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2020-11-20
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Cienfuegos: ciudadano en libertad

EL GENERAL CIENFUEGOS ESTÁ DE REGRESO EN MÉXICO, SIN CARGOS Y TAN LIMPIO COMO SALIÓ DE ESTE PAÍS EL 15 DE OCTUBRE PASADO

Ante la presunción de que difícilmente en el corto plazo conoceremos los verdaderos motivos que llevaron al Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América del Norte, a solicitar a la jueza Carol Bagley Amon suspender el proceso que se llevaba en una Corte de Nueva York en contra del ex titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), Salvador Cienfuegos, detenido el 15 de octubre pasado  en el aeropuerto de Los Ángeles, California  acusado de cuatro delitos -tres de ellos por narcotráfico-, han surgido toda clase de elucubraciones en torno a las razones de fondo que generaron esa inusitada determinación por parte de la justicia norteamericana que derivó en su repatriación a México sin que al momento se pueda tomar por cierta alguna de dichas hipótesis. 

Como todos sabemos, el miércoles pasado se llevó a cabo la segunda y al parecer última audiencia de Cienfuegos en aquella Corte, donde a petición de el Departamento de Justicia de EEUU y la Fiscalía General de la República (FGR), la jueza Carol Bagley Amon desestimó los cargos por narcotráfico y lavado de dinero que se le imputaron al general Cienfuegos, después de que se argumentasen razones de política exterior para que pudiera ser investigado y, en su caso, procesado con las leyes mexicanas.

En esa última audiencia en EEUU,  la jueza se aseguró que la decisión de no juzgar al secretario de la Defensa de México procediera del más alto nivel del Departamento de Justicia estadounidense tras acotar: 

“Según tengo entendido, esta decisión de solicitar el despido fue tomada al más alto nivel del gobierno, por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. […] Aunque estos son cargos muy graves contra una figura muy significativa, no tengo ninguna razón para dudar de la determinación del gobierno y de que en México las autoridades judiciales continúen con la investigación y el posible procesamiento de este acusado. No hay indicios de que en esta solicitud se esté haciendo de mala fe o de que vaya en contra del interés público, por lo que otorgaré la solicitud”, concluyó la jueza.

Después de ello, quizá lo mejor que podía haber ocurrido al Gobierno mexicano, era que el General hubiese optado por solicitar asilo político en los Estados Unidos de América y permanecer en el vecino país durante algunos meses. Pero no fue así; él está de regreso y pareciere que ni el contexto ni el panorama lucen favorables para el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a quien las autoridades de justicia del país de las barras y las estrellas le han entregado una papa caliente de la que difícilmente saldrá bien librado; tanto si procede a enjuiciar a quien fuera titular de las Fuerzas Armadas porque cargará con el desprecio y se echará como enemigo al ejército; como si lo deja libre porque entonces se hablará de un nuevo acto de impunidad y de perdón de su parte, algo similar a lo sucedido en el caso del narcotraficante Ovidio Guzmán, y el costo puede ser muy alto. 

Además, habrá que esperar a ver en qué ánimo ha retornado el ex secretario de la Defensa Nacional a nuestro país después de la humillación al ser detenido en un aeropuerto de Los Ángeles California cuando planeaba vacacionar con su familia, y haber sido exhibido en todo el mundo como un vulgar delincuente.

Con este precedente, habría que esperar una reacción furibunda del general frente a un gobierno que no lo protegió, y que su primera reacción al conocerse la detención fue señalarlo como delincuente permitiendo además fuera expuesto como un criminal.

Y es que, en la memoria de Cienfuegos y de los militares debe estar muy presente que horas después del arresto, López Obrador ofreció «una limpia» al interior de su gobierno para suspender a aquellos oficiales que tuvieran relación con las acusaciones que había en contra de Salvador Cienfuegos.

«Vamos a esperar el resultado de la investigación, pero el sólo señalamiento de funcionarios, aun sin concluir el proceso, ya va a implicar el retiro de sus cargos. Así actuamos en el caso de García Luna y así vamos a actuar en este caso», expresó el presidente sin siquiera otorgar el beneficio de la duda, aunque días después cambió el discurso y dijo que esperaría a que concluyera el juicio.

Quizá nunca sepamos la verdad en cuanto a si el gobierno de López Obrador estuvo enterado de la investigación que la Administración de Control de Drogas DEA (por sus siglas en inglés) llevaba en contra de Cienfuegos, toda vez que ha habido contradicciones; el propio presidente dijo que no sabía, después que sí y no existe claridad en el tema. 

NO OBSTANTE, LO QUE HABREMOS DE PREGUNTARNOS ES QUÉ HUBO DETRÁS DE ESTA INUSITADA ACCIÓN DEL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE PARA ENTREGAR A UNA PERSONA QUE ESTABA ENFRENTANDO UN PROCESO JURÍDICO EN UNA CORTE DE NUEVA YORK.

Las pruebas contra el general ya le fueron entregadas a México para apoyar las investigaciones que se realicen en este país y se conoce que estas incluyen miles de mensajes intercambiados entre Cienfuegos e integrantes del grupo criminal Cártel H-2, que operaba como una escisión de la organización de los Beltrán Leyva, en la costa norte del Pacífico en México.

Pero hasta el momento  no existe en este país alguna orden de aprehensión en su contra toda vez que hace apenas pocos días se recibieron las carpetas de investigación del Departamento de Justicia del país vecino y en su momento la FGR será la encargada de determinar si se lleva a cabo un proceso en su contra. Al menos eso fue lo que dijo el canciller Marcelo Ebrard.

En este punto, podemos interpretar que de parte del gobierno mexicano no existe voluntad de iniciar un proceso para enjuiciar al General, -que valga mencionarlo, no sería la Corte militar la que lo llevaría-, pues al contar con evidencia sólida que entregó la DEA pudo haber condiciones para librar una orden de aprehensión y tenerla lista para el momento que el general pisara suelo mexicano, pero no fue así. El general regreso a México como Pedro por su casa. 

Quedan todavía muchas dudas por disipar; 

Porqué el Departamento de Justicia de Estados Unidos accedió a entregar al ex titular de la SEDENA cuando siempre se habló de que sus pruebas eran sólidas y la detención le significó un triunfo a la DEA? 

Mike Vigil, ex jefe de operaciones internacionales de la DEA, expresó que “no es más que un regalo” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, porque éste se ha negado a reconocer el triunfo de Biden. “Es desalentador” y “decepcionante”, dijo. 

Otra hipótesis; que el general Salvador Cienfuegos posee información que podría perjudicar tanto al gobierno de Trump como al de AMLO y al quedar la presidencia de EEUU en manos de Joe Biden les podría representar una amenaza, aunque es de esperar que una vez en funciones el Demócrata ordene una investigación y se conozca qué derivó la decisión de entregar a Cienfuegos. 

Tampoco se descarta una enérgica presión de los militares a López Obrador y que en esa inercia de estarse haciendo favores, López haya pedido uno más al polémico mandatario, antes de tener como enemigos a quienes ha otorgado mayor poder y encargado la seguridad pública del país, la construcción de sus grandes obras del sexenio, la construcción de sucursales del Banco del Bienestar, apoyo en programas sociales, y la contención de los migrantes, entre otros.

Otros han especulado sobre una amenaza del gobierno mexicano para restringir la presencia de la DEA en territorio mexicano, aunque esta teoría luce frágil si se toma en cuenta que en ningún momento de su administración, López Obrador se ha fajado para oponer algún tipo de resistencia a las decisiones de Trump. 

Una elucubración más refiere que quizá las pruebas de que se habló no eran los suficientemente sólidas para enjuiciarlo. Pero tampoco hay consistencia en este dicho, conociendo que difícilmente la DEA o la Fiscalía norteamericana habrían dado un paso tan serio como detener con pruebas endebles a un ex General de las Fuerzas Castrenses.

Lo cierto es que, cualesquiera que haya sido el motivo para el desistimiento, la acción de Trump en liberar a Cienfuegos se equipara al acto de AMLO al dejar libre a Ovidio, el hijo de El Chapo Guzmán, ambos con orden de aprehensión, con orden de vinculación, sujetos a un procedimiento y liberados sin sustento jurídico. Un acto que en su momento seguramente Joe Biden ordenará investigar y quizá entonces conozcamos la verdad. 

En tanto, el General Cienfuegos está de regreso en México, sin cargos y tan limpio como salió de este país el 15 de octubre pasado. Su condición es, como dijo Ebrard, “de un ciudadano en libertad”. 

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.