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2020-12-18
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La crisis ambiental y la amenaza al Gigante Agropecuario de México

LA DESTRUCCIÓN DEL PATRIMONIO NO SOLO OCASIONARÁ QUE HAYA MENOS AGUA Y CLIMA MÁS CALIENTE, SINO QUE LA DESTRUCCIÓN DE LAS CADENAS ALIMENTICIAS DERIVA EN NUEVAS AMENAZAS PARA LA AGRICULTURA Y GANADERÍA

 

Encontré un viajero de comarcas remotas,

que me dijo: ‘dos piernas de granito, sin tronco,

yacen en el desierto. Cerca, en la arena, rotas,

las facciones de un rostro duermen…El ceño bronco,

el labio contraído por el desdén, el gesto

imperativo y tenso, del escultor conservan

la penetrante fuerza que al esculpir ha puesto

en su mano la burla del alma que preservan.

Estas palabras solas al pedestal conmina:

‘me llamo Ozymandias, rey de reyes. ¡Aprende

en mi obra, oh poderoso, y al verla, desespera!

Nada más permanece. Y en torno a la ruina

del colosal naufragio, sin límites, se extiende

la arena lisa y sola que en el principio era”.

Ozymandias, Percy Bysshe Shelley

 

Desde la independencia, Jalisco ya era una provincia con alto peso político y económico en México, y vertebraba una región, el occidente del país, que con el tiempo se convirtió en seña de identidad nacional ante el mundo. La región había logrado el prodigio de mantener culturas ligadas a las actividades tradicionales como la agricultura y la ganadería, sin renunciar a la industrialización, al comercio a gran escala y a la creciente de la infraestructura.

Hoy, no se ha perdido la curiosa mezcla de tradiciones rurales y modernidad cosmopolita, pero la población al alza, la adopción de un estilo de vida cada vez más costoso ambientalmente, y la baja valoración de los servicios de la naturaleza, más allá de cierto romanticismo más o menos útil, ligado a bosques o lagos específicos como La Primavera o Chapala, han ocasionado que se alcancen límites del crecimiento que ponen en riesgo el éxito de la entidad, por ejemplo, en ramos tan importantes como el agropecuario y el turismo, partes sustantivas de su economía que -no se ha querido entender, pero eso no desvirtúa el axioma – dependen de la calidad de servicios que da la naturaleza.

Que un ranchero destruya bosques y selvas para abrir plantaciones de agave o aguacate, o alimentar su ganado; que un agroindustrial abra invernaderos y altere los ciclos del agua y el carbono; que una ciudad no vincule su dependencia del agua a los bosques donde este recursos se recarga, está pasando una factura cada vez más costosa a la entidad.

Quiero referir a un informe que conocimos en 2019 y que establece un balance sobre la conservación del patrimonio natural: el Índice de Capital Natural (ICN) de la Comisión Nacional para Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

Jalisco es el sexto lugar en México por el número de especies animales y vegetales que alberga, pero el peso negativo de su economía y de su población, que no asumen los costos ambientales de generar riqueza, lo pone como una entidad “en riesgo”, es decir, por debajo de 12 estados calificados por el índice como “sustentables”, de los cuales ocho tienen menos riqueza natural, y solo mejor que nueve entidades federativas cuyo alto deterioro ya los clasifica como “no sustentables”, entre los que destaca Veracruz.

El Índice de Capital Natural (ICN) evalúa cómo se ha dado la correlación entre economía y naturaleza. Las entidades que están clasificadas “sustentables” mantienen sistemas que no rebasan la capacidad de carga de los ecosistemas. Quiere decir que las formas de vida que allí existen no se encuentran en términos generales en riesgo de desaparecer.

ES DISTINTO EL CASO DE LAS ENTIDADES BAJO RIESGO. ES DECIR, PARA LAS 14 MIL 353 ESPECIES INVENTARIADAS EN JALISCO, EL EQUILIBRIO SE HA PERDIDO.

“Utilizando el ICN resulta que México tiene 34 por ciento de Capital Natural, 33 por ciento de Capital Natural Degradado (Jalisco está en términos generales en ese segmento) y 33 por ciento de Capital Transformado (Mora 2018). El índice puede aplicarse a distintas escalas regionales, por ejemplo, ecorregiones, estados y municipios, y es una evaluación del valor ecológico de los ecosistemas para aspirar a un desarrollo sustentable”, señala la publicación, que se puede consultar en www.biodiversidad.gob.mx.

De acuerdo con esta evaluación, “se puede deducir que dos tercios del país presentan altos niveles de degradación, y solo doce estados mantienen condiciones de sustentabilidad donde aún pueden generarse bienes y servicios ecosistémicos sin poner en riesgo el capital natural de futuras generaciones. Nueve estados tienen su capital natural en riesgo, es decir, con una alta probabilidad de alcanzar niveles no sustentables, y 11 estados han prácticamente agotado su capital natural, lo que representa un vacío importante en el legado ecológico-evolutivo para mantener el capital natural de futuras generaciones”.

La novedad de este índice es que fundamenta su evaluación en el estado de los ecosistemas, directamente. “Para un país megadiverso como México es una situación compleja el incluir el estado (composición, estructura y función) de los ecosistemas, de las especies, diversidad genética y agrobiodiversidad, entre otros componentes. Es necesario desarrollar un indicador sintético que integre el papel de la biodiversidad para mantener a largo plazo procesos ecológico-evolutivos”.

Así, el ICN “es una aproximación de la biodiversidad terrestre y acuática de los ecosistemas naturales y ecosistemas agrícolas. Es el producto del tamaño del ecosistema remanente (cantidad) y su calidad (Integridad ecológica). Es un indicador del estado y cambio en la biodiversidad (…) la calidad o integridad ecológica puede ser calculada como el estado (pérdida y fragmentación) de los hábitats de los depredadores tope de México: jaguar, puma, lobo, ocelote y sus principales presas, venado cola blanca, venado bura, pecarí de collar, pecarí de labios blancos, tapir”.

Estas especies de mayor tamaño “tienen requerimientos espaciales amplios y su presencia indica la condición necesaria para mantener interacciones depredador-presa, como una medida directa de integridad y de la calidad de los ecosistemas. Sin embargo, la integridad ecológica se pierde a través de la transformación de los hábitats; y ésta se puede estimar utilizando los cambios en las áreas con vegetación natural de México, y documentados por los mapas de vegetación y uso de suelo de INEGI (de 1980 en adelante)”, agrega.

¿Por qué Jalisco está clasificado con territorios en deterioro y con riesgo para su capital natural? Porque en gran parte de su geografía, ni los depredadores tope ni los grandes herbívoros tienen garantía de que van a sobrevivir a largo plazo. La publicación exhibe en mapa diversos índices que integran el ICN: el de integridad ecológica señala contrastes serios entre la región centro, las regiones Los Altos norte y sur y la región Ciénega, como altamente impactadas, y las mejor preservadas: costa, el sur y la región Huichola. El índice de impacto antropogénico, el de degradación ecológica, el de sustentabilidad de capital natural, el de integridad ecológica (todos en mapas de formato general o por municipios) confirman que en las costas norte y sur (Sierra Madre del Sur) y en la Sierra Madre Occidental (región Wixárika) se mantienen con alta viabilidad los sistemas naturales.

El resto del territorio ha debido pagar el impulso económico depredador de las ciudades, especialmente la capital del estado, como consumidoras de recursos y contaminadoras de ríos y atmósfera, y actividades primarias no sustentables como la agricultura y la ganadería (renglón en que Jalisco es primer lugar nacional, con entre 11 y 13 por ciento del PIB de México en ese renglón), actividades que son principales responsables de los cambios de uso de suelo. También se registra una creciente explotación clandestina de maderas y especies silvestres.

La destrucción de ese patrimonio no solo ocasionará que haya menos agua y clima más caliente, en perjuicio de las actividades productivas y el confort. La destrucción de las cadenas tróficas (alimenticias) deriva en nuevas amenazas para la agricultura y ganadería.

Así, la pérdida de insectos, aves y mamíferos polinizadores; de especies dispersadoras de semillas; de reptiles y aves controladores de plagas; de plantas y animales constructores de suelos y reductores de impactos y perturbaciones, puede ser desastroso para la agricultura y ganadería, apunta el Informe de Biodiversidad Mundial de la FAO (Organización de las Naciones Unidas parea la Agricultura y la Alimentación).

Jalisco es líder en productor de berries.

Cualquier cultivo en los que Jalisco es líder, como el maíz, el agave, las berries o el aguacate, demandan servicios ecosistémicos de las especies silvestres: el suelo fértil, la sombra y regulación climática, el equilibrio de la cadena trófica para mantener bajo control a las especies potencialmente dañinas, el agua y el carbono capturados, la polinización. Pasa igual con la ganadería: los potreros bien manejados proveen más alimento, agua y sombra para reducir el estrés de los animales.

Casi 12 por ciento de la economía estatal se basa en producir alimentos, pero es evidentemente el sustento del total de la población. Con la destrucción de las especies –cambio de uso de suelo que arrasa bosques; envenenamiento de aves, de abejas y de reptiles y roedores, o extinción por pérdida de hábitat–  se altera el equilibrio de los ecosistemas, aumenta el calor y las plagas, se obliga a invertir más en paquetes tecnológicos que propician erosión y contaminan  suelos. Para el organismo internacional, urge mejorar prácticas y conocimiento para preservar todas las especies.

El estado de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura en el mundo “ofrece una evaluación de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura y su gestión en todo el mundo, basándose en la información proporcionada en 91 informes de países (preparados por más de mil 300 colaboradores), 27 informes de organizaciones internacionales y aportaciones de más de 175 autores y revisores”, señala.

Ofrece cinco principales conclusiones: uno, la biodiversidad es indispensable para la alimentación y la agricultura, y en consecuencia, para la seguridad alimentaria, el desarrollo sostenible y la prestación de muchos servicios ecosistémicos vitales. Dos, “los múltiples factores impulsores del cambio que interactúan entre sí están afectando a la biodiversidad para la alimentación y la agricultura”, si bien “algunos brindan la posibilidad de fomentar una gestión más sostenible”.

Tres, “la biodiversidad para la alimentación y la agricultura está disminuyendo (…) (por lo que) es necesario mejorar los conocimientos sobre la biodiversidad asociada”.

En contraste, el punto cuatro destaca que “según los informes, está aumentando el uso de muchas prácticas respetuosas con la biodiversidad. En Jalisco, ciertas prácticas de agricultura de ladera preservan especies criollas de maíz, frijol y calabaza, así como una creciente utilización de abonos y pesticidas orgánicos.

Y cinco: “No hay suficientes marcos propicios para la utilización sostenible y la conservación de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura. Es urgente establecer marcos propicios, o reforzar los existentes” para lograrlo. “La investigación sobre los sistemas alimentarios y agrícolas debe ser más multidisciplinaria y participativa, y centrarse en mayor medida en las interacciones entre los diferentes componentes de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura”. Es decir, más inversión en ciencia con diversos enfoques.

La biodiversidad para la alimentación y la agricultura “incluye a todas las plantas y animales -silvestres y domésticas- que nos proporcionan alimentos, piensos, combustible y fibra. También abarca la miríada de organismos que apoyan la producción alimentaria a través de los servicios ecosistémicos, lo que denominamos biodiversidad asociada. Se trata de todas las plantas, animales y microorganismos (como insectos, murciélagos, aves, manglares, corales, praderas marinas, lombrices, hongos y bacterias que habitan en el suelo) “que mantienen los suelos fértiles, polinizan las plantas, purifican el agua y el aire, mantienen sanos a peces y árboles, y combaten las plagas y enfermedades de los cultivos y el ganado”.

“La biodiversidad es fundamental para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial, sostener dietas saludables y nutritivas, mejorar los medios de subsistencia rurales y reforzar la resiliencia de las personas y comunidades. Tenemos que utilizar la biodiversidad de forma sostenible, para poder responder mejor a los crecientes desafíos del cambio climático y producir alimentos de una forma que no dañe a nuestro medio ambiente”, sostiene.

No se ha revertido el problema en los dos años que van de la administración de Enrique Alfaro Ramírez en Jalisco. En primer lugar, porque el gobierno federal dejó de ser un actor importante en el tema, con los brutales recortes de los últimos cinco años al sector ambiental. En segundo, porque la crisis presupuestaria ya alcanzó al gasto estatal y 2021 tendrá recortes enormes lo que se canalizaba a la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) y sus organismos sectorizados. Aunque era de por sí una rebanada menor del pastel del gasto (menos de 0.5 por ciento del presupuesto de egresos), el gobierno de Alfaro regresó a la inercia de sacrificar medio ambiente a compromisos burocráticos, de infraestructura y de política, sin reparar que el ambiente es el sustento de todo. Por eso no es gasto, es inversión.

El “gigante agropecuario” rimbombante expresión del gobierno estatal para calificar la alta productividad de su sector agrícola y ganadero, está parado sobre pies de barro, y podría fracasar estrepitosamente cuando los procesos de extinción -que ya están en marcha – se agraven, y el cambio climático -que ya altera ciclos de la materia y energía – transforme drásticamente el clima y el régimen de lluvias en los territorio sobre los que se asienta Jalisco. Muy pocos desde el poder público parecen entender la crucial importancia de tomar decisiones radicales desde ahora.

Agustín del Castillo es periodista con tres décadas de andanzas, especialmente en temas ambientales, de desarrollo urbano y rural, que defiende como asuntos eminentemente políticos. Sus dos fes están en dos nociones precarias: la democracia liberal y las chivas del Guadalajara