada del jueves 7 de diciembre hubo llamados de representantes para invocar la 25 Enmienda de la Constitución de Estados Unidos para que una mayoría del gabinete destituya el presidente por su incapacidad para seguir ejerciendo el poder. Esta iniciativa ha sido convocada por representantes demócratas pero también ha sido avalada por políticos republicanos e incluso por algunos ex integrantes del gabinete de Trump. 

En el transcurso del jueves, las manifestaciones de rechazo a Donald Trump crecieron desde todos los ámbitos: líderes empresariales, medios de comunicación que le piden que renuncie a la presidencia, el gremio cinematográfico de Hollywood, pero los pronunciamientos más significativos son del mismo bando republicano que por fin se deslindan del dirigente supremacista blanco, misógino y fascista.

Tras esta oleada de rechazo, no le quedó de otra a Trump más que reconocer que el Congreso ya había ratificado el triunfo de Biden por lo que declaró que se aprestaba a colaborar para una “transición de ordenada y sin problemas”. Demasiado tarde, sus mentiras, manipulación de hechos y el azuzamiento a sus seguidores ya provocaron un daño irreparable en el sistema político estadounidense.

PERO TRUMP AMENAZA CON SEGUIR ENCABEZANDO A SUS SEGUIDORES. 

En la declaración que hizo la tarde del jueves 7 de enero, dijo que entendía que estuvieran decepcionados y se despidió diciendo que “nuestro increíble viaje apenas está comenzando”. 

¿Realmente será así? ¿Seguirá Trump al frente de este movimiento compuesto de republicanos, pero también de otros sectores conservadores, supremacistas blancos, grupos anti migrantes, a favor de las armas y en contra del aborto y de los derechos de mujeres y de la diversidad sexual?

Parece difícil pues el alocado llamado a tomar el Capitolio fue demasiado incluso para la dirigencia del Partido Republicano que gustosa se embarcó en la travesía de Trump desde 2016. 

El daño a la imagen de Trump es muy grande como para esperar que regrese a encabezar este movimiento que lo tomó como su figura. Pero no hay que olvidar que a lo largo de su carrera política, Trump ha hecho justo lo más inesperado y lo impensable.  

Lo cierto es que Trump se va de la presidencia, pero también es cierto que existe un movimiento “trumpista” que seguirá con Trump o sin él. Y este movimiento es lo que hay qué descifrar, por qué en su masividad y capacidad de expresión refleja un sector importante de la sociedad estadounidense que claramente no está conforme con el establishment y con el sistema político estadounidense. 

Hace cuatro años el cineasta Michael Moore intentó descifrar quienes eran estos seguidores de Trump: entre otros una clase trabajadora afectada por la relocalización de industrias de Estados Unidos en otras pares del mundo, es la sociedad blanca que teme el crecimiento de otras minorías, como la latina o afroamericana, una parte de la sociedad que se lamenta que Estados Unidos deje de ser la potencia mundial. 

Es decir, los trumpistas son aquellos sectores sociales desconcertados e irritados por la crisis social y política más amplia por la que atraviesa la sociedad estadounidense. Es esta sociedad la que escogió a Trump como su imagen y semejanza y que no tuve empacho en aplaudir el discurso racista, misógino y fascista de Trump. Entonces, conviene recordar: Trump se va, pero el trumpismo y lo que representa se queda. 

Periodista independiente. Conductor de @CosaPublica2 en @RadioUdeG. Al pendiente de las resistencias vs el despojo y las luchas sociales