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2020-08-21
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Caso Lozoya, algo no cuadra

TODO HACE PENSAR QUE EL CASO LOZOYA NO ES MÁS QUE UN BURDO MONTAJE...

Si bien el caso Lozoya se ha colocado en la palestra y mediáticamente está cumpliendo su objetivo como distractor de los temas que impactan de manera negativa la vida de los mexicanos como la pandemia, la inseguridad y la economía, algo no cuadra en el proceso judicial que se le está siguiendo.

Hay elementos que generan no pocas suspicacias desde la extradición a México del ex director de Petróleos Mexicanos (PEMEX), Emilio Ricardo Lozoya Austin, por lo que no se puede descartar la existencia de un acuerdo inconfesable en el que estarían involucrados tanto el ex presidente Enrique Peña Nieto, como el actual Ejecutivo de la nación, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

En esta elucubración, habrá que recordar que el proceso de transición entre las administraciones de ambos mandatarios se llevó sorpresivamente de la forma más tersa, siendo que AMLO fue una piedra en el zapato de Peña antes y durante todo su sexenio, de ahí que se anticipaba que tal cual lo había advertido Lopez Obrador, llegaría a la administración y sacaría de inmediato a la luz todas las presuntas corruptelas de su antecesor pero no fue así, y entonces comenzaron a circular las versiones de que habían llegado a un pacto en el que Peña “colaboraría” a cambio de no ser perseguido.

Y es que ocurre que al llegar AMLO al poder cambió el discurso, -aquel en el que prometía llevar por lo menos a un par de ex presidentes a prisión-, para matizar y decir que sería a través de una consulta ciudadana como se resolvería el tema.

Ahora bien, la circunstancia en la que se enmarca la repentina actitud colaboracionista de Emilio  Lozoya Austin, quien habría puesto por delante la cabeza de Enrique Peña Nieto para salvar la propia al amparo del criterio de oportunidad, podría no ser tal y tratarse de un burdo montaje urdido para sacar provecho socio-mediático y electoral como resultado de una maquinación en la que al final todos saldrían ganando; Lozoya evitaría caer en prisión y recuperaría sus bienes incautados, lo mismo que Peña a quien no se llegaría a tocar más allá de un zarandeo en medios y redes sociales, y que en esta carambola los paganos a quienes se les aplicaría el artículo que dice que el hilo se rompe por lo más delgado, pudieran ser algunos peces no grandes y quizá otros medianos, siendo el más beneficiado el actual régimen al colgarse una medalla anticorrupción con una victoria pírrica,  jugando un juego perverso en el que el único burlado será sin duda el pueblo.

Al día de hoy no existe denuncia alguna en contra de Peña Nieto, aunque pareciera que se está buscando cercarlo desde puntos estratégicos: revisando sus propiedades, sus cuentas, y principalmente a través de un testigo protegido como lo es Emilio Lozoya, quien al amparo de la figura de “criterio de oportunidad”, albergada en el Nuevo Sistema Acusatorio y Adversarial, ha comenzado a declarar en su contra, siendo que es fundamental para que el imputado alcance este beneficio aportar información veraz para la persecución de un delito mayor al que se le imputa, o lo que es lo mismo en este caso, que entregue la cabeza de “un pez gordo” que dada la situación sería el ex presidente Peña.

Según declaraciones del Fiscal General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, en su denuncia de hechos ante el Ministerio Público Federal, Lozoya acusó al expresidente Enrique Peña Nieto de haberle ordenado cómo distribuir el dinero de los millonarios sobornos recibidos de la empresa Odebrecht para favorecer su campaña electoral presidencial en 2012. Un delito que ya habría prescrito y que no llevará a Peña a prisión.

La otra acusación en que se le involucró es un presunto soborno a diputados y senadores que se habría registrado durante su administración al entregar bolsas millonarias a cambio de que le aprobaran las reformas estructurales que se avalaron en el Legislativo entre 2013 y 2014. Y aunque de comprobarse este ilícito sí procedería el delito de cohecho, tampoco pisaría la cárcel por tratarse de un delito que no amerita prisión preventiva y podría llevar el proceso en libertad.

Llama la atención que ha transcurrido ya casi una semana desde que producto de una filtración a un periodista nacional trascendió que Enrique Peña, habría manifestado estar dispuesto a acudir a declarar respecto a los señalamientos hechos en su contra por Emilio Lozoya, sin que hasta el momento el ex presidente se haya manifestado en algún sentido, lo que nos puede dejar la lectura de que efectivamente Carlos Loret de Mola recibió información fidedigna.

Loret aseguró el jueves 13 de agosto que, “Desde España, donde ha pasado buena parte de su ex presidencia, Enrique Peña Nieto comunicó vía telefónica un mensaje para su sucesor, Andrés Manuel López Obrador. A través de un interlocutor confiable para ambos, le expresó que si la Fiscalía General de la República lo cita a declarar, viajará a México y se presentará a declarar”.

EN DICHO MENSAJE, SEGÚN “FUENTES OFICIALES DEL MÁS ALTO NIVEL”, EL EXPRESIDENTE HABRÍA DADO UN ADELANTO DE LO QUE SERÍA SU DECLARACIÓN:

“Que Lozoya se va a enredar en sus propias mentiras. Que él nunca supo de los millones de dólares de Odebrecht a su campaña presidencial de 2012, y que si Emilio Lozoya pidió y recibió dinero para eso y otras cosas, fue a título personal. Que la relación de Peña Nieto con Odebrecht y sus dueños siempre se dio a través de Lozoya. Que él lo presentó con ellos porque eran sus amigos, y que quien los promovió para hacer negocios en el sexenio fue el propio Lozoya. Que su campaña presidencial no necesitaba recursos del extranjero, que tenía suficiente con los apoyos de empresarios mexicanos y sobre todo, de la veintena de gobernadores priistas que en ese momento estaban en funciones. Que en el tema de la empresa Agronitrogenados, él ni amigo era de Alonso Ancira, que esa operación fue fruto de la relación de Lozoya con el expresidente Carlos Salinas de Gortari. Y que en la reforma energética, él como presidente nunca pidió a su director general de Petróleos Mexicanos que se reuniera con ningún legislador para convencerlo de nada porque esos votos los cabildeaban sus secretarios de Hacienda, Luis Videgaray, y de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong”.

Ni un solo comentario ha pronunciado el ex mandatario a este respecto. En su cuenta de twitter, continúan colgados como últimos mensajes un par de condolencias fechadas el 1 y 15 de abril, dedicando respectivas palabras para lamentar primero el fallecimiento de su excolaborador Gerardo Ruiz Esparza y posteriormente el deceso de Ignacio Pichardo Pegaza, ex gobernador del Estado de México.

De manera que bien valdría preguntarnos si seguirán siendo quimeras las promesas presidenciales cada sexenio en cuanto a ir a fondo en la lucha anticorrupción quedando solo en palabrería y cayendo en prisión unos cuantos personajes de mediano peso quedando impunes los peces gordos.

Hasta aquí, todo hace pensar que el caso Lozoya no es más que un burdo montaje. Y en todo caso, el actual régimen deberá ir más a fondo si verdaderamente es la intención de la Cuarta Transformación hacer cumplir la promesa de campaña de llevar a los ex presidentes ante la justicia.

En tanto, parece que Luis Echeverría, continuará como el único expresidente en la historia de México que ha sido juzgado, en su caso de violación de derechos humanos, aunque en marzo de 2009 fue declarado inocente del delito de genocidio por la matanza del 2 de octubre de 1968, y quedó absuelto de todos los cargos que le imputó la extinta Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, que estuvo a cargo de Ignacio Carrillo Prieto. También el polémico ex presidente fue puesto en arraigo domiciliario en 2006, tras ser encontrado culpable de la desaparición forzada del activista político universitario Héctor Jaramillo, así como de los delitos de genocidio y homicidio, acciones crimínales cometidas por el grupo paramilitar de los Halcones, que en junio de 1971 asesinó a decenas de estudiantes.

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.
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