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2020-10-30
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En memoria de Manolo Carrillo

LOGRÓ EMPUJAR UN PROYECTO QUE AL FINAL DESPLAZÓ A LA VIEJA GUARDIA PRIÍSTA

Por Luis Cisneros Quirarte

Manolo era el político más joven de una generación que renovó al PRI en Jalisco a pesar de las resistencias de la generación anterior, la que perdió el gobierno en 95, aquella del exgobernador Carlos Rivera y Eugenio Ruiz Orozco.

Su llegada misma al congreso en 2001, con veinticinco años de edad, fue un acto de rebeldía frente a la nomenclatura partidista, peleando y ganando en tribunales un derecho que le querían arrebatar, enfrentándose a la mismísima CTM y a la proverbial disciplina (o sumisión) priísta.

Carrillo en el Congreso.

Lo recuerdo llegar a la junta previa el día mismo de la instalación de la legislatura, con la resolución del tribunal electoral bajo el brazo. Entre las miradas desaprobatorias de quienes serían sus compañeros de bancada. Con seguridad en sí mismo, en su derecho de juventud, digno, sin arrogancia. Algo no muy acostumbrado entonces en el PRI (o en la política misma, en un mundo donde las redes sociales ni los teléfonos inteligentes existían y el internet era el correo electrónico y poco más). 

Se esmeró porque su paso como diputado local no pasara desapercibido. Logró sobresalir. Supo ser oposición frente al gobierno de Francisco Ramírez Acuña, que no era particularmente blando. Fue diputado federal al periodo siguiente.

Junto con los Javieres, Galván y Guizar, logró empujar un proyecto que al final desplazó a la vieja guardia priísta y que se quedó a un paso de la candidatura al gobierno estatal en 2012. Fracasaron después de haber logrado que las principales postulaciones a las alcaldías metropolitanas fueran de políticos de su generación en 2009. Les ganó quizá un exceso de confianza y ambición. Se quisieron quedar con todo, y al final, la nomenclatura, tanto local como nacional del partido, les cobraron las facturas pendientes, y se quedaron sin nada. 

PESE A ELLO, SIN ESE EMPUJE, NO SE EXPLICA LA LLEGADA DE ARISTÓTELES SANDOVAL A LA GUBERNATURA DE JALISCO.  

La realidad es que el núcleo irreductible de aquel grupo compacto eran Galván y Guizar. Mi percepción es que Manolo resentía que no le fuera reconocida su plena membresía a ese bloque duro. Méritos los tenía. Quería pertenecer, ser parte de un movimiento, una generación, una familia, pero era una persona que sobresalía por sí mismo, individualista en esencia, y no terminaba por encajar.   

Manolo era una personalidad compleja, polémica, de luces y sombras, brillante y atormentado a la vez. Siempre inteligente, hábil, ambicioso. Exitoso e insatisfecho con su propio éxito. Era amigo, pero al mismo tiempo no lograba sobreponerse a la desconfianza. Quizá al descontento consigo mismo. A esa promesa incumplida o relegada pese a un indudable talento que nunca encontró la oportunidad de desarrollarse a plenitud. 

Descanse en paz José Manuel Carrillo Rubio, protagonista definitivo de la política jalisciense.

 

 

*Regidor en Guadalajara por Movimiento Ciudadano, politólogo, autor de los libros “Las entrañas del león negro” y “La cuarta transformación y la refundación de Jalisco”.

@luiscisnerosq