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2021-01-15
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‘UNA, DOS, TRES, POR MÍ Y POR TODA MI FAMILIA’ 

SE HA COMENZADO A ESPECULAR SOBRE UNA POSIBLE PUERTA DE ESCAPE DEL PRESIDENTE

Desde el pasado miércoles 13 de enero, el futuro del aún presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, se encuentra en poder del Senado de aquel país que habrá de votar nuevamente en el marco de un impeachment (juicio político), el destino del polémico inquilino de la Casa Blanca imputado por la Cámara de Representantes con el voto de 232 congresistas de haber azuzado a sus simpatizantes reunidos en un mitin la mañana del miércoles 6 de enero -convocado por el propio Trump- para dirigirse y tomar por asalto el Capitolio, donde horas más tarde se registraron actos violentos con saldo de 4 manifestantes fallecidos y un agente de la policía. La acusación formal al presidente es por “incitación de insurrección”. De ser procedente la votación del Senado, Trump además quedaría imposibilitado de volver a ser candidato a algún cargo público, sin menoscabo de que al despojarse de su inmunidad como presidente, podría ser acusado de otros cargos toda vez que al menos un par de fiscales tienen carpetas de investigación abiertas en su contra por otros presuntos delitos. De manera que cada vez toman fuerza las voces que hablan de que estaría pensando otorgarse un “auto perdón” y extenderlo a sus familiares para protegerse y protegerlos de posibles procesos en su contra; al estilo aquel del juego de “las escondidas”, en que quien llegaba a base gritaba “una, dos, tres por mi y por todos mis amigos”.

Aunque los congresistas del Partido Demócrata se pronunciaban por invocar la Vigésimo Quinta Enmienda para darse el gusto de “echar” de la Casa Blanca al presidente Donald Trump, se tendrán que conformar con hacerlo pasar a la historia como el primer mandatario en ser sometido dos veces a juicio político (impeachment) y quizá el primero en ser impedido legalmente para aspirar a una nueva postulación como candidato a presidente o a cualquier otro cargo público.

De ello habremos de enterarnos la próxima semana cuando el Senado de los Estados Unidos de América se reúna para someter a votación la procedencia del impeachment o si lo rechaza como ya lo hizo en una ocasión.

El que sí estuvo en un dilema de vida fue el vicepresidente Mike Pence, quien a la postre dejó pasar su oportunidad de haber sido presidente de los Estados Unidos de América -aunque fuese solo por escasos días o algunas horas- de haber aceptado la propuesta avalada por la Cámara de Representantes que con 223 votos a favor le solicitaba invocar la Enmienda 25, (figura incluida en la Constitución del país vecino del norte que en su cuarta sección establece un proceso de varios pasos para que el vicepresidente y una mayoría de funcionarios a la cabeza de agencias del poder ejecutivo —quienes se conocen como el gabinete— declaren que el presidente está “imposibilitado de ejercer los derechos y deberes de su cargo”, dando paso a una remoción anticipada), sin embargo, ya horas antes el propio vicepresidente había enviado una carta al Congreso para informar ese mismo martes 12 de enero que no tomaría dicha opción porque “no sería lo mejor para la nación ni sería compatible con la constitución” de ese país, dijo.

Al rechazar la propuesta que habría dado paso a la remoción de quien le permitió ser vicepresidente en la Casa Blanca, Mike Pence abrió al mismo tiempo la puerta para que la Cámara de Representantes tomase la otra vía que ya había puesto sobre la mesa, es decir, someter a votación un nuevo impeachment, lo cual consiguió sin problema al contar con votos de una decena de congresistas republicanos que dieron la espalda a Trump para alcanzar 232 sufragios mismos con los que se aprobó la propuesta.

De esta manera Donald Trump fue acusado formalmente por la Cámara de Representantes de “incitación de insurrección” contra el gobierno de Estados Unidos

La presidenta de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, inició el proceso al declarar que el presidente Trump “incitó esta insurrección, esta rebelión armada, contra nuestro país en común. Es un peligro claro y presente a la nación que todos amamos”.

En el debate del miércoles, el diputado demócrata Jim McGovern resumió el sentir de sus colegas al declarar que lo ocurrido el miércoles anterior “no fue una protesta, fue una insurrección, un ataque bien planeado sobre nuestro país que fue incitado por Donald Trump”. Concluyó: “nuestro país fue atacado no por una nación extranjera sino desde adentro. Estos no eran manifestantes, no eran patriotas. Eran traidores. Estos eran terroristas domésticos… y estaban actuando bajo órdenes de Donald Trump”.

Algunos legisladores republicanos que se inclinaban a votar a favor del impeachment, no lo hicieron, comentaron en privado, por temores de que serían sujetos a ataques físicos por seguidores de Trump, reportó CNN.

Luego entonces, una vez concluida la votación con la ya consabida aprobación de la Cámara baja a enjuiciar formalmente al presidente Trump, le corresponderá al Senado organizar el juicio político en el que se dará paso a los debates para finalizar con la votación de los 100 senadores, siendo que para aprobar la condena se requerirá de una mayoría de dos tercios, en cuyo caso la destitución es automática y sin apelación, pero si no se llega a los votos necesarios, el mandatario sería absuelto. Los senadores podrán votar después, con una mayoría simple, otras penas, como la prohibición de presentarse a un nuevo mandato.

Habrá que recordar que el Senado está dividido 50-50 entre legisladores demócratas y republicanos. Por tanto, la mayoría de dos tercios parece difícil de conseguir, toda vez que para alcanzar la votación, los demócratas requerirán de convencer a 19 senadores del partido contrario al suyo.

La acusación presentada en la Cámara Baja establece que en caso de condena, Trump será «descalificado de cualquier función oficial», y dado que este acarició la idea de una nueva candidatura en 2024, la posibilidad de sacarlo definitivamente de la política podría alentar a algunos senadores republicanos a declararlo culpable.

El líder republicano del Senado, Mitch McConnell, indicó el miércoles que no descarta votar para destituirlo. «Si bien la prensa ha estado llena de especulaciones, no he tomado una decisión final sobre cómo votaré y pretendo escuchar los argumentos legales cuando se presenten en el Senado», dijo McConnell en una nota a sus colegas republicanos.

McConnell podría convocar a una sesión de emergencia del Senado, en receso actualmente hasta el martes 19, o incluso instar a su bancada a votar contra Trump aún cuando Biden ya lo haya relevado.

Otro factor que habría de tomar en consideración es que las decisiones de los republicanos ya se están reflejando en sus bolsillos, pues algunos medios de comunicación del país vecino han dado cuenta de que al menos 20 grandes corporaciones estadounidenses anunciaron la suspensión de sus contribuciones de campaña, en su mayoría las que destinaban a los congresistas republicanos, que aún después del intento de asalto al Capitolio siguieron adelante con sus objeciones, entre los que se ubicó a más de 100 miembros de la Cámara de Representantes y casi una decena de senadores, todos ellos del Partido Republicano.

Asi que quizá el golpe a su economía pueda hacer cambiar el sentido de su voto a algunos senadores republicanos.

Como ya señalaba, el juicio político que se cierne sobre el todavía presidente de los Estados Unidos de América del Norte, Donald Trump, es potencialmente incluso más valioso que la pretendida destitución mediante una enmienda porque a la postre se impedirá al imputado ocupar un cargo público en el futuro, sin menoscabo de que el proceso podrá continuar después de que deje el cargo y Joe Biden haya sido investido como presidente, siendo que actualmente el Senado está en receso hasta después de la toma de posesión a celebrarse el 20 de enero del presente.

La idea de quienes han encontrado en este último capítulo de la novela su final feliz para tomar una especie de venganza hacia el vilipendiado presidente, es dejarlo impedido de que se postule para un nuevo periodo en 2024, y la determinación final la tiene el Senado estadounidense que ya en una ocasión votó en contra de la procedencia del impeachment

En este contexto, cabe recordar que en diciembre de 2019, el mandatario republicano fue acusado en la Cámara de Representantes por «abuso de poder» y «obstruir el buen funcionamiento del Congreso» luego de ser acusado de pedirle a Ucrania que investigara presunta corrupción vinculada a su rival demócrata y actual presidente electo Joe Biden, a cambio de desbloquear una ayuda militar crucial para el país en guerra.

El Senado, con mayoría republicana, lo absolvió el 5 de febrero de 2020 tras dos semanas de juicio.

Ya anteriormente a ese proceso hubo otros en la historia del país de las barras y las Estrellas siendo que todos siguieron el mismo desenlace, la absolución.

El más reciente fue Bill Clinton, el 42º presidente de EE.UU., quien fue procesado tras ser acusado de perjurio frente a un gran jurado y de obstrucción de la justicia, después de que mintiera sobre la naturaleza de su relación con la pasante Mónica Lewinsky, a quien presuntamente le pidió que mintiera.

El caso del otro presidente de EE.UU. llevado a juicio político fue el 17º, Andrew Johnson, quien ocupó el cargo por dos períodos a partir de 1865.

Fue procesado por la Cámara de Representantes en 1868, solo 11 días después de que destituyera a Edwin Stanton, su «ministro de Guerra», quien no estaba de acuerdo con sus políticas.

El republicano Richard Nixon, en 1974, prefirió renunciar para evitar una destitución por parte del Congreso a causa del escándalo de Watergate.

Y mientras todo esto ocurre, Trump ha reiterado en los últimos días que su discurso de la semana pasada ante miles de simpatizantes, a quienes alentó a marchar hacia el Congreso con el mensaje de que le robaron la reelección, tuviera algo que ver con la violencia que estalló poco después.

Dijo también que no estaba entre sus planes renunciar al cargo y que era ridículo un juicio político en su contra.

En este contexto se ha comenzado a especular sobre una posible puerta de escape para el presidente, es decir, la presunción de que intente recurrir a otorgarse un “auto perdón” que alcance también a su familia para protegerse y proteger a los suyos de cualquier proceso en su contra una vez que concluido su periodo pierda la inmunidad que lo ampara.

Se trata de un recurso nunca explorado por algún presidente que lo haya precedido, y que por lo tanto se desconoce cómo habría de pronunciarse la Corte Suprema.

En 2018, el propio Trump tuiteó que tenía el derecho absoluto a perdonarse a sí mismo, aunque añadió que no tendría por qué usarlo ya que no había cometido ningún delito, pero después de los hechos ocurridos en el Capitolio y el proceso que la Cámara de Representantes sigue ahora mismo en su contra, quizá cambie de parecer y acorralado como se encuentra, se decante por utilizar dicha herramienta, aunque le conlleve no solo el descrédito público y el desprestigio de que ya es objeto, sino además, se tenga que hablar de él como un presidente cobarde que recurrió al “auto perdón”.

Ya se verá en qué termina este asunto, en tanto habrá que mencionar que tras la aprobación de la Cámara de Representantes para acusar a Trump, su juicio no comenzará hasta, como muy pronto, el 19 de enero, último día de su mandato, dijeron legisladores republicanos, que están presionados por los demócratas a actuar con mayor rapidez.

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.