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2020-11-25
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Cuando la verdad es peligrosa

La verdad puede ser peligrosa. Al menos ese es el argumento que utilizó la Contraloría del Estado para reservar la información sobre la investigación de las irregularidades en la licitación del programa A Toda Máquina. Un proceso de investigación, por cierto, plagado de inconsistencias y opacidad. En la primera etapa todo parecía normal, cuando la... Read More

La verdad puede ser peligrosa. Al menos ese es el argumento que utilizó la Contraloría del Estado para reservar la información sobre la investigación de las irregularidades en la licitación del programa A Toda Máquina. Un proceso de investigación, por cierto, plagado de inconsistencias y opacidad.

En la primera etapa todo parecía normal, cuando la Contraloría comenzó un proceso para investigar las anomalías destapadas en la licitación del arrendamiento de maquinaria por el que Jalisco pagará al empresario Guillermo Romo Romero más de  3 mil  634 millones de pesos; sí, al mismo empresario que acompañó al gobernador Enrique Alfaro en las primeras filas de un partido de basquetbol de los Lakers de Los Ángeles, apenas unos días después de que se le asignara el contrato.

A partir de ahí, comenzaron las inconsistencias. La Contraloría remitió el expediente al Tribunal de Justicia Administrativa, el cual por turno correspondió a la sala del magistrado Armando García Estrada. Casualmente, en esos mismos días por gestiones del gobierno del Estado la Unidad de Inteligencia Financiera ordenó que se congelaran las cuentas del magistrado y se anunció que era investigado.

El magistrado informó a la Contraloría que había omisiones en el expediente, por lo que lo devolvió para que se subsanaran. La Contraloría hizo los cambios y reenvió el expediente; sin embargo, ya no regresó a la misma sala como correspondía, sino que fue remitido a una distinta.

A partir de ese momento nada se sabe del procedimiento, a pesar que ya transcurrieron 15 meses. Al responder una solicitud de información, la Contraloría dio a conocer que cuatro expedientes relacionados con esta investigación fueron reservados, por lo que no podrán conocerse hasta que las sentencias causen estado, es decir cuando sean definitivas y ya no haya posibilidades de recurso alguno o bien, hasta que transcurran cinco años.

Con la opacidad y lentitud en el procedimiento, no extrañaría que lo primero que ocurra sean los cinco años, por lo cual el contrato de A Toda Máquina prácticamente habrá terminado y el dinero ya se lo habrán embolsado.

Periodista especializada en temas políticos. Ha cubierto esta fuente para Grupo Milenio, y ahora para el diario NTR. Conductora de un noticiario televisivo en Canal 44