INICIO:
Columnas
Y si desapareciera el Congreso
Por: Sonia Serranosoniassi@gmail.com Viernes 16 de Julio, 2010, 07:00
Hace unos días, un médico de prestigio comentaba que en una reunión entre colegas, concluyeron que si el Congreso del Estado desaparecía, Jalisco no se vería afectado. Tras revisarlo, decidieron que no hay alguna acción de los diputados locales que sea indispensable para la entidad y que, por el contrario, nos cuestan demasiado y se involucran en escándalos de manera constante.El descrédito en el que han caído los diputados locales no es un secreto para nadie. Incluso algunos de ellos lo han manifestado en tribuna y en entrevistas. Hasta el ahora legislador por el Partido Verde Ecologista, Enrique Aubry de Castro Palomino declaró que su imagen está apenas por arriba de la de los secuestradores.
Y es que entre la incapacidad de los legisladores para entender su real función y el apetecible cofre abierto que significan los recursos que maneja el Congreso, no han podido pasar de los escándalos, a pesar de que ya transcurrieron más de cinco meses de que arrancaron los trabajos.
Algunos diputados se han quejado de que los medios de comunicación no reflejan el trabajo que realizan y que no consignan todas las veces que suben a tribuna. Pero la realidad es que sus propuestas no han ido más allá de los exhortos y de convertir al Congreso del Estado en una pasarela de funcionarios públicos para que expliquen por qué sus dependencias no hicieron determinada obra o no se gastaron algún recurso.
También han plagado las sesiones de reconocimientos a jaliscienses destacados y correcciones menores a leyes y códigos locales. Incluso, un coordinador de bancada dijo una vez en broma que el Congreso se mantenía activo porque a los diputados todavía no les quedaba claro que algunas veces bastaría con que mandaran un oficio a una dependencia estatal o municipal para hacer una gestión o pedir alguna aclaración.
En medio de este desorden, todavía no ha quedado claro cuál es el rumbo que planea esta Legislatura, más allá de las reuniones estratégicas que los últimos días han sostenido las bancadas para golpearse unos a otros.
Y es que ni siquiera los dos acuerdos que presumen pueden considerarse avances legislativos de vanguardia. El primero fue el reparto del Instituto Electoral y el segundo la llamada “ley antiborrachos”, que seguramente no reducirá el consumo de alcohol ni disminuirá los accidentes automovilísticos que provoca, pero sí hará que en los primeros meses de su entrada en vigor los agentes de Vialidad salgan a cazar jaliscienses alegres.
Es más, ni siquiera echándose un clavado a la agenda legislativa que aprobaron los diputados y que ya nadie ha retomado, se podrá definir el rumbo del Congreso. Y lo que es peor, no se ve por dónde puedan corregir el rumbo ni quién vendrá a imponer orden.
Lo que sí parece complicado es desaparecer el Congreso, porque con la cantidad de burócratas que han contratado, aumentarían considerablemente las cifras de desempleo en Jalisco.




