Jalisco, México 8 de Septiembre de 2010
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Derrotas inolvidables

Contra el olvido: los hombres que sufrieron al perder en las urnas, cuando muchos ya anticipaban su victoria
Por:   Staff / Jalisco
elrespetable@gmail.com

Eugenio Ruiz Orozco, Jorge Arana, Tarcisio Rodríguez y Arturo Zamora.

EUGENIO RUIZ OROZCO

La primera gran derrota política de los tiempos modernos en Jalisco ocurrió en 1995. Fue tres años después de las explosiones que cimbraron al sector Reforma en Guadalajara y causaron la muerte de al menos 200 personas, y dos años después del asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en un enfrentamiento entre sicarios en el aeropuerto Miguel Hidalgo. 

Por vez primera el PRI, en presencia de Eugenio Ruiz Orozco, perdió la gubernatura ante el panista Alberto Cárdenas Jiménez. La ciudadanía harta y esperanzada a la vez, giró el rumbo político del estado en un mando de timón que aún conserva esa ruta hacia la derecha. 

Hijo de los profesores Pedro Ruiz y Socorro Orozco, Eugenio se convirtió en abogado y en Notario Público. Es tal vez el priísta más zarandeado entre victorias y derrotas, también debido a su longevidad política que creció con el mecenazgo de Heliodoro Hernández Loza y Arnulfo Villaseñor. Presidente municipal de Guadalajara, secretario general de Gobierno, diputado federal y senador, Ruiz Orozco se creyó predestinado al triunfo en 1995 a pesar de la efervescencia social que existía. 

Sin embargo el neopanista Alberto Cárdenas Jiménez, ex alcalde de su natal Ciudad Guzmán, fue sacado prácticamente del anonimato político y presentado como candidato a Gobernador, logrando aglutinar el conjunto de fuerzas panistas para con sus maneras broncas ser el representante de una sociedad vulnerada tan profundamente en años recientes. 

El 52.74 por ciento de los votos (1 millón 113 mil 562) fueron para él. Ruiz Orozco obtuvo el 37.11 por ciento (783 mil 601 votos). No sólo eso. Los Ayuntamientos de la zona metropolitana de Guadalajara, incluida la  emblemática capital jalisciense, fueron también ganados por el PAN. Ismael Orozco Loreto perdió entonces la Alcaldía de Guadalajara. Fue una zarandeada política, la primera de muchas que el PAN daría al PRI hasta el pasado 2009, cuando el tricolor capitalizó a su vez el malestar  por los modos de gobierno panistas y recuperó todas las Alcaldías metropolitanas.

JORGE ARANA ARANA

Si alguien ha sabido traducir sus derrotas en triunfos, ese ha sido Jorge Arana Arana, un fenómeno electoral dentro del PRI.

Fue alcalde de Tonalá ganando en 1997 en medio de un panorama panista avasallador en toda la entidad y ese mérito le valió para ser postulado como candidato a Gobernador en el 2000, contra Francisco Ramírez Acuña. Los resultados fueron increíblemente parejos: Ramírez Acuña obtuvo entonces 983 mil 502 sufragios, buenos para el 46.24 por ciento de los votos emitidos, mientras Arana se quedó muy cerca, con 936 mil 657, que significan el 44.04 por ciento. Apenas dos puntos porcentuales de diferencia. 

Aunque Arana y el PRI Jalisco impugnaron la elección, finalmente los tribunales determinaron la victoria panista, en medio de declaraciones como la del ex presidente del Tribunal Electoral, Fernando Ojesto, quien dijo que “si a Jorge Arana lo hubieran defendido eficientemente, habría ganado”. La defensoría electoral de Arana la hizo Enrique Ibarra Pedroza, hoy diputado federal por el Partido del Trabajo. 

Curiosamente esa cerrada derrota a la gubernatura le dio vuelo a Arana para tres años más tarde postularse como candidato a presidente municipal de Guadalajara, aspiración que perdió con Emilio González Márquez también por una diferencia milimétrica: 295 mil votos para el PAN, 287 mil votos para el PRI, otra gran derrota para Arana pero que igualmente lo mantuvo en la picota política y le dio el aire necesario para llegar a ser diputado local en el 2006 y federal en estos momentos.

Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de Guadalajara (1981-1996), Jorge Arana Arana nació  en el “Rancho de la Cruz”, en Tonalá, e inició su carrera política en 1986 militando en la CNOP del PRI como secretario de Finanzas del Comité Municipal tonalteca del sector. Fue luego tesorero municipal y regidor tonalteca, hasta que en 1997 ganó la alcaldía y con ello llegó a las grandes ligas políticas del Estado, en las que se mantiene hasta ahora.


TARCISIO RODRÍGUEZ MARTINEZ

La candidatura de Tarcisio Rodríguez Martínez a presidente municipal de Zapopan se ha convertido en un paradigma contra el dedazo no sólo en el PAN Jalisco sino a nivel nacional. Es de los pocos panistas que no están identificados con alguna de las dos corrientes que dominan al partido en Jalisco y que puede convivir muy bien con los integrantes de ambas. Ha sido senador, diputado local y federal, siempre por la vía plurinominal, lo que muestra parte de la simpatía que ha ido aglutinando a lo largo de su carrera política no sólo en las esferas locales sino nacionales. 

Basado en esto y tras buscar alguna candidatura, primero por Guadalajara en 2003, ese mismo año fue literalmente ungido desde el centro del país como candidato por Zapopan, ante una inconformidad manifiesta de otros aspirantes panistas que se dedicaron a hacer que su candidatura estuviera siempre cuesta arriba y que a la postre perdiera con Arturo Zamora Jiménez por la mínima diferencia de 3 mil votos. 

La derrota parecía anunciada de antemano, no sólo por el sistema que lo llevó a ser candidato, sino porque las cuatro ocasiones previas que había intentado convertirse en legislador por el principio de mayoría relativa perdió la elección, aunque él ha señalado que ganó por lo menos dos pero “eran otros tiempos” cuando no reconocían los triunfos del PAN. 

Además la molestia entre los panistas aspirantes fue notable, lo que influyó en el juicio de los electores. Los cuatro precandidatos a la presidencia municipal -Raúl Octavio Espinoza, Juan Sánchez Aldana, Manuel de la Cerca y José María Hernández Quintero- que se quedaron con un palmo de narices tras la unción de Rodríguez Martínez decidieron tomar acciones legales e incluso de resistencia civil. 

Hoy Tarsicio Rodríguez Martínez es director de Caminos y Puentes Federales en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y además uno de los hombres de confianza del Presidente Calderón, con quien tiene lazos de amistad y compadrazgo, lo que lo posiciona como un aspirante a la candidatura para Gobernador de Jalisco en el 2012. 

ARTURO ZAMORA JIMÉNEZ

La derrota de Arturo Zamora Jiménez como candidato del PRI a Gobernador en 2006 es, con mucho, la que más les duele a los militantes de ese partido. No porque Emilio González Márquez hubiera ganado, sino por la forma en que lo hizo, a partir de una campaña sucia que enlodó hasta lo más profundo la honra pública del abanderado priísta, la cual habría podido rebatirse con una inconformidad ante las autoridades electorales para que anularan la elección, pero el propio candidato derrotado prefirió evitarlo pese a ser Notario Público y experto investigador en Derecho.

La diferencia entre González Márquez y Zamora fue de apenas 4 puntos porcentuales de la votación. El panista se llevó el 45.19 por ciento (1 millón 296 mil 745 votos) y el priísta 1 millón 187 mil 822 votos para el 41.22 por ciento. Tan escasa diferencia y, en particular, la guerra sucia desatada en su contra y que no encontró respuesta, generó numerosas dudas acerca de una posible negociación entre candidatos, suspicacia que aún prevalece y que podría convertirse en el peso en contra mayor para las eventuales aspiraciones de Zamora de buscar repetir en el 2012 su candidatura.
El presidente municipal de Zapopan (2003-2006) y hoy diputado federal plurinominal, sin embargo parece buscar reciclarse políticamente, basado en su papel dentro del Grupo Universidad que lidera Raúl Padilla López y en su innegable presencia y peso dentro del mismo PRI. Sus intenciones políticas son claras, lo que incluso ha causado recientes fricciones con sus compañeros diputados jaliscienses en el Congreso de la Unión.

La carrera política de Zamora inició  formalmente en 1989, cuando fue nombrado director general de Averiguaciones Previas en la Procuraduría de Justicia del Estado de Jalisco. Luego pasó a subprocurador A, ascendió a director de Prevención y Readaptación Social y en junio de 1993 ocupó la titularidad de la recién creada Subsecretaría de Seguridad Pública, Protección Civil, Prevención y Readaptación Social. El FIAT como Notario, en 1994, fue casi una consecuencia de su avezado avance en la administración pública estatal. De hecho fue también subsecretario de Seguridad Pública del Estado durante la administración de Alberto Cárdenas Jiménez.



Abraham González, Elías Navarro, Jorge Salinas y Guillermo Martínez Mora.

ABRAHAM G0NZALEZ UYEDA

La derrota de Abraham Kunio González Uyeda como candidato panista a presidente municipal de Tonalá  en 2003, demuestra que el dinero no lo es todo en política, como rezan muchas máximas como aquella de Carlos Hank González de que “un político pobre es un pobre político”. No es el caso del millonario empresario lechero, quien intentó lograr ser alcalde tonalteca y perdió contra el priísta Palemón García Real en unas votaciones que sumaron 42 mil 215 votos para el ganador y 36 mil 480 para el derrotado. 

Como muchos otros políticos panistas destacados en los años recientes, el impulso a González Uyeda vino de parte de Francisco Ramírez Acuña quien, a su vez, fue apoyado por el empresario durante su campaña a Gobernador con tan buenos precedentes que en 2001 fue nombrado secretario de Promoción Económica del Gobierno Estatal. 

Ingeniero civil egresado del ITESO, González Uyeda inicialmente trabajó en la empresa familiar Sello Rojo, aunque han sido constantes su incursiones en el ramo de la construcción. Después intentó su frustrada aventura tonalteca, municipio con el cual lo único que tenía en común era que su familia tenía ahí  una de sus plantas lecheras. 

Ramírez Acuña impulsó esa decisión de su amigo desde siempre y González Uyeda logró la dirigencia del PAN en Tonalá como un primer paso que lo catapultaría hacia la candidatura. Sin embargo no logró ser aceptado ni por sus propios compañeros de partido en ese municipio, que lo veían como una imposición de Ramírez Acuña y poco contribuyeron en los trabajos de campaña. Tan desligado estaba el empresario de ese municipio que ni siquiera aceptó quedarse como regidor, puesto al parecer muy por debajo de sus aspiraciones personales. 

Otra vez Abraham fue rescatado por su padrino político, quien lo nombró secretario de Administración. De hecho, Ramírez Acuña lo llevó al cargo de subsecretario de Gobernación, en el que se mantuvo aún después de la salida del ex Gobernador para por fin optar el año pasado por reaparecer en Jalisco para buscar la candidatura plurinominal que lo llevó a su actual encomienda, diputado local, cargo que sin embargo no ha estado exento también de problemas pues inició como coordinador de bancada y ahora simplemente es un legislador más por aparente renuncia propia. 

Las ambiciones políticas del empresario lechero sin embargo continúan y hoy se maneja como aspirante a Gobernador en el 2012, el más fuerte representante del grupo de Ramírez Acuña.

ELIAS NAVARRO ORTEGA

El grupo de Alfredo “El Güero” Barba en Tlaquepaque ha ejercido un cacicazgo político desde muchos años y ha valido para que en dos ocasiones el actual alcalde priísta Miguel Castro Reynoso llegue al cargo. Sin embargo El Güero Barba tiene entre sus derrotas una muy significativa en su haber cuando en 2006 impulsó a un desconocido Elías Navarro Ortega, quien perdió estrepitosamente contra Hernán Cortés Berumen. 

Viejo dirigente de sindicatos adheridos a la CROC, entre ellos al que pertenecen la mayoría de trabajadores del Ayuntamiento de Tlaquepaque, el Güero pone y dispone de las candidaturas priístas en su municipio sin que nadie pueda hacer sombra a sus designios. Por eso Navarro Ortega llegó, aunque al interior del PRI todos señalaban que tenía pocas posibilidades, como a final de cuentas sucedió  por muchos votos, 90 mil del panista contra 73 mil del priísta.
Sin embargo las derrotas de el Güero en Tlaquepaque han sido numerosas, como la de él mismo cuando quiso ser presidente municipal y de las seis elecciones más recientes para presidente municipal ha ganado sólo dos, ambas con Miguel Castro, sin contar las derrotas en elecciones para diputados federales y locales surgidas de  su grupo. 

La derrota de Elías Navarro se convirtió  así en sintomática de los candidatos de bajo perfil que ha impulsado este grupo hegemónico de los Barba. Navarro, quien quedó como coordinador de regidores priístas tras su derrota  a la presidenta municipal, vivió los recientes tres años prácticamente de muertito. Su más recordado acto de oposición fue cuando cuestionó la solicitud de licencia que pidió Hernán Cortés para convertirse en el nuevo dirigente estatal del PAN, solicitud que tampoco prosperó. 
 

JORGE SALINAS OSORNIO

El hijo político predilecto de Francisco Ramírez Acuña ha sido por varios años Jorge Salinas Osornio. El ex Gobernador lo moldeó desde que Salinas era líder estatal juvenil panista y luego, cuando ganó la presidencia municipal de Guadalajara, lo nombró su director de Comunicación Social, confianza que después le ratificaría al tenerlo como secretario privado cuando fue Gobernador. 

Salinas Osornio, luego de tres años como coordinador de la bancada panista en el Congreso local a la que llegó virtud al mismo mecenazgo, apalancado además con la presidencia estatal del PAN a favor de su cuñado Eduardo Rosales Castellanos, se convirtió en uno de los principales opositores a la primera mitad de la gestión del actual Gobernador Emilio González Márquez, poniendo muy en claro las diferencias sustanciales que existen entre las dos corrientes hegemónicas del blanquiazul en Jalisco. 

Fortalecido por su papel de opositor interpartidista y de nuevo gracias a su privilegiada posición con la llamada corriente tradicionalista del PAN –que incluso afilió  a cientos de nuevos militantes para obtener sin problemas la candidatura-, Salinas Osornio el año pasado fue electo candidato a presidente municipal de Guadalajara. Todo parecía sonreírle al arranque de las campañas, el PAN tenía cinco presidentes municipales consecutivos y, como rara vez sucedía, estaba arriba en las encuestas. Pero algo pasó en el camino. 

La primera derrota del PAN en Guadalajara en 15 años se dio así: Salinas Osornio obtuvo 219 mil 533 votos por 297 mil 521 votos del priísta Jorge Aristóteles Sandoval. No sólo fue una derrota, fue una goliza política que desdibujó al panismo en la capital estatal, algo que en los días previos a la jornada electoral obligó incluso al propio Salinas a pedir perdón a la ciudadanía por los errores  cometidos por su partido y sus militantes en cargos públicos. Nada pudo detener la debacle y la que ha sido, hasta hoy y desde su llegada al poder, la derrota más marcada del panismo en la entidad.   

GUILLERMO MARTÍNEZ MORA

El sueño dorado en política de Guillermo Martínez Mora, siempre fue ser presidente municipal de Zapopan, pero a pesar que ha insistido en el encargo personal, no ha podido lograrlo. Nacido en Saltillo, Coahuila, desde su adolescencia vino a radicar a Jalisco y de un estatus social modesto logró convertirse en un empresario millonario e influyente, aunque nunca  en un político llegado al cargo virtud al voto ciudadano. 

Cuando por fin el año pasado logró  obtener la candidatura panista para primer edil zapopano con el apoyo del Gobernador Emilio González Márquez, ni sus millones valieron para detener la andanada priísta, en este caso de otro millonario, el empresario cablero Héctor Vielma, quien le gano por más de 7 mil votos, 152 mil 831 contra 145 mil 90. 

La derrota fue muy dolorosa para Martínez Mora, quien en primera instancia había anunciado que de no ganar la Presidencia de Zapopan se retiraría de la política para dedicarse a disfrutar de su fortuna, construida particularmente a través de la importación de sopas instantáneas. No fue así y decidió ejercer el cargo de regidor y coordinador de ediles panistas, lo que podría hablar de un tercer intento por lograr esa aspiración que parece se le ha convertido en una obsesión, luego que primero perdió la interna con Juan Sánchez Aldana y después la constitucional frente a Vielma.  

Ex presidente del sindicato patronal Coparmex Jalisco, Martínez Mora más bien tiene en su haber logros privados que públicos a pesar de haber sido dos veces secretario del gabinete estatal. Su primer negocio fue dotar a tiendas de conveniencia de alimentos y equipo para calentarlos, un hitazo empresarial que lo catapultó económicamente. Vino después su logro como distribuidor de sopas Maruchan en México y más tarde la dirigencia del centro empresarial jalisciense, de donde fue “tomado” por el Gobernador Francisco Ramírez Acuña para nombrarlo Secretario de Educación. Más tarde fue secretario de Promoción Económica en el actual sexenio de Emilio González Márquez.   



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