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2021-03-26
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Historia de un rey redentor y su traje invisible

ADEMÁS DE RECORDAR QUE ALFARO LLEGÓ AL PODER CON LA PROMESA A LOS ACTIVISTAS DE LOS ALTOS DE QUE NO SE INUNDARÍA TEMACAPULÍN, PROMESA A LA QUE DIO LA ESPALDA EN LOS PRIMEROS MESES DE SU MANDATO, CONVIENE PRECISAR CINCO COSAS:

“México nunca se consolará suficiente

de no haber sido una monarquía”

                  

                                          Octavio Paz

 

Tratar de confundir con la verdad es el juego habitual del gobernador Enrique Alfaro Ramírez, como sucede invariablemente con los políticos mesiánicos. Las medias verdades con que nos atropella (de efecto más nocivo que la mentira vulgar, pues no siempre se puede discernir) hacen cotidiano y normal lo que en un mundo menos relativista solo sería grotesco y oportunista. Su expresión tiene el tono de lo convincente: efectivamente es un refundador de nuestra vida política (¿un refundador intolerante y autoritario puede refundar algo que es abierto y plural como la política? ¿entienden el mandatario y sus asesores que no hay política sino en democracia, y la democracia es caos y no disciplina y control?). Es como si realmente nos hubiera traído al tiempo axial al que aludía Karl Jaspers, o a los parteaguas del antes y después de Cristo. Una desmesura que sería graciosa si no fuera el preocupante síntoma de la salud pública de Jalisco. 

Una vez instalado en la superioridad moral que le ha asignado con total imparcialidad el magistrado Enrique Alfaro Ramírez (oh, extraña, morbosa y no menos afortunada coincidencia de ser juez y parte), y amartillado a golpes histriónicos de indignación y de “valiente” resolución (ojo, frente a los débiles, no vaya a ser que los poderosos se enojen), siempre se puede hacer pedazos la verdad. Total, todo es relativo según los posmodernos, pero además, el anterior gobernador está muerto (ni modo que se pueda defender), el previo al anterior ha sido un padrino político culposo (por aquello del tufo de ultraderecha), los políticos que en el pasado eran de bando contrario hoy se han integrado a su pandilla, e incluso Morena y su desorden interno y tráfico de influencias – que le resta posibilidades de competencia electoral- parece transparentar algún tipo de acuerdo entre Movimiento Ciudadano y el presidente de la república, para ser eventuales alfiles de la mayoría emergente que demandará el no menos autoritario López Obrador si pierde su sobrerrepresentación legislativa actual, en los comicios de junio próximo.

A cambio de que Alfaro no sufra en su segundo trienio como pequeño rey de esta demarcación, si “París bien vale una misa” (lo dijo Enrique de Navarra al convertirse al catolicismo para ser el primer rey Borbón), el profeta de la refundación puede aceptar alguna genuflexión frente al supuesto adversario como costo menor (para justificarse, nos espetará un “siempre he admirado la lucha social de López Obrador”, y todos los fieles sonreirán inefables y abrazarán emocionados al extraño enemigo).

Mentir sin rubor es una especie de virtud del zoon politikon (animal político). Y Alfaro lo hace porque siempre está en campaña, haciendo propaganda, y esa es la naturaleza de la propaganda: pretende ser la única versión autorizada de la historia. Si soy el único notario de los hechos, ¿qué cuesta cambiarlos? Esa reflexión llega cuando vemos los post de Facebook, los tuits, los videos que le fabrican sus hacedores de relatos costosamente sufragados del erario, para hacer prevalecer las emociones, que a final de cuentas son más importantes que los datos, para hablar de una verdad.

Antes de abordar las medias verdades que dijo sobre la crisis del agua, me detendré en un caso aparentemente menor: la construcción del camino-jardín de la comunidad de Santa Catarina Cuexcomatitlán (Tuapurie), en Mezquitic, como efecto de una resolución judicial que quedó firme hace más de seis años, en que  la justicia condenó al gobierno de Jalisco a reparar un camino y un sitio sagrado de los comuneros wixaritaris o huicholes.

Enrique Alfaro publicó la siguiente historia en su muro de Facebook (https://www.facebook.com/EnriqueAlfaroR/posts/4181109298586877): “Con nuestros pueblos originarios, Jalisco tenía una deuda histórica que, gobierno tras gobierno, crecía. Hay un ejemplo del que les quiero platicar y que tiene que ver con lo que hay detrás de la construcción de Camino Jardín, en la comunidad wixárika de Santa Catarina Cuexcomatitlán. En la administración anterior se hicieron algunas obras que, lejos de ayudar a su gente, destrozaron parte de su legado cultural e hicieron un daño irreparable, que, gracias a un juicio que la población ganó, el gobierno de Jalisco tiene que compensar. Por eso, obras como esta son en cumplimiento a una sentencia judicial a la que en el pasado no se le dio importancia, pero que en este gobierno hemos acatado con respeto a la comunidad wixárika y diálogo permanente.  Vean nada más. 19 km que conectarán la zona norte desde Bolaños hasta Huejuquilla el Alto, con pavimentación con empedrado ahogado en concreto y huellas de rodamiento, obras hidráulicas, señalamiento en lengua wixárika y pasos de fauna, así como lo exigieron”.

EL MENSAJE TIENE VARIAS IMPRECISIONES:

19 kilómetros es apenas un fragmento de los 120 kilómetros que separan a Bolaños de Huejuquilla (la carretera la transité la semana pasada, y está en algunos tramos totalmente destruida); la administración del finado Aristóteles Sandoval dejó concluidos alrededor de 8 km y pagó varias decenas de millones a la comunidad por los perjuicios ocasionados por la obra que se intentó construir entre 2007 y 2008, por la administración de Emilio González Márquez, a quien Alfaro no toca ni con el pétalo de una rosa. Y para ser honestos, las obras de la anterior administración fueron consensuadas con la comunidad. La molestia fue su lento avance. Respecto a la relación del gobernador en funciones con los wixaritari, es más mala incluso que la que dejó su predecesor. Una prueba es el nuevo rompimiento político que impedirá las elecciones en la vecina San Sebastián Teponahuaxtlán (Wuaut+a).

Con Tuapurie las cosas no van mejor. Mijares Valdés Bautista, un comunero, le responde al gobernador y a los lectores del post: “No se dejen engañar, él cómo gobernador por Santa Catarina no ha hecho nada, es de una sentencia que por derecho ganó la comunidad, que no se politice, sabemos que así quieren conseguir votos, engañando a gente que no está informado de este camino jardín, tú sabes bien gobernador, que no has hecho nada”. Es el único comentario no elogioso, y el único que Alfaro deja sin respuesta.

Alfaro tiene reciedumbre, y no se amilana. El abordamiento de la crisis de agua, que cumple ya tres semanas en Guadalajara, lo hizo elaborar un video (las conferencias de prensa le disgustan por la impertinencia de los reporteros que no comprenden su incomensurable grandeza) publicado el pasado 10 de marzo en sus redes sociales: “la presa Calderón que abastece a la ciudad se quedó sin agua, ya no le aporta agua a la ciudad porque simple y sencillamente dejó de llover en la cuenca durante el año pasado y la presa no se llenó. Al dejar de llegar agua de la presa, la ciudad perdió el 14 por ciento del agua que consumimos en Guadalajara, el problema es un problema de distribución […] en nuestra ciudad nunca se hizo una red que nos permitiera articular todo nuestro sistema a escala metropolitana. Desde hace dos años iniciamos la construcción del acuaférico de la ciudad. Es un acueducto que le va a dar la vuelta a toda la Zona Metropolitana de Guadalajara y que a través de esa infraestructura vamos a distribuir el agua para la ciudad […] hoy la ciudad de Guadalajara está enfrentando un problema de abasto de agua muy grande que es producto de la falta de soluciones de fondo de un problema que va a ser cada día más grave en México y en el mundo […] estamos enfrentando una temporada de estiaje muy dura, Guadalajara va a tener que resolver sus problemas de largo plazo de abasto de agua a partir de una estrategia que nos permita aprovechar el agua del río Verde, esa es la ruta final que tenemos que seguir”.

NUEVAMENTE, LA TENDENCIA A DENOSTAR AL PASADO EN QUE NO SE HIZO NADA (SIN TOCAR ESPECÍFICAMENTE AL EX GOBERNADOR EMILIO GONZÁLEZ MÁRQUEZ, NO VAYA A SER) Y A VENDER A LOS CIUDADANOS LA IDEA DE QUE ÉL ES EL QUE VA A RESOLVERLO TODO. 

Además de recordar que Alfaro Ramírez llegó al poder con la promesa a los activistas de Los Altos de que no se inundaría el poblado de Temacapulín, promesa a la que dio la espalda en los primeros meses de su mandato (ver http://elrespetable.com/2019/06/25/alfaro-y-los-altos-el-rompimiento-que-viene/), conviene precisar cinco cosas sobre el tema:

Uno, el acuaférico es una obra que arrancó hace al menos 25 años. No se había podido concluir por la falta de recursos financieros en que siempre está el SIAPA, pero habrá que apuntar que la administración de Aristóteles Sandoval fue la que más avanzó en el proyecto. No es algo que Enrique Alfaro esté arrancando de cero, y solo le queda el cierre, menos de 10 por ciento de la longitud total de la infraestructura.

Dos, la presa Calderón jamás ha dotado de 14 por ciento del agua de la ciudad, ni en sus mejores tiempos. En promedio es apenas entre 3 y 4 por ciento del abastecimiento total, sobre 500 litros por segundo. No puede ser su desecación la causa real de la escasez. No es al menos la explicación completa. Esta la podemos encontrar en los registros diarios de la Comisión Nacional del Agua: hace apenas tres días reportaba que el lago de Chapala solo manda a Guadalajara 5.1 metros cúbicos por segundo, cuando debería entregar 7.5 m³. Y no es porque el lago no tenga agua, sino porque el acueducto está cerca de la obsolescencia tras 32 años de operación. La cerrazón de construir la segunda línea del acueducto es causa de que esta fuente no solo mande menos agua, sino que esté en riesgo de colapso temporal por falta de mantenimiento.

Tres, Calderón tenía, el 11 de noviembre de 2020, alrededor de 25 millones de m³. Si el gobierno del estado, y el SIAPA, hubieran operado a 0.5 m³ por segundo la extracción, que es su promedio histórico, habría ajustado para más de un año de dotación de agua, pues son apenas cerca de 16 millones de m³ totales, lo que deja más de 9 millones de m³ para amortiguar la evaporación. Esto significa que no hubo responsabilidad en operar esta fuente de abastecimiento, o deliberadamente se le extrajo agua a niveles excesivos, sin considerar que se veía un año muy seco. Alguien le mintió a Alfaro, o él nos debe una explicación.

Cuatro, independientemente de la mentira anterior, es un sinsentido aludir a la falta de agua de Calderón como causa de desabasto, y luego salir con que en realidad es un problema de distribución. También es un dislate atribuir a la falta de cierre del acuaférico como causa de los segundo; la zona sin agua, el norte de la ciudad, ya tiene la infraestructura completa.

Cinco, no es El Zapotillo “sí o sí” la forma de resolver el problema del agua de la ciudad. Además de que se necesitan habilitar muchas soluciones locales e incluso a nivel de colonias y domicilios, hay tres fuentes más sencillas de abastecimiento a las que se puede acudir: 1, modernizar la infraestructura para que Guadalajara reciba sus 7.5 m³ de agua por segundo desde Chapala, es decir, contruir la segunda línea que todos los acueductos del mundo tienen; 2, retomar el proyecto de la derivadora de El Purgatorio, en el río Verde, que sin El Zapotillo aporta hasta 3 m³ por segundo a la ciudad, y 3, la posibilidad de negociar con los agricultores usuarios de Atequiza y Zapotlánejo (sí, esos a los que el gobierno del estado les dañó infraestructura de riego esta semana) para comprarles sus derechos, que se acercan a 90 millones de m³, casi la mitad de lo que Guadalajara le extrae a Chapala cada año.

Pero todo es complejo y la imaginación de los mesiánicos necesita ideas simples y enemigos caricaturizables. Alfaro dijo que va por todo el proyecto del río Verde. La complejidad política y jurídica de El Zapotillo, y la indisposición presidencial a comprar ese pleito, hace que se pueda quedar sin nada, lo mismo que todos sus antecesores. Sí, el presidente López Obrador llena de medias verdades y algunas crasas mentiras sus mañaneras, pero su discípulo adelantado, Enrique Alfaro, no le va a la zaga. Estamos en peligrosos tiempos en que la propaganda nos invade y quiere desplazar a la verdad. Por eso cierro este texto con algunas citas de una obra clásica de la ciencia política del siglo XX: El origen del totalitarismo, de la gran Hannah Arendt. Ella nos habla con apremiante actualidad. Podemos observar que los neopopulismos se inscriben entre los regímenes que buscan controlar la verdad y el relato para sus proyectos de poder autoritarios, más allá de que busquen alcanzar o no las temibles dimensiones de lo totalitario:

“Si es error habitual de nuestro tiempo imaginar que la propaganda puede lograrlo todo y que a un hombre puede hablársele de todo con tal de que se le hable suficientemente alto y con suficiente habilidad, en aquel período se creía que la ‘voz del pueblo era la voz de Dios’ y que la misión de un líder consistía, como tan desdeñosamente lo expresó Clemenceau, en obedecer astutamente esa voz. Ambas opiniones proceden del mismo error fundamental: el de considerar al populacho idéntico al pueblo y no como una caricatura de éste”.

“Más específico en la propaganda totalitaria que las amenazas directas y los crímenes contra individuos es, sin embargo, el uso de las alusiones indirectas, veladas y amenazadoras, contra aquellos que no atendían a sus enseñanzas y, más tarde, contra quienes no prestaban atención a los crímenes en masa, indiferenciadamente cometidos contra ‘culpables’ e ‘inocentes’. La propaganda comunista amenazaba al pueblo con perder el tren de la Historia, con permanecer desesperanzadamente retrasado con respecto a su tiempo, con gastar sus vidas inútilmente, de la misma manera que el pueblo era amenazado por los nazis con vivir contra las leyes eternas de la naturaleza y de la vida, con una irreparable y misteriosa deterioración de su sangre. El fuerte énfasis de la propaganda totalitaria en la naturaleza ‘científica’ de sus afirmaciones ha sido comparado con ciertas técnicas publicitarias que también se dirigen a las masas. Y es cierto que las columnas publicitarias de cada periódico denotan ese ‘cientifismo’ por el que un fabricante demuestra con hechos y cifras, con ayuda de un departamento de investigación, que el suyo es el ‘mejor detergente del mundo’. También es cierto que existe un cierto elemento de violencia en las exageraciones imaginativas de los publicitarios, que tras la afirmación de que las muchachas que no utilizan esa marca específica de detergente pueden pasar inadvertidas por la vida y no conseguir un marido, alienta el salvaje sueño de un monopolio, el sueño de que algún día el fabricante del ‘único detergente que impide que las muchachas pasen indavertidas’ pueda tener el poder de privar de marido a todas las muchachas que no utilicen su detergente. En estos ejemplos de publicidad comercial y de propaganda comercial, la ciencia es solamente un sustituto del poder. La obsesión de los movimientos totalitarios por las pruebas ‘científicas’ cesa solo cuando llegan al poder. Los nazis prescindieron incluso de aquellos investigadores que estaban dispuestos a servirles, y los bolcheviques emplearon la reputación de sus hombres de ciencia con fines enteramente anticientíficos y les obligaron a desempeñar el papel de charlatanes”.

Antes de que los líderes de masas se apoderen del poder para hacer encajar la realidad en sus mentiras, su propaganda se halla caracterizada por su extremado desprecio por los hechos como tales, porque en su opinión los hechos dependen enteramente del poder del hombre que pueda fabricarlos. La afirmación de que el Metro de Moscú es el único en el mundo es una mentira solo mientras que los bolcheviques no tengan el poder para destruir a to dos los demás. En otras palabras, el método de predicción infalible, más que cualquier otro medio propagandístico totalitario, denota su objetivo último de conquista mundial, dado que solo en un mundo por completo bajo su control puede el dominador totalitario hacer posiblemente realidad todas sus mentiras y lograr que se cumplan todas sus profecías”.

Los nazis fueron indudablemente superiores en la elección de tales temas para la propaganda de masas; pero los bolcheviques llegaron gradualmente a aprender la técnica, aunque se apoyaron menos en los misterios tradicionalmente aceptados y prefirieron sus propias invenciones: desde mediados de los años 30, en la propaganda bolchevique una misteriosa conspiración mundial ha seguido a otra, comenzando con la conspiración de los trotskystas y siguiendo con el dominio de las 300 familias, hasta llegar a las siniestras maquinaciones imperialistas (es decir, globales) de los servicios secretos británicos o americanos”.

“La eficacia de este tipo de propaganda demuestra una de las características principales de las masas modernas. No creen en nada visible, en la realidad de su propia experiencia; no confían en sus ojos ni en sus oídos, sino solo en sus imaginaciones, que pueden ser atraídas por todo lo que es al mismo tiempo universal y consecuente en sí mismo. Lo que convence a las masas no son los hechos, ni siquiera los hechos inventados, sino solo la consistencia del sistema del que son presumiblemente parte. La repetición, cuya importancia ha ido algo sobreestimada en razón de la extendida creencia en la capacidad inferior de las masas para captar y recordar, es importante sólo porque las convence de la consistencia del tiempo. Lo que las masas se niegan a reconocer es el carácter fortuito que penetra a la realidad. Están predispuestas a todas las ideologías porque éstas explican los hechos como simples ejemplos de leyes y eliminan las coincidencias inventando una omnipotencia que lo abarca todo y de la que se cree que se halla en la raíz de cualquier accidente. La propaganda totalitaria medra en esta huida de la realidad a la ficción, de la coincidencia a la consistencia”.

Lectura pertinente, imprescindible, para quienes deseen comprender ese demonio que ronda desde siempre a lo humano, que es el poder.

Agustín del Castillo es periodista con tres décadas de andanzas, especialmente en temas ambientales, de desarrollo urbano y rural, que defiende como asuntos eminentemente políticos. Sus dos fes están en dos nociones precarias: la democracia liberal y las chivas del Guadalajara