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Resumen
Los nuevos emilistas
Eduardo Mar; Toño Muñoz y Raúl Monjaraz toman posiciones nodales en gabinete
Por: Juan Carlos
G. Partida
jcgpartida70@hotmail.com Domingo 18 de Julio, 2010, 07:00

Eduardo Mar de la Paz, Raúl Monjaraz y Antonio Muñoz.
Eduardo Mar de la Pa(N)z se convirtió, de golpe y porrazo, en el supersecretario del gabinete estatal panista no tanto por la ascendencia política que el ex periodista tenga sobre los apóstoles que rodean a Emilio El Católico como sus colaboradores más cercanos, sino porque el hoy coordinador general de asesores tendrá entre sus encargos tareas tan trascendentales y sensibles como “el redimensionamiento del Gobierno; la redefinición de prioridades de programas y proyectos gubernamentales en comunicación tomando en cuenta a la sociedad mediante sus organismos e instituciones, así como el estudio de la desincorporación de bienes del Estado, y el análisis -y en su caso ejecución- de las posibles fusiones de dependencias y organismos públicos”.
Luego de la cantaleta esa de que “se fue Herbert y todo cambió” que entonó Emilio El Amigo al anunciar los cambios de su gabinete, el reacomodo tras la salida de su compadre y brazo muy derecho, sin duda que muchos secretarios del gabinete ven ahora en el ex conductor de noticias de un canal de cable a un funcionario que tendrá mucho que ver con los planes que cada dependencia encamina.
No sólo eso. El punto tal vez más álgido en los nuevos poderes ultraterrenales de Lalo Mar será la posibilidad de que comience la subasta de bienes públicos –del “Estado” es un eufemismo que los neoliberales gustan pronunciar para evitar relacionarlo con que son propiedad del pueblo-, pues es un hecho que la ola privatizadora en Jalisco podría dejar desmantelada buena parte de la infraestructura con que hoy se cuenta bajo el pretexto de aliviar las siempre ahorcadas finanzas públicas.
Los bienes del “Estado” que podrían desincorporarse son muy variados. Propiedades muebles e inmuebles, predios. Pero también son un bien público muchos de los servicios que se prestan, los más importantes en materia de seguridad pública, educación y salud. Y no vemos a un Lalo Mar oponiéndose a, por ejemplo, a vender reservas territoriales para “detonar” la economía mediante la construcción de viviendas, ni mucho menos evaluar la pertinencia de contar con servicios subrogados para atender a las miles de personas que hoy no tienen acceso a la salud.
La buena noticia es que además de la coordinación de Innovación y Desarrollo que presidía Herbert Taylor, también desaparece la coordinación de Políticas Públicas. La mala es que no es un ahorro en las muy depredadas arcas del gobierno estatal, pues toda la gente que trabajaba en una u otra coordinación, será simplemente reacomodada en funciones según eso similares a las que venían desempeñando, que para eso la nómina es más choncha que nuestro ilustre Agustín Carstens.
Así, el ex coordinador de Políticas Públicas, Antonio Muñoz Serrano, ya es coordinador de Gabinete y Proyectos Especiales, cualquier cosa que eso signifique. Según la justificación oficial, sus funciones serán “mantener y fortalecer la aplicación de las políticas de transparencia gubernamental y las relaciones con los estados integrantes de la Conferencia Nacional de Gobernadores; la relación con dependencias federales y la Cámara de Diputados para la obtención de recursos económicos adicionales para el Estado de Jalisco”.
En fin, una sarta de tareas que ya cumplía y que lo vinieron a apoyar luego que Muñoz Serrano terminó su labor el año pasado como diputado federal y, como alteño paisano y amigo del gobernador que es, para que siguiera obteniendo el filete del erario en este caso a razón de republicanos 133 mil pesos mensuales.
La noticia más sorpresiva fue el nombramiento de Raúl Monjarás Hernández, quien fungía como coordinador de asesores del gobernador de Guanajuato, el otro Ayatollah mandatario estatal del país, Juan Manuel Oliva Ramírez, para que ahora llegue a Jalisco nada menos que como el nuevo secretario particular de Emilio El Aspirante.
Además de sus lazos muy fuertes con el extremismo religioso que se ha apoderado de la cúpula del gobierno jalisciense, Monjarás es un viejo amigo del gobernador de Lagos de Moreno. Tanto que es el tercer Monjarás que llega a la pródiga nómina, luego que José Luis Monjarás Hernández es director de Programas Sociales de la Secretaría de Desarrollo (In)Humano y gana 70 mil pesos mensuales; o Leonardo Monjarás Hernández, quien trabaja en la Secretaría General de Gobierno como analista, quien gana un suelo más republicano, 7 mil pesos mensuales.
Con su cada vez día más natural demagogia, Emilio explicó los cambios: “Ahora requerimos reaccionar con agilidad al entorno que se caracteriza por una crisis de las finanzas públicas, que obligan a una revisión interna del Gobierno que derive en políticas de ahorro, reorientación de programas y disminución del aparato gubernamental; además, es necesario reforzar la forma en que el Gobierno decide invertir el dinero público, me refiero a la manera en que de un repertorio de proyectos se consulta a la sociedad para decidir cuál es ejecutado”.
Y es que si algo ha caracterizado a esta administración estatal ha sido precisamente la lentitud. Todos los grandes proyectos del sexenio están todavía en eso, en proyectos, algunos siquiera sin comenzar aún. Las políticas de ahorro a que aduce el gobernador nada tiene que ver con los sueldos faraónicos que gana la élite a su alrededor. La disminución del aparato gubernamental es también una falacia del tamaño de pensar que la vía Exprés será una solución, pues ya dijimos que todos los trabajadores de las dos coordinaciones ahora desaparecidas serán reacomodados. Y si usted quiere creer que ahora el gobierno consultará con la sociedad la forma de “invertir el dinero público”, perdóneme pero usted no ha vivido en Jalisco en los años recientes.
El caso (y la olla) de todo este cambiadero es que se mueve la sabana para volver a tender la misma cama con la misma colcha. Nada cambia, excepto que ahora los poderes reales en el gobierno jalisciense son fácticos y no institucionales. Herbert y Oscar García (100)Manzano(as) operando desde la libertad de no estar sujetos a un horario de trabajo.
La reestructura mucho tiene que ver con las ambiciones políticas del grupo emilista, que todavía no quiere destaparlas del todo. Pero el movimiento ahí está y júrelo que no pasará mucho tiempo antes de que nos enteremos de las formas y los objetivos.




