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2020-10-22
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La república de las mañaneras

LA REALIDAD AL FINAL NOS TERMINA ALCANZANDO A TODOS. Y NINGUNA MAÑANERA PUEDE CAMBIAR ESO

Por Luis Cisneros*

Pareciera que la polarización es el signo de los tiempos. Hay polarización entre republicanos y demócratas en EEUU. Entre globalistas y nacionalistas en el mundo. Y en México, entre quienes estamos a favor o en contra del presidente López Obrador y su 4T.

No hay espacio para el debate razonado ni la civilidad, en ninguno de estos polos. Uno diría que lo que hay es odio, enemistad irreductible.

Y esta noción de la política como enfrentamiento sin tregua, esta polarización radical, se da incluso entre supuestos aliados. Basta ver el pleito entre los grupos morenistas, por ejemplo, que respaldan a Muñoz Ledo o a Mario Delgado.

Pero, afortunadamente, la polarización política es un virus que hasta ahora solo ha afectado a un relativamente estrecho círculo dentro de la sociedad, tanto la estadounidense como la mexicana, por hablar del caso.

El diario New York Times publicó recientemente un estudio en el que observa que solamente entre el quince y el veinte por ciento de la población estadounidense se interesa y sigue atentamente la política partidista cotidianamente.  Son los responsables de compartir y retuitear prácticamente la totalidad del contenido político en redes. Y son entre quienes se da el encono y la polarización que supuestamente caracteriza a demócratas y republicanos. El restante ochenta y ochenta y cinco por ciento son observadores casuales o de plano indiferentes, aunque simpaticen con uno u otro partido e incluso sean sus votantes regulares.

ME PARECE QUE ALGO SIMILAR OCURRE EN MÉXICO. Y QUE EL EJE EN QUE DIVIDE A LA PARTE DEL PAÍS POLARIZADO Y EL RESTANTE ES LA AUDIENCIA DE LAS MAÑANERAS.

Es decir, México está dividido, sí. Pero no entre fifís y chairos, sino entre quienes consumen habitualmente los contenidos de las Mañaneras y quienes tienen otros referentes en su día a día, completamente ajenos al programa favorito de la clase política y espectadores, ya sea para aplaudir o criticar.

Las Mañaneras son el centro de la política partidista nacional. Las siguen, directa o indirectamente, todos los días o algunos de la semana, en vivo o en redes, memes y segmentos, ese quince o veinte por ciento de quienes odian a López (u otros sobrenombres más escatológicos), los unos, o aman a #AMLOElMejorPresidenteDelMundo, los otros. Dentro de ese quince o veinte por ciento coexisten –entre insultos las más de las veces- amlovers y fachos, fifís y chairos, frenaa y guevaristas, atentos a los desfiguros, desvaríos, bateos o troleos de AMLO, quien también disfruta y confunde el espectáculo y el troleo con lo que debería ser gobernar.

Incluso diría que las Mañaneras se convirtieron más en un espacio donde el presidente deliberadamente provoca a sus críticos, que a la idea original suya como un puente de comunicación directa con la ciudadanía y sus simpatizantes.

Pero si Coahuila e Hidalgo algo nos enseñan, es que al final, no todo gira alrededor de las Mañaneras. Ni de la popularidad o impopularidad del presidente.

Hay otro país, en el que habitan el ochenta y cinco por ciento de los mexicanos, que no lee Reforma, que no alimenta tendencias y hashtags en uno u otro sentido, que tampoco compra acríticamente la versión de la realidad que se vende por las mañanas desde Palacio Nacional.

Hay una mayoría silente que se dedica a estudiar, trabajar, vivir y sobrevivir, sin prestar mayor atención a la política y los políticos.

Eso explicaría el por qué  en realidad la popularidad del presidente sigue sin moverse en las encuestas, por una parte.  Pero explica también los resultados electorales más recientes.

El mítico pueblo sabio no está al pendiente ni de memes ni de mañaneras. El pueblo sabio –el de verdad- está trabajando y estudiando, y cuando llegue el momento de votar, lo hará. No a partir de lo ve en la televisión o en sus celulares y computadoras. Sino lo que ve y vive en sus calles y en sus casas. La realidad al final nos termina alcanzando a todos. Y ninguna mañanera puede cambiar eso.

 

*Regidor en Guadalajara por Movimiento Ciudadano, politólogo, autor de los libros “Las entrañas del león negro” y “La cuarta transformación y la refundación de Jalisco”.

@luiscisnerosq