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2020-08-17
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El dispendio y la deuda

ANTE LA DISMINUCIÓN DE LAS ACTIVIDADES DEL GOBIERNO, SE HUBIERA PODIDO AHORRAR EL GASTO CORRIENTE Y DESTINARLO A ATENDER LAS NECESIDADES DE EMERGENCIA

El ejercicio de los recursos de la partida especial para atender la emergencia de coronavirus nos muestra el dispendio y el descuido por parte de los titulares de diferentes dependencias del gobierno del estado. No hay que perder de vista que en cierta manera estos recursos son deuda, ya que para inyectar dinero a la partida 4418 se hizo una triangulación autorizada por el Congreso local.

Recordemos que cuando se autorizó el último crédito al gobernador Enrique Alfaro por 6 mil 200 millones de pesos, al mismo tiempo los diputados le permitieron hacer movimientos en el presupuesto para sacar dinero de diferentes partidas y llevarlo a esta de creación especial. De esta manera se dispuso de 3 mil 520 millones de pesos que anteriormente habían sido clasificados para diferentes rubros, especialmente para inversión.

La legislación en materia de deuda no permite contratar créditos para gasto corriente; por ello, el gobierno del estado tenía que hacer estas modificaciones que le permitieran usar el dinero de inversión en gasto corriente y la deuda a su vez en inversión.

El único requisito para que esto pudiera darse era que se lo autorizara el Poder Legislativo; sin embargo, eso nunca no fue un problema, puesto que los diputados han demostrado disposición para ser la ventanilla de trámites del Poder Ejecutivo. Esto hace que sea relevante la revisión de la forma en que se gastarán el dinero. Estamos hablando de recursos que en estricto sentido representarán una deuda para la actual administración y tres gobiernos más.

La falta de licitaciones en el ejercicio de la partida 4418 no es una buena señal del buen uso de recursos, ya que al gastarse de esta manera no tenemos la certeza de las necesidades reales para hacer la compra, si se compró al mejor precio lo mejor y, lo que es peor, en muchos casos tampoco el destino que se dará a los productos y servicios adquiridos.

Ya ni pensemos si hubiera sido posible que, ante una clara disminución en las actividades del gobierno del estado, debido a la pandemia, se hubiera podido ahorrar en el gasto corriente y destinarlo a atender las necesidades de emergencia, en lugar de utilizar estos recursos que, insisto, en estricto sentido son deuda.

Periodista especializada en temas políticos. Ha cubierto esta fuente para Grupo Milenio, y ahora para el diario NTR. Conductora de un noticiario televisivo en Canal 44
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