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2020-10-09
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Aplanadora para cumplirle capricho a AMLO

CON LA EXTINCIÓN DE LOS 109 FIDEICOMISOS, EL GOBIERNO FEDERAL OBTENDRÁ 68 MIL 400 MILLONES DE PESOS

Cercenar 109 fideicomisos de un machetazo fue la instrucción del Ejecutivo y los diputados de Morena con sus aliados del Partido Encuentro Social (PES), Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Partido del Trabajo (PT), le cumplieron el capricho a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien a la fecha no ha podido ni querido argumentar con documentos que lo avalen -porque seguramente no los tiene- su dicho en torno a que estos instrumentos jurídicos fueron usados para jinetear recursos, hacer jugosos negocios y guarecer la corrupción.

Se trata de alrededor de 70 mil millones de pesos que dejarán de recibir estos fideicomisos públicos resultando principalmente damnificados la ciencia, la tecnología, los desastres naturales y la investigación. Recursos que se ha dicho se destinarán para la atención en salud, pero no quedando claro el mecanismo a seguir y reinando una vez más la opacidad que ya caracteriza a este gobierno.

Los diputados de oposición.

Y es que habrá que recordar que desde el pasado 2 de abril fue publicado un decreto presidencial en el que se ordenaba la extinción o terminación de los fideicomisos públicos sin estructura orgánica de la Administración Pública Federal y la transferencia de sus recursos a la Tesorería de la Federación a más tardar el 15 de abril. La Secretaría de la Función Pública señaló entonces que este acto histórico se daba porque los fideicomisos permitían que se desviaran recursos.

Una publicación en Nexos,  refiere que los fideicomisos son, en efecto, uno de los instrumentos con los que puede materializarse con mayor facilidad la opacidad y la corrupción. 

“Sirva de ejemplo el fideicomiso creado por Morena después de los sismos de 2017 que les permitió recibir más de 44 millones de pesos en efectivo de fuentes anónimas y cuyo destino se desconoce, pues los recursos se dispersaron mediante cheques de caja. O el fideicomiso usado en la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) para simular y desviar más de 50 millones de pesos destinados a los atletas de alto rendimiento durante la actual gestión de Ana Gabriela Guevara”.

Sin embargo, añade que no todos los fideicomisos son malos por naturaleza y, por el contrario, su uso ha ayudado a la operación de múltiples instituciones que, además de su presupuesto anual, cuentan con una bolsa de recursos adicionales que pueden administrar, utilizar y hasta ampliar. Cada uno de los fideicomisos cuenta con un fin único definido legalmente, lo que ayuda a un uso focalizado de los recursos sobre temas, objetivos o prioridades específicas. Uno de los casos que vale la pena analizar es el del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) —una de las principales instituciones encargadas de la investigación científica y del desarrollo tecnológico del país— que históricamente ha tenido muchos menos recursos de los que debería. De acuerdo con el artículo 9 de la Ley de Ciencia y Tecnología, este sector debería recibir anualmente no menos del 1 % del PIB, es decir, 246 985 mdp según la última estimación del INEGI. 

Para 2020, el Conacyt tiene aprobado un presupuesto de 25 658 mdp. Con estos recursos, está muy lejos de la meta que requiere la ley, pero, paralelo a su ejercicio anual, esta institución ha creado una serie de fideicomisos a los que año con año ha entregado recursos que han ayudado a la operación de diversas instituciones y proyectos relevantes. Para 2020, por ejemplo, se etiquetaron 1 116 millones de pesos del Conacyt para ser transferidos a fideicomisos, mandatos y otros análogos. Si se observa la evolución de los saldos disponibles de estos fideicomisos a lo largo de los años, veremos que al cierre de 2019 tenían 22 689 millones de pesos disponibles. Es decir, gracias a los fideicomisos alimentados a lo largo de los años, esta institución podía operar por arriba de sus ingresos presupuestales debido a sus inversiones y ahorros previos, lo que en cierta medida ha compensado la reducción presupuestal de 13 % en términos reales comparado con 2018.

De acuerdo con información de la SHCP, al cierre de 2019, el Conacyt contaba con 98 fideicomisos activos que pueden dividirse en dos grandes grupos: por un lado, los fideicomisos administrados por los centros de investigación de alta especialidad que hay a lo largo del país y, por el otro, aquellos operados directamente por el Conacyt y que mayoritariamente se destinan a proyectos con otras instituciones, entidades o municipios.

Dentro de los centros especializados se encuentran diversas disciplinas como ingeniería, economía, matemáticas, ecología, química, óptica, astrofísica, entre otras.

EN PROMEDIO, EL SALDO DE SUS FIDEICOMISOS ES IGUAL AL 13 % DE SUS PRESUPUESTOS ANUALES, CON CUATRO CASOS NOTABLES EN QUE LOS FIDEICOMISOS REPRESENTAN RECURSOS MUY IMPORTANTES EN COMPARACIÓN CON SU PRESUPUESTO. 

Esta comparativa es fundamental, pues el decreto en cuestión señala que “los derechos y obligaciones derivados de dichos instrumentos [los fideicomisos] serán asumidos por los ejecutores de gasto correspondientes con cargo a su presupuesto autorizado”, es decir, aquellas instituciones con mayores recursos en sus fideicomisos serán las más afectadas porque, además de enfrentar la posible pérdida de sus recursos, tendrán que continuar operando con un presupuesto aún más apretado.

En la segunda categoría, los fideicomisos operados directamente por Conacyt, se encuentran 64 instrumentos jurídicos que concentran la mayor parte de los recursos, pues tienen un saldo de 21 843 mdp. Al ser el dinero de estos fideicomisos confiscado por la Federación, habrá dos grandes grupos de perdedores: las entidades federativas y los temas de investigación científica.

Sobre los temas de investigación, dentro de los fideicomisos que opera el Conacyt en conjunto con otras instituciones se encuentran diversos rubros que también resultan importantes, como la investigación para sustentabilidad energética, los estudios de bioseguridad y biotecnología o agricultura, así como fondos de investigación conjunta con otras dependencias, como el Inmujeres, la Sener o el INEGI, que contienen los 17 772 millones de pesos restantes. Los recursos de estos fondos usualmente son ejecutados mediante el concurso de universidades e instituciones de educación superior públicas y privadas, centros de investigación, laboratorios y empresas públicas o privadas, que someten un proyecto científico a consideración del Consejo para que sea apoyado con recursos públicos.

Tal como sucede en el ámbito de la ciencia y la tecnología, a lo largo y ancho de toda la administración pública hay múltiples fideicomisos que se han constituido y alimentado por años para fines específicos. Por ejemplo, uno de los fideicomisos más importantes de la SEP es el Fideicomiso del Programa de Escuelas de Excelencia para Abatir el Rezago Educativo, que tenía disponibles 3 907 millones de pesos y que, ante la aplicación del decreto presidencial, quedará borrado de golpe.

Una de las características fundamentales de los fideicomisos es que son instrumentos jurídicos que se destinan a la realización de un fin determinado. En el caso de los fideicomisos señalados en este texto, se trata de recursos orientados al desarrollo de la ciencia y la tecnología. En algunos casos estos recursos se utilizan de manera auxiliar al desempeño de una institución, como lo son los múltiples centros de investigación, mientras que en otros son la fuente primaria para la implementación de ciertas políticas públicas.

Y, desafortunadamente, todo parece indicar que más allá de reinventar el presupuesto para crear una serie de medidas que nos ayuden a superar la crisis de salud (y la económica que vendrá después), el objetivo de esta confiscación de recursos será entregarlos a agujeros negros como Pemex o a apuestas inciertas, como la refinería de Dos Bocas”, ha dicho el analista político, Leonardo Núñez González.

Y agrega: “Más que una operación quirúrgica que permita arreglar y eliminar aquellas masas cancerosas de despilfarro o corrupción (que efectivamente hay en varios fideicomisos) para enfrentar la crisis con mayores recursos y capacidades, el presidente parece querer aplicarle a la administración pública una sangría medieval en la que las sanguijuelas serán quemadas al fuego para lograr un propósito absolutamente esotérico”.

Con la aprobados del dictamen la madrugada de este jueves 8 de octubre en la Cámara de Diputados, se eliminó el Fonden, el Fondo para defensoras de derechos humanos y periodistas, el Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento, el Fideicomiso Fondo de Inversión y Estímulos al Cine, el Fondo de Financiera Rural, el Fondo para los extrabajadores migratorios, el Fondo del Conacyt, el Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral y el Fondo Metropolitano, entre otros.

Con la extinción de los 109 fideicomisos, el gobierno Federal obtendrá 68 mil 400 millones de pesos.

Los diputados que votaron a favor del dictamen, hicieron oídos sordos a los reclamos de la sociedad y llamados de las comunidades científica, cultural y deportiva que pedían se reconsiderara la desaparición de estos instrumentos jurídicos que se destinan a la realización de un fin determinado.

La extinción de los fideicomisos públicos son parte de la postura de austeridad impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien luego de la votación, prometió que en 10 días presentará los resultados sobre una evaluación que está en curso respecto al funcionamiento de cada uno de los 109 fideicomisos para que haya transparencia completa y de cómo se va a manejar en el futuro. Lo que no dejo claro el presidente es si tiene pruebas de la presunta corrupción y desvío de fondos que motivaron su propuesta para cercenar estos 109 fideicomisos, y mucho menos dijo sí presentará denuncias ante la instancia correspondiente para que se aplique la ley a quienes resulten responsables de los presuntos ilícitos cometidos.

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.