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2020-11-03
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¿Habrá nuevo presidente en Estados Unidos?

¿GANARÁ DONALD TRUMP O JOE BIDEN?

Por más que la mayoría de analistas políticos y periodistas tanto en Los Estados Unidos de América como en diversos lugares del orbe estén señalando como algo inminente la victoria del Candidato del Partido Demócrata a la Presidencia del vecino país al norte el ex vicepresidente Joe Biden, la gran incógnita es si luego de la elección de este día, ¿Habrá nuevo presidente en EEUU?

Y es que, es importante resaltar que acorde al peculiar sistema electivo, arcaico y tildado de injusto, puede resultar que, aún cuando no obtenga el mayor número de sufragios populares (voto ciudadano directo) el actual presidente Donald Trump pueda alzarse con el triunfo, ya que así es factible en razón de que lo que realmente cuenta es el voto representativo en el Colegio Electoral. Baste recordar que así ocurrió en dos de las últimas cinco elecciones; el año 2000 cuando George W. Bush derrotó a Al Gore, pese a que este ganó el voto popular, y en 2016, con el propio Trump venciendo a Hillary Clinton, aún cuando la candidata demócrata obtuvo más de 3 millones por encima de los que acopió el polémico Donald Trump.

Si bien hasta antes del último debate entre Donald Trump y Joe Biden celebrado la noche del jueves 22 de octubre, las encuestas mostraban como favorito entre los ciudadanos estadounidenses al candidato demócrata, y horas más tarde, todo indicaba que el ex vicepresidente había superado el último examen y logrado mantener los momios a su favor, pues no pocos lo vieron fajarse mejor en el segundo y último round frente al presidente, la realidad es que la moneda sigue en el aire. 

Por aquellos días, elucubré que si no pasaba nada extraordinario seguramente, incluso sin salir de su casa por lo que restaba de la campaña, Biden podría ganar la Casa Blanca. Hasta el momento de escribir este texto, ni Trump ni su equipo sacaron algo más de la chistera y parece que es cuestión de horas para que se abra paso al presidente número 46 de los Estados Unidos de América del Norte, aunque siempre queda un resquicio para el factor sorpresa. 

No hay que olvidar que cuando los estadounidenses acuden a las urnas en elecciones presidenciales, a pesar de que en la boleta aparecen los nombres de los candidatos por cada partido (Donald Trump y Joe Biden en este caso) en realidad están votando por un grupo de funcionarios que forman el ente conocido como «colegio electoral». La palabra «colegio» simplemente se refiere a un grupo de personas con una tarea común ya que esos individuos son electores y su trabajo es elegir al presidente y vicepresidente.

El número de electores de cada estado es proporcional al tamaño de su población. El colegio se compone de 538 electores en total, siendo California el estado que tiene el mayor número, con 55, mientras que una serie de estados poco poblados como Wyoming, Alaska y Dakota del Norte, así como el Distrito Central, que es la ciudad de  Washington, capital del país, tienen un mínimo de 3.

Los seis estados con más delegados son California (55), Texas (38), Nueva York (29), Florida (29), Illinois (20) y Pensilvania (20). Cada elector representa un voto electoral, y el candidato necesita ganar una mayoría de votos (270 o más) para alzarse con la presidencia.

Sin embargo,, como algunos estados tienen un sólido historial de preferencia demócrata o republicana, la atención se centra en aquellos en los que no está tan claro quién puede ganar.

SE LLAMAN «ESTADOS PÉNDULO» O «BISAGRA» Y EN ESTAS ELECCIONES SUPERAN LA DECENA.

De tal manera que la atención estará puesta en estos territorios la noche de las elecciones, entre los que se puede mencionar están Carolina del Norte, Florida, Pensilvania, Michigan, Wisconsin y Arizona; y otros dos que se han vuelto más competitivos por sus cambios demográficos -Georgia y Texas-.

Si se pudiese adelantar un resultado, lo mejor sería preguntar por Wisconsin. Si allí gana Biden, sus opciones de ser presidente suben hasta 19 de 20, según el modelo estadístico de FiveThirtyEight. Pero si Trump sorprende y se lleva ese Estado, pasaría a ser el favorito con cinco opciones de seis de ganar. Ocurre algo parecido con Pensilvania, Michigan, Minnesota o Nevada.

La victoria de Trump pasa por dar una gran sorpresa —que por definición, no se puede adelantar— o seguir un sendero estrecho. Primero necesita Florida, casi por obligación, donde está un par de puntos por debajo de Biden. Después tiene que asegurarse la victoria donde es líder —Texas, Iowa, Ohio— e imponerse en territorios disputados, como Georgia y Carolina del Norte. Una vez ahí, para completar esa suma tiene dos alternativas: repetir el camino de 2016 y ganar algunos Estados del cinturón industrial (Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Minnesota) o sorprender en el oeste (Arizona, Nevada, Nuevo México, Colorado). Ninguno de estos caminos es fácil y por eso el favorito es Biden: no necesita que pase nada especial.

Los pronósticos que se está actualizando apuntan a Joe Biden como firme favorito. La predicción de consenso le da un 85% de opciones de ganar, frente al 15% que conserva Donald Trump.

Por cierto, es de destacar que millones de estadounidenses están votando más por correo estas elecciones que la anteriores, lo que puede llevar a que se tenga que esperar días para conocer el resultado final mientras esos sufragios son procesados y contabilizados.

De hecho, debido al aumento sin precedentes del voto por correo, el candidato que parezca liderar la contienda durante la noche puede que no acabe siendo el ganador, así que habrá que ser muy cautelosos y no adelantar vísperas. 

Así pues, queda desear que esta esperada elección -que no está demás mencionarlo, es importante en todo el orbe y por supuesto incluido nuestro país por lo que pudiera derivar en caso de que sea Biden el próximo presidente-, se lleve a cabo en un marco de civilidad, que transcurra sin escándalos ni polémicas que la enturbien y sea triunfador el candidato que obtenga la mayor votación popular, que a la vez gane el número necesario de votos en el colegio electoral. 

Que a pesar de que ambos bandos se han preparado para dar la pelea legal ante un eventual desconocimiento de los resultados por alguno de los candidatos, se registre un triunfo contundente a fin de que no haya materia para llegar a los tribunales. Que sea el fin de la elección, y no el comienzo de un capítulo desagradable de un nuevo enfrentamiento ahora en los juzgados. 

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.