15 49.0138 8.38624 arrow 0 bullet 1 6000 1 0 horizontal http://elrespetable.com 300 0 1
theme-sticky-logo-alt
Please assign a Header Menu.
2020-09-25
418 Views

¿El presidente en crisis?

EL NO QUERER VER LOS PROBLEMAS O NO DARLES MAYOR IMPORTANCIA NO QUIERE DECIR QUE NO ESTÉN AHÍ Y QUE NO LE RESTEN CREDIBILIDAD AL RÉGIMEN QUE ENCABEZA

Tanta gente no puede estar equivocada. Si bien Andrés Manuel López Obrador (AMLO), sigue representando para un importante sector de la población el triunfo y la consolidación de un proyecto de lucha frente a todo lo negativo y reprochable de los gobiernos que le antecedieron, también es verdad que el desgaste como gobierno ha sido mayúsculo en el marco de una pandemia que ha provocado caos en una sociedad que al igual que cualquier otro país en el mundo, no estaba preparado para enfrentar tal circunstancia. Pero lo que no se puede soslayar, es que el presidente viene perdiendo adeptos entre quienes fueron durante muchos años sus fieles seguidores, quienes lo acompañaron en su proyecto y lo impulsaron para alcanzar la silla grande. Muchos de ellos le recriminan por el rumbo que ha tomado su gobierno; algunos lo llaman a rectificar, a volver al camino, a no traicionar sus ideales, a no fallarle a su gente pero también a no dividir a la nación. 

Un ejemplo de ello es la carta que le dirigió hace unos días el poeta Javier Sicilia, -quien acompañó a López como amigo en campaña-,  y la cual comienza diciendo:

Querido presidente:  

“Cada vez me cuesta más trabajo llamarte así. Has promovido demasiado odio, desprecio y agresión como para seguirte queriendo”. 

Y tras reprocharle que diera la espalda a sus compromisos con el movimiento que encabeza, y compararlo con sus antecesores Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, le recriminara también el desmantelamiento de instituciones creadas por víctimas.

“El saldo es aterrador. Sin contar los cerca de 300 mil asesinados, más de 70 mil desaparecidos y 873 fosas clandestinas que heredaste como deuda de Estado y que ese día en Tlatelolco te comprometiste a resolver, tu traición nos ha costado ya 53 mil asesinados más (hombres, mujeres y niños), más de 5 mil desaparecidos, masacres en todas partes de la República y un absurdo intento por normalizar el horror. Dejo a un lado tu desprecio por los niños que mueren de cáncer y por las decenas de miles de muertos por la pandemia”.

“EL ESTADO MEXICANO QUE HOY ENCABEZAS ES, POR SU PODREDUMBRE, INCAPAZ DE JUZGARSE A SÍ MISMO.

 Requiere de ese acto de humildad y grandeza. Lo han vuelto a gritar las víctimas y las feministas desde la CNDH y la desmantelada CEAV. Eso implica abandonar tu odio, llamar a la unidad y aceptar comparecer también ante la verdad. Pero no lo harás. No tienes esa grandeza. Eres, pese a tu pregón de honestidad –nunca he visto a un ser humano pregonando que es un ser humano–, igual que los otros”.

“Nada será más doloroso que al final de tu mandato, sobre más ruinas, más fosas, más cadáveres, más mujeres violadas y asesinadas, más venganzas y linchamientos reales y virtuales; en medio de la violencia que crece y propicias, tengamos que decirte lo que ya desde hoy te decimos como una advertencia: “te lo dijimos, presidente”. Entones pasarás a la historia no como el gran reformador que pretendes ser, sino como uno más de la larga cadena de traidores que destruyeron la patria”. (Proceso 20/09/20).

La columna del periodista Jorge Zepeda, quien comulga con el actual régimen y con grandes esfuerzos continuamente lo intenta redimir, es otro llamado de alerta al presidente, cuando escribe:

“Sostener su popularidad mediante la crispación política puede traducirse en una multiplicación de los focos de conflicto. Lo mismo que propicia un aumento del fervor de los suyos provoca la frustración creciente de los que no están de acuerdo con él. Y la frustración y la molestia, aguijoneada por las provocaciones del Presidente, pueden conducir a la exasperación movilizante”.

“Hay mucho de manipulación en la toma de presas o en el bloqueo de vías férreas, y ciertamente hay agendas impresentables en las protestas de grupos que han perdido privilegios (Antorcha Campesina, por ejemplo), pero también es cierto que cada vez hay más personas enojadas, convencidas de que la razón de su enojo es legítima. Una cosa es una desaprobación de 40% entre la población y otra, muy distinta, que dentro de ese 40% muchos estén cada vez más enfurecidos. Son cifras que no modifican los resultados electorales y no ponen en riesgo el dominio de Morena, pero potencialmente pueden condenar al país al estancamiento y, eventualmente, a la ingobernabilidad”.

“Un Presidente que da rienda suelta a su indignación indignando a sus contrarios, terminará entrampado en la polarización. Nos estamos convirtiendo en un país de indignados, sea cual sea el bando, y eso está a un paso de la inestabilidad”. (Sin Embargo 20/09/20).

El rumbo del presidente está perdido, y ello también se advierte mediante un desplegado firmado por 650 miembros de la comunidad cultural y científica,  quienes denuncian que bajo la gestión de AMLO la libertad de expresión está bajo asedio y que con ello está amenazada la democracia.

“El presidente ha despreciado la lucha de las mujeres y el feminismo, ha despreciado también el dolor de las víctimas por la violencia, ha ignorado los reclamos ambientalistas, ha lesionado presupuestalmente a los organismos autónomos, ha tratado de humillar al poder judicial, ha golpeado a las instituciones culturales, científicas y académicas, y ahora pretende socavar la libertad de expresión”.

“Recordemos, por último, que no se estigmatiza a personas físicas o morales desde el poder presidencial sin ponerlas en riesgo. No se alimenta el rencor desde esa tribuna, sin que el odio llegue al río alguna vez”.

PERO ADEMÁS, ESTÁN QUIENES NO CREYERON EN ÉL DESDE UN PRINCIPIO Y HAN DECIDIDO NO ESPERAR SENTADOS A VER QUÉ SUCEDE.

Miembros del Movimiento FRENAAA (Frente Nacional Anti AMLO), el cual fue concebido en las principales ciudades del país se desplazó hasta instalarse en el corazón de la Ciudad de México  y amenaza con causar más que un dolor de cabeza, sin menoscabo de otros frentes abiertos en todo el país que  estudiosos advierten, podrían generar un estado de ingobernabilidad que a nadie conviene.    

Y es que no son tema menor las crisis que mantiene López frente a colectivos feministas, defensores de derechos humanos, defensores de víctimas y desaparecidos, medios de comunicación, agricultores, empresarios, científicos, intelectuales, maestros, ambientalistas, y un largo etcétera, a los que simplemente desestima o incluso descalifica con sus ya acostumbrados calificativos como “neoliberales” y “adversarios”.

Como tampoco se puede restar importancia al hecho de que se acumulan las renuncias en su primera y segunda línea de gobierno.

El no querer ver los problemas o no darles mayor importancia no quiere decir que no estén ahí y que no le resten credibilidad al régimen que encabeza. 

EL NO QUERER VER LOS PROBLEMAS O NO DARLES MAYOR IMPORTANCIA NO QUIERE DECIR QUE NO ESTÉN AHÍ Y QUE NO LE RESTEN CREDIBILIDAD AL RÉGIMEN QUE ENCABEZA.  El caso es el mismo. Lo que está a la vista de todos es el enojo de la gente. El reclamo ya no solo de quienes no votaron por él sino de quienes son sus amigos y lo acompañaron en sus campañas. La división que genera cada vez es mayor y no se limita a “fifís y chairos” sino a familias y grupos de amigos. El enojo pues sigue creciendo, en tanto sus amigos le reclaman, y sus funcionarios lo abandonan. Algo no anda bien con el presidente y tanta gente no puede estar equivocada. 

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.