15 49.0138 8.38624 arrow 0 bullet 1 6000 1 0 horizontal http://elrespetable.com 300 0 1
theme-sticky-logo-alt
Please assign a Header Menu.
2021-02-05
2066 Views

El año en que Raúl Padilla quiso ser Gobernador

ERA TAL SU PRESTIGIO ENTRE LA OPINIÓN PÚBLICA, QUE RAÚL PADILLA LÓPEZ ACARICIARÍA LA POSIBILIDAD DE SER GOBERNADOR

Por Luis Cisneros*

Al acercarse la sucesión para el gobierno del estado, la figura pública del rector no podía ser mejor. Era el modernizador de la Universidad de Guadalajara, quien había acabado con la tenebrosa FEG, terminado los cacicazgos y recuperado la institucionalidad en la universidad pública.

Era tal su prestigio entre la opinión pública, que Raúl Padilla López acariciaría la posibilidad de ser Gobernador. El sueño frustrado de Carlos Ramírez Ladewig.

¿Por qué no? Argumentos los tenía.

Era joven: había llegado a la rectoría a un mes de cumplir los treinta y cinco años y la dejaría con cuarenta. Dinámico, con presencia permanente en los medios de comunicación.

También contaba con respaldos al más alto nivel de la política nacional. Por supuesto, su padrino político más importante: Francisco Galindo Ochoa, que desde el Grupo de los Diez impulsaba, junto con Raúl Salinas de Gortari, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón, entre otros más, la candidatura presidencial de Luis Donaldo Colosio, integrante también como todos ellos de ese conciliábulo.

CON TAL PADRINAZGO, LA ASPIRACIÓN DE RAÚL PADILLA ERA ALGO MÁS QUE UN SUEÑO.

En diciembre de ese año del 93 Luis Donaldo Colosio es destapado. El otro suspirante,  Manuel Camacho, rehúsa sumarse a la cargada, ese ritual en el que los precandidatos derrotados acuden con su mejor cara a felicitar al triunfador, con lo que dejan constancia de su disciplina y acatamiento a la fatalidad. Rompiendo con todos los precedentes inmediatos, Camacho, por el contrario, deja entrever la posibilidad de postularse por su cuenta bajo otras siglas partidistas.

La guerrilla zapatista declara en Chiapas la guerra al Estado mexicano el primero de enero de 1994. Salinas nombra a Camacho Solís comisionado de la paz para negociar con el EZLN. Los priístas se confunden. No se hagan bolas.  Los priístas, pese a la coloquial aclaración presidencial, siguen hechos bolas (confundidos, pues): si Colosio es el bueno, ¿por qué el presidente Salinas le da juego a Camacho? La campaña de Colosio no levanta: en cambio, Camacho es casi un héroe nacional. Las especulaciones no dejan de correr. Que si a Colosio lo renuncian. Que si lo enferman. Que si Camacho será el candidato sustituto.

El desenlace no podría haber sido previsto ni por las especulaciones más febriles. Luis Donaldo Colosio es asesinado en un evento de campaña el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana. Esa bala -en realidad recibió dos disparos, uno de ellos fatal- mataron tantas posibilidades:  ¿acaso una de tales posibilidades era la candidatura del PRI en Jalisco para Raúl Padilla?

Quizá sobre los afectos personales de Colosio pesaría el eventual respaldo a la aspiración padillista de Francisco Galindo Ochoa (padrino político de Raúl Padilla). Imposible saber. Galindo Ochoa padecerá en carne propia la muerte de su candidato: en 1995 Galindo Ochoa será implicado en una investigación de la procuradora de Suiza, Carla del Ponte, por un supuesto caso de lavado de dinero, respecto a la dudosa procedencia de millones de dólares en las cuentas abiertas en aquel país por la esposa del hermano del presidente Salinas de Gortari, Raúl, uno de los comensales del Grupo de los Diez, al amparo de aliases y pasaportes falsos.

El disparo sí que acabó con cualquier posibilidad, si es que alguna vez la hubo en los cálculos salinistas, de un Camacho sustituto. Dados los antecedentes inmediatos, era absolutamente inviable que Camacho asumiera la candidatura del PRI.

En cambio, Lomas Taurinas  abrió la puerta a lo improbable.

Zedillo era el candidato sustituto.

Zedillo no era un político de carrera vinculado al PRI. El suyo había sido una trayectoria brillante dentro del área económica del grupo compacto salinista. No tenía equipo propio dentro del partido.

Habiendo sido secretario de Educación, se había relacionado con quien era el secretario de Educación del gobierno de Carlos Rivera Aceves, Eugenio Ruiz Orozco.

Ante las nuevas e imprevistas circunstancias, el rector Padilla López dobla su apuesta. Abre su juego. Enseña sus cartas. En septiembre declara al periódico El Informador: sí aspiro a la gubernatura. ¿Por cuál partido aspiraría?, le pregunta el reportero. En tanto sea rector de una institución que por esencia y por espíritu debe ser plural, no tomaré partido por ningún instituto político. Negó tener membresía priísta. Si en un momento dado en algún instituto político hay algún interés, yo tomaría una decisión. Antes de hablar de partidos, a mí me interesa hablar de proyectos. Me gustaría participar con aquel instituto político que presente el mejor proyecto. No tengo membresía de ningún partido político, aunque no creo que eso sea algún impedimento.

El presidente del PRD en Jalisco, Manuel Rodríguez Lapuente, universitario y amigo personal del Padilla, de inmediato declara que su partido sí apoyaría su candidatura.

Padilla presenta una plataforma política de doce puntos a finales de septiembre, y revela estar negociando con más de dos partidos políticos de entre los cuales podría salir su postulación al gobierno de Jalisco.

Simultáneamente, dirigentes del Partido Auténtico de la Revolución (PARM), anuncian pláticas con partidos como PT, PPS, PFCRN y otros, para integrar una coalición con Raúl Padilla como candidato

Raúl Padilla hace una jugada arriesgada: acude a dar una disertación sobre la reforma universitaria al Comité Municipal del PAN en Guadalajara, en la calle Montenegro. Era inédito ver al rector de la universidad pública dictando cátedra con el emblema del partido de oposición más antiguo de México a sus espaldas. Eran tradiciones e historias políticas opuestas entre sí. Además, el rector invita al dirigente nacional del PAN, Carlos Castillo Peraza, a ofrecer una conferencia magistral al Paraninfo Enrique Díaz de León, que justo toma su nombre del promotor del socialismo científico, en las antípodas del pensamiento demócrata cristiano de Acción Nacional.

¿Candidato por el PAN? El partido al que tradicional –e injustamente- se le ha atribuido ser el partido de la reacción, de la contrarrevolución, sin reconocérsele su ideario maderista y tramposamente vinculándolo al conservadurismo del siglo XIX o incluso el latifundismo porfirista; en todo caso, se trata, sí, del partido que nació como respuesta al socialismo cardenista de los treinta, y por ende, del tronco ideológico y político del que precisamente el Grupo nace como tal en la universidad y se fortalece. ¿No se trata de una contradicción?

Tarcisio Rodríguez, presidente estatal del PAN, será el que acabe con el proyecto de Raúl Padilla. A pregunta expresa de los reporteros sobre una posible postulación del rector por el blanquiazul, sin apenas pensar en las consecuencias de su respuesta, aclara que el PAN no apoyaría a persona alguna que no haya militado el tiempo suficiente dentro del partido. Acción Nacional celebra su convención para elegir candidato a Gobernador el 15 y 16 de octubre, en la que Alberto Cárdenas Jiménez, alcalde de Ciudad Guzmán, sorpresivamente derrota al senador Gabriel Jiménez Remus.

Por su parte el PRI elige a su candidato el cinco de noviembre. Como desde la elección de Zedillo cabía suponer, será Ruiz Orozco.

Al no ser postulado ni por PRI ni por PAN, Padilla declina el ofrecimiento de abanderar a la coalición de partidos minoritarios, a la que se suman el Partido Verde Ecologista, y otras fuerzas políticas locales como el Partido del Pueblo de Jalisco, el Partido Ciudadano Jalisciense y el Frente Revolucionario de Acción Patriótica, todas ellas con débil presencia en el estado.

En consecuencia,  el 15 de octubre, Raúl Padilla López anuncia en rueda de prensa su decisión «de postergar» su propósito de contender por la gubernatura. Denunció presiones hacia la universidad y hacia su persona por parte del poder público -léase PRI-, a raíz de que diera a conocer sus aspiraciones. No descartó que en un futuro se dé a la tarea de aglutinar intereses para crear una fuerza política local.

 

Fragmentos del libro “Las entrañas del león negro. Historia del grupo político más poderoso de Jalisco”.

 

*Regidor en Guadalajara por Movimiento Ciudadano, politólogo, autor de los libros “Las entrañas del león negro” y “La cuarta transformación y la refundación de Jalisco”.

@luiscisnerosq