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2021-01-18
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Covid-19, en semáforo rojo

DURANTE LAS ÚLTIMAS SEMANAS, EXPERTOS HAN ALERTADO DE POSIBLES NUEVAS CARACTERÍSTICAS DEL VIRUS

Un año ha pasado desde que se detectó el primer caso de coronavirus en Wuhan, China. A la fecha, el mundo se acerca a los 100 millones de personas contagiadas y casi dos millones de fallecidos. 

Debido a la rápida contagiosidad de la enfermedad, el virus ha sufrido una serie de variaciones, las que son normales en este tipo de infecciones, pero que causan multiplicidad de síntomas y consecuencias. 

En esa línea, durante las últimas semanas, expertos han alertado de una posible nueva característica y es que podrían presentar cambios en la coloración y en la textura de la lengua. 

De acuerdo a lo expuesto por el científico y epidemiólogo, Tom Spector, uno de cada cinco pacientes presenta ahora síntomas poco comunes, al menos en Gran Bretaña. 

«Una de cada cinco personas con COVID todavía presenta síntomas menos comunes que no figuran en la lista oficial, como erupciones cutáneas. Ver un número creciente de lenguas COVID y extrañas úlceras en la boca. «¡Si tiene un síntoma extraño o incluso solo dolor de cabeza y fatiga, quédese en casa!», precisó en su cuenta de Twitter.  

Casi la mitad del personal que trabaja en unidades de cuidados intensivos (UCI) en Inglaterra durante la pandemia de COVID-19 tiene ansiedad severa, depresión o trastorno de estrés postraumático (TEPT), y algunos aseguran sentir que estarían mejor muertos, según un estudio publicado el miércoles. 

Muchos enfermeros y médicos de las UCI alcanzan el umbral clínico de TEPT, ansiedad o problemas con la bebida, y los síntomas son tan graves que algunos informaron haber contemplado la posibilidad de autolesionarse o suicidarse. 

Es probable que una salud mental tan gravemente deficiente entre el personal de las UCI que atiende a pacientes con COVID-19 en estado crítico y moribundos afecte su capacidad para trabajar de manera efectiva y perjudique su calidad de vida, dijeron los investigadores que lideraron el estudio. 

El mundo sigue enfrentando los desafíos que la pandemia de Covid-19 sigue causando, pues desde hace un mes se registró una nueva variante del virus SARS – CoV –2. Debido a esto, surgieron algunas confusiones sobre algunos términos que se han utilizado como cepa, mutación y variante. 

En primer lugar, es necesario señalar que la cepa son aquellas nuevas especies de coronavirus, por lo que el SARS-CoV–2 es una de estas. Hasta el momento, sólo hay dos cepas: la SARS–CoV, que causa el síndrome respiratorio agudo severo, y la muy temida SARS-CoV–2 que, en términos generales, conocemos popularmente como “coronavirus”. 

Sin embargo, ya comenzaron a surgir algunas variantes de la SARS-CoV–2, que no pueden nombrarse como cepas, pues se necesita que el virus sufra un cambio o una mutación drástica para ser llamada así. 

Especialistas explican que todos los virus mutan constantemente y a diferentes ritmos. Estos cambios generan distintas repercusiones, y es algo que estamos viendo que ocurre actualmente con el virus SARS–CoV–2. 

Estas mutaciones generan nuevas variantes o linajes. La mutación es un cambio en el código genético que ocurre durante la cadena de contagio, pues cada organismo humano es distinto y el virus original adapta su código genético a cada huésped. 

Como se dijo anteriormente, el virus SARS–CoV–2 ya sufrió estos cambios genéticos; expertos se encargaron de tomar algunas muestras de diferentes regiones del mundo y se percataron de la existencia de estas variantes. 

Para su análisis, se construyeron árboles filogenéticos (similares a los árboles genealógicos), de esta forma, identificaron algunos de los cambios que ha sufrido el virus. A cada una de las ramas se les asigna una serie de números y una letra del abecedario según su orden de aparición y composición. 

Fue así que hallaron la variante B.1.1.7: el primer caso fue reportado en Reino Unido durante el mes de diciembre del 2020. Estudios preliminares han sugerido que puede ser hasta 50% más contagioso que la primer variante conocida; sin embargo, descartan que sean afectadas las vacunas desarrolladas contra la COVID-19. 

El linaje B.1.1.7 presenta diferentes mutaciones en su genoma, hasta el momento han contabilizado 23, pero la principal se encuentra en el lugar 501 de su código genético, ya que el aminoácido asparagina (N) fue reemplazado por tirosina (Y). Científicos han dictado su abreviatura como N501Y o S: N501Y. 

En los últimos días, la Secretaría de Salud federal confirmó al menos un caso de esta variante en México. Estados Unidos ya ha registrado 72 casos.  

UNA NUEVA CEPA, SURGIDA EN SUDÁFRICA, IMPULSA LA SEGUNDA OLA EN EL CONTINENTE MENOS GOLPEADO POR LA PANDEMIA. 

Sudáfrica, Nigeria, Ruanda, Kenia… una segunda ola alcanza varios países africanos, donde los casos llevan semanas al alza. La nación del arcoíris, sin ir más lejos, superó hace unos días el millón de contagios, la primera del continente en hacerlo. Y de largo, además: uno de cada tres casos registrados en África es sudafricano. Allí, el descontrol de los positivos, en pleno verano austral, supera los 14,000 diarios, tendencia que los expertos atribuyen a la mutación –más infecciosa– que allí ha sufrido el coronavirus y de la que ya se han detectado casos en otros muchos países. África, en todo caso, sigue siendo el continente menos golpeado por la pandemia con 2.6 millones de casos –4 por ciento del global total– y 63,000 muertes. Cifras que aún sorprenden en una región que representa el 17 por ciento de la población mundial. Hay quien lo explica por su media de edad –19.7 años–; su modo de vida, mayormente rural; su débil inserción en la economía mundial; o su experiencia en el combate de epidemias. Teorías que, como hemos aprendido con este desconcertante virus, afrontarán ahora la prueba de fuego de una temida segunda ola. 

Una vez más en Jalisco, nos encontramos en semaforo rojo debido a la emergencia por la mortal cepa de coronavirus que desde hace ya casi un año, se declaró como pandemia. Ciertamente, nos encontramos en la peor crisis y en el momento de mayor incidencia de contagios. Hay pues emergencia extrema y todos los dias se registra un record en cuanto a contagios y muertes; triste y lamentablemente. 

Si bien los ojos del mundo se centran en la nueva cepa del SARS-CoV-2 hallada en el Reino Unido y que disparó la ola de contagios en Europa, los científicos están sobre todo preocupados por una mutación presente en otras versiones del virus, como las detectadas en Sudáfrica y Brasil, potencialmente capaz de volver menos eficaces las vacunas actuales. 

La llamada E484K es la mutación más preocupante de todas respecto a su impacto en la respuesta inmunitaria. 

Las variantes son versiones diferentes del coronavirus inicial que aparecen con el tiempo, a medida que el virus muta, cosa que sucede cuando se replica y que es normal en este tipo de agentes infecciosos acelulares. 

Hasta ahora, se habían observado múltiples mutaciones del SARS-CoV-2, la mayoría sin consecuencia. Pero otras pueden mejorar su supervivencia, por ejemplo, volviéndolo más contagioso. 

Las variantes que emergieron en Reino Unido, Sudáfrica, Brasil y Japón -este último con la llegada de una familia procedente del gigante sudamericano- tienen en común una mutación llamada N501Y, que explicaría su mayor transmisibilidad. Esta se sitúa en la proteína “spike” del coronavirus, una prominencia que le permite penetrar en las células. 

Pero para la mutación E484K, pesan otro tipo de sospechas. Unos test en laboratorio mostraron que, con esta, el organismo parece reconocer menos el virus, disminuyendo por tanto su neutralización por parte de los anticuerpos. Esta mutación “podría ayudar al virus a sortear la protección inmunitaria adquirida por una infección anterior o por la vacunación”, según el doctor François Balloux, del University College de Londres, citado por el organismo británico Science Media Centre. 

Esta “evasión inmunitaria” potencial podría por tanto tener un impacto sobre la eficacia de las vacunas, según los científicos. 

El 8 de enero, BioNTech y Pfizer, fabricantes de la principal vacuna administrada en el mundo, aseguraron que su formulación es eficaz contra la mutación N501Y, pero sus análisis no versaron sobre la E484K, por lo que persisten las dudas sobre este punto. 

Por otro lado, un estudio publicado el 6 de enero dio cuenta del caso de una brasileña enferma de COVID-19 en mayo y que volvió a contagiarse en octubre con una variante portadora de la mutación E484K. Esta segunda infección, más grave que la primera, podría indicar que la mutación provocó una respuesta inmunitaria menos eficaz de la paciente. 

Sin embargo, por ahora nada indica que la E484K baste para que estas variantes se vuelvan resistentes a las vacunas actuales, según los científicos. 

El profesor asociado honorario y virólogo clínico de la Universidad de Leicester, Julian W Tang, explicó que “la variante sudafricana (B.1.351 o 501Y.V2) difiere significativamente de la variante B.1.1.7 del Reino Unido en varios aspectos que pueden afectar la eficacia de la vacuna”. 

Según detalló, “ambas variantes comparten la mutación N501Y en el gen S viral que se encuentra en el dominio de unión al receptor (RBD), donde el virus se une a la célula huésped, y donde los anticuerpos inducidos por la vacuna se unen al virus. Pero la variante sudafricana tiene dos mutaciones más, E484K y K417N, en esta región RBD que están ausentes en la variante del Reino Unido. Estas dos mutaciones adicionales pueden interferir más con la eficacia de la vacuna en la variante sudafricana que en la variante del Reino Unido”. 

“Esto no significa que las vacunas COVID-19 existentes no funcionen en absoluto, sólo que los anticuerpos inducidos por las vacunas actuales pueden no unirse y neutralizar la variante sudafricana tan bien como lo harían con otros virus circulantes, incluida la variante del Reino Unido”, publicó el mismo Science Media Centre. Incluso si se demuestra que con esta mutación el organismo reconoce menos el virus, otros componentes de las variantes deberían seguir estando al alcance de los anticuerpos. 

“Incluso si se pierde en eficacia, normalmente seguirá habiendo una neutralización del virus”, indicó Vincent Enouf, del Centro Nacional de Referencia de Virus Respiratorios del Instituto Pasteur de París. 

Rino Rappuoli es inmunólogo, investigador y responsable científico del gigante farmacéutico GlaxoSmithKline (GSK) y dijo no creer “que esta mutación por sí sola sea problemática para las vacunas”. 

Este experto confirmó un estudio publicado el 28 de diciembre, cuyo objetivo era observar en laboratorio la emergencia de una variante, al dejar durante varias semanas el virus en presencia del plasma de un paciente curado del COVID-19. 

Después de menos de tres meses, apareció una variante resistente a los anticuerpos: era portadora de tres mutaciones, entre estas, la E484K. 

“Hay que desarrollar vacunas y anticuerpos capaces de controlar las variantes emergentes”, concluyó el estudio. 

Sin embargo, para otros cientificos la mutación E484K “podría ser el principio de los problemas” para las vacunas. 

Por ahora, todas las vacunas deberían ser eficaces, pero lo que preocupa es la perspectiva de futuras mutaciones que se sumarían a las ya existentes, por lo que de debe instar a los gobiernos a vacunar lo más rápidamente posible en todo el mundo. 

VARIAS FARMACÉUTICAS ASEGURARON RECIENTEMENTE QUE SERÍAN CAPACES DE SUMINISTRAR RÁPIDAMENTE NUEVAS VERSIONES DE SUS VACUNAS DE SER NECESARIO.  

En tanto, los reguladores estadounidenses advirtieron sobre el riesgo potencial de falsos negativos con las pruebas moleculares para el SARS-CoV-2 debido a mutaciones como la variante B.1.1.7 del virus detectada recientemente. 

La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) emitió el viernes una alerta para el personal de laboratorio clínico y los médicos. La agencia advirtió que se pueden producir resultados falsos negativos con cualquier prueba molecular para la detección de SARS-CoV-2 si ocurre una mutación en la parte del genoma del virus evaluada por esa prueba. 

El riesgo de que estas mutaciones afecten la precisión general de las pruebas es bajo, pero la FDA está tomando medidas adicionales para garantizar que las pruebas autorizadas sigan siendo precisas, dijo la agencia en un comunicado.  

Estos pasos incluyen trabajar con los desarrolladores de tests y continuar con el análisis de datos para evaluar todas las pruebas moleculares autorizadas actualmente.  

Como todos los virus, se esperaba que el SARS-CoV-2 mutara con el tiempo, como se vio con la aparición de la variante B.1.1.7, aseguró la FDA. “Mientras continúan estos esfuerzos, estamos trabajando con desarrolladores de pruebas autorizados y revisando los datos entrantes para garantizar que los proveedores de atención médica y el personal clínico puedan diagnosticar de manera rápida y precisa a los pacientes infectados con SARS-CoV-2, incluidos aquellos con variantes genéticas emergentes”, afirmó el comisionado de la FDA. Stephen Hahn, MD. Sin embargo, agregó que “en este momento, creemos que los datos sugieren que las vacunas COVID-19 actualmente autorizadas aún pueden ser efectivas contra esta cepa”. 

En su comunicado del viernes a los trabajadores de la salud, la FDA dijo que hasta la fecha ha identificado tres pruebas moleculares que han recibido autorización de uso de emergencia (EUA) cuyo rendimiento podría verse afectado por las variantes genéticas del SARS-CoV-2. 

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.