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2020-07-23
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La 4T moralmente derrotada

SI EN EFECTO DESPUÉS DE 2018 LA OPOSICIÓN ESTUVO “MORALMENTE DERROTADA”, HOY POR HOY, ES LA 4T LA QUE ESTÁ EN RIESGO DE SERLO...

Por Luis Cisneros Quirarte *

En una reciente videocolumna (Los fifís bailan al son que les toca AMLOVE), el director de El Respetable, Bruno López, argumenta que la oposición le está siguiendo el juego al presidente López Obrador, y que sus críticas, lejos de mermarlo, lo consolidan en la aceptación pública.

En efecto, estoy de acuerdo con la premisa de que si la oposición se articula alrededor del sentido de pertenencia a clases socioeconómicas o incluso en el color de la piel (o de si se circula en transporte público o en auto de reciente modelo), se está entrando en el terreno al que AMLO quiere llevar la contienda electoral para el 2021.

Si la única oposición que se hubiere gestado frente a AMLO, o siquiera la más significativa, fuera la que en el ejercicio de sus legítimos derechos políticos convocan los activistas del Frente Nacional Anti-AMLO (FRENA), podría yo coincidir en que el panorama para la oposición es poco promisorio.

Y ello pese a que el activismo de FRENA corresponde por sí mismo a un sector de la sociedad con peso específico en

los sectores productivos y ciertos círculos sociales que normalmente no recurre a la movilización política.

Incluso se observa la militancia activa de mujeres y madres de familia de esos núcleos sociales.

Pero lo cierto es que FRENA es apenas uno de los sectores sociales que han expresado su rechazo a la forma de gobernar de AMLO. Precisamente en los últimos días se hicieron públicos un par de desplegados suscritos por diversos escritores en el que manifiestan su oposición al presidente, en términos no tan fácilmente desdeñables como un supuesta alegato por privilegios de clase. En concreto, se plantea la oposición a AMLO como la defensa de la democracia frente a la “deriva autoritaria” de la 4T. La respuesta por escrito y leída a viva voz por AMLO en sus mañaneras, en que tilda a sus remitentes de “conservadores”, o “intelectuales orgánicos”, si bien entra dentro de los parámetros que le son favorables al presidente, también en cierto modo refuerza esta otra narrativa del talante antidemocrático del nuevo régimen.

Es decir, hay un tablero en el que se juega según la narrativa de AMLO (fifís y chairos) y otro que cada vez más empieza a jugarse bajo los parámetros de democracia y autoritarismo.

Incluso el discurso anti-corrupción que tantos dividendos le ha dado a López Obrador ya empieza a ser cuestionado ante hechos señalados a actores prominentes de la 4T, más recientemente los Ackerman y familia, lo que, para continuar con el símil del ajedrez, deja en tablas la partida. 

Una manifestación de FRENA.

Jugar la pieza de Lozoya ya abona a ambas narrativas en pugna, pues si bien por una parte va a reforzar el discurso de la corrupción “prianista”, también suma a la del uso faccioso del aparato de justicia propio de los regímenes autoritarios (como los del PRI, por ejemplo) y tampoco queda muy en claro que el trato preferencial que se le está dando a Lozoya corresponda a un castigo a la corrupción, sino, por el contrario, huele a impunidad pactada, lo que contradice la narrativa de “honestidad valiente” del presidente.

Los partidos políticos de oposición hacen lo propio tratando de concretar un frente partidista con cálculos electorales muy localizados, en entidades y distritos específicos.

E, incluso, la propia 4T ya advierte fisuras internas. Y no se trata solamente de Porfirio Muñoz Ledo en su rol de conciencia del actual gobierno, con toda la autoridad moral, sino de legisladores que han rehusado seguir a Ackerman y aliados en su pretensión de deslegitimar el proceso de renovación de consejeros del INE, lo que ya les ha merecido su propia tanda de calificativos de “golpistas” con los que antes ellos señalaban a sus críticos “conservadores”.

Lo cierto es que el respaldo electoral de AMLO sigue estando por encima del de cualquiera de las alternativas, pese a una muy notoria caída suya en todas las encuestas en los últimos meses

Pero también en este respecto, es importante tener en cuenta que el próximo año no se juega una elección presidencial, en cuyo caso sí que le bastaría a Morena y sus aliados tener una mayoría simple. Lo que está en juego es la mayoría absoluta en la cámara de Diputados, y allí, con alianza partidista o sin ella, los partidos de oposición pueden arrebatarle, en su conjunto, esa mayoría a la 4T.

Así que, si en efecto después de 2018 la oposición estuvo “moralmente derrotada”, hoy por hoy, es la 4T la que está en riesgo de serlo.

 

 

 

*Regidor en Guadalajara por Movimiento Ciudadano, politólogo, autor de los libros “Las entrañas del león negro” y “La cuarta transformación y la refundación de Jalisco”.

@luiscisnerosq

 

 

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