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2020-07-16
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¿Veremos a algún ex presidente caer?

Hasta hace algunos meses disfrutaban de los beneficios que haber estado en los cuernos de la luna, ahí dónde se convive con el poder, desde donde se toman las decisiones más importantes para la nación y donde de la nada se crean fortunas escandalosas para su tranquilidad y la de sus próximas generaciones. Son los... Read More

Hasta hace algunos meses disfrutaban de los beneficios que haber estado en los cuernos de la luna, ahí dónde se convive con el poder, desde donde se toman las decisiones más importantes para la nación y donde de la nada se crean fortunas escandalosas para su tranquilidad y la de sus próximas generaciones. Son los amigos de los ex presidentes Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, personas muy cercanas a los ex mandatarios que gozaron de las mieles del poder pero que ya no pudieron escapar más de la mano de la justicia y hoy, detenidos en el extranjero y a punto de ser extraditados algunos de ellos para ser juzgados en territorio mexicano, están dispuestos a todo, incluso a entregar la cabeza de sus ex jefes para salvar la suya. De ahí que surja la interrogante: ¿veremos a algún ex presidente caer?

El ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, ha declarado que su gobierno fue implacable con el crimen organizado y los funcionarios corruptos, puesto que varios terminaron en la cárcel. Sin embargo el trasiego de armas en el operativo “Rápido y Furioso”, la cooperación de narcotraficantes con la DEA, y el arresto de su ex secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, son algunos de los temas de peso que sigue cargando y que marcaron su sexenio. 

Durante una entrevista que dio hace algunas semanas al portal de noticias Latin Us con Carlos Loret de Mola, habló sobre los procesos legales que ahora enfrenta su antiguo secretario de seguridad Genaro García Luna. 

En la conversación, el ex presidente reveló que no tiene intenciones de especular sobra la inocencia o presunta culpabilidad de Genaro García Luna en la negociación con narcotraficantes para el transporte de drogas, la corrupción, entre otras. 

Felipe Calderón aseguró en la entrevista que poner a Genaro García Luna en la cabeza de la Secretaría de Seguridad Pública de México fue, con la información que se tenía entonces, una decisión correcta, pues se trataba de un funcionario importante.

Sin embargo, aseguró que con la información que ha salido a la luz desde el arresto del ex funcionario, probablemente no lo hubiese puesto al frente de la secretaría en 2006, cuando inició su sexenio.

Quizá con la información que hay ahora, quizá no, pero es una información que no tenía yo cuando lo nombré”, dijo.

Según la periodista Anabel Hernández, quien lleva 15 años investigando al cártel de Sinaloa, los vínculos entre Felipe Calderón y Genaro García Luna, quien fuera su secretario de Seguridad Pública, son muy estrechos aunque el ex presidente se niegue a reconocerlo.

De acuerdo con una de sus columnas, publicada en Deutsche Welle, en ese largo camino aparecieron los nombres del entonces presidente Calderón Hinojosa, de su secretario de Gobernación Juan Camilio Mouriño -muerto en 2008 cuando el avión donde viajaba explotó en el aire- y el de García Luna, quienes estaban pactando con la organización que lideraba Joaquín “El Chapo”Guzmán.

Ahora, Calderón se deslinda de García Luna. Dice que nunca supo de sus vínculos con el narcotráfico. 

Pero la periodista afirma, la realidad es que lo que ha unido a Calderón Hinojosa y García Luna es un vínculo personal y profesional indisoluble. Una amalgama hecha de complicidad privada y en el ámbito público.

“La primera vez que escuché el nombre de García Luna y sus nexos con el Cartel de Sinaloa fue a inicios del sexenio de Calderón. Un grupo de militares le había advertido a Calderón en los tiempos de transición de la administración del presidente Vicente Fox a la suya, que el entonces titular de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) tenía nexos con el cartel de Sinaloa.

Los militares entregaron videos e interceptaciones telefónicas de miembros del equipo muy cercano de García Luna dialogando y negociando con narcotraficantes. Juan Camilo Mouriño, amigo entrañable de Calderón, un joven dueño de toda la confianza del presidente electo e integrante de su partido político de derecha, PAN, era entonces el responsable de integrar lo que sería el nuevo gabinete”.

Los militares lo hicieron no solo para que García Luna no tuviera ningún tipo de espacio en la nueva administración, sino para que se le investigara. Además, sobre García Luna pesaban acusaciones acumuladas en expedientes judiciales por sus vínculos con bandas de secuestro, y su ineficacia como servidor público frente a la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI).

Para su sorpresa, Calderón no investigó a García Luna sino que lo nombró responsable de la seguridad de todo el país, le dio mas poder, más elementos y más presupuesto. Lo que los militares no sabían es que la AFI había ayudado a la campaña presidencial de Calderón a espiar a sus enemigos dentro de su partido político y a su contrincante Andrés Manuel López Obrador quien encabezaba las encuestas de preferencia electoral en los comicios del 2006.

Mouriño fue un factor muy importante en la decisión, pero además de él hubo otras dos personas que recomendaron ampliamente a García Luna con Calderón: Jorge Enrique Tello Peón, quien trabajaba entonces para CEMEX, una de las empresas de cemento más importantes de América Latina, el ‘padrino’ de García Luna en el ámbito del sector público. Fue Tello Peón su primer jefe en la carrera profesional del policía corrupto en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari cuando entró a trabajar al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).

Calderón habría ofrecido el cargo de titular de la SSP a Tello Peón, pero como éste estaba enfermo recomendó amplísimamente a su pupilo García Luna. Años después, en una conversación entre el general Mario Arturo Acosta Chaparro con Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, miembro de la cúpula del cartel de Sinaloa, este habría contado que Tello Peón fue uno de los funcionarios públicos que le facilitó el escape de la prisión de máxima seguridad en Puente Grande Jalisco en enero de 2001, con la ayuda de García Luna.

Y otro hombre clave, cuya amistad con García Luna era profunda, larga, importante: Héctor Slim Seade, entonces director de la compañía telefónica más importante de México, TELMEX, sobrino de quien entonces era el segundo hombre más rico del mundo: Carlos Slim.

Héctor era hijo de Julián Slim, quien había sido policia -como García Luna- en la históricamente corrupta Dirección Federal de Seguridad (DFS). Era tal el vínculo entre el poderoso sobrino de Slim y García Luna que éste último le dedicó un libro que publicó en 2006 y titulado “¿Por qué 1661 corporaciones de policía no bastan?”

“Al licenciado Héctor Slim Seade, por su amistad, su apoyo; por todos los conocimientos, experiencias profesionales y personales compartidas”, dice textualmente la dedicatoria.

Luego de la detención de García Luna, ninguno de los dos empresarios ha emitido alguna opinión, como si no lo hubieran conocido nunca, cuando TELMEX fue uno de los principales proveedores de la SSP en los tiempos del ahora apresado en Estados Unidos.

Además, García Luna comenzó a contratar gente de TELMEX en su equipo más cercano en la SSP, dependencia que, de acuerdo a la información que tiene el gobierno de la Casa Blanca, trabajaba prolíficamente con el cartel de Sinaloa, al menos los funcionarios de más alto rango y los más cercanos al super policía calderonista.

En poco tiempo los tres, Calderón, Mouriño y García Luna establecieron una relación muy personal, íntima. El presidente mandó a hacer una remodelación en la casa presidencial conocida como Los Pinos y construyó un bar solo para hombres de su equipo. Ahí se reunían los tres, de acuerdo a testigos presenciales. “En los jardines de Los Pinos participaban en informales partidos de futbol e incluso jugaban Gotcha escondiéndose juguetones entre la foresta”, asevera la periodista.

Por otro lado, Emilio Ricardo Lozoya Austin, quien fuera director de Pemex de 2012 a 2016, está acusado de “lavado” de dinero, delincuencia organizada y cohecho. Desde mayo de 2019 se encontraba prófugo tras verse acorralado por diversas investigaciones entre las que se le inculpaba de haber recibido sobornos por 5 millones de dólares de la empresa brasileña Odebrecht a cambio de entregar una licitación por 115 millones de dólares para una refinería en Tula, Hidalgo. Está también acusado de participar en la compra a sobreprecio de la planta de fertilizantes de Agronitrogenados propiedad de Altos Hornos de México, por la que Pemex habría pagado 500 millones de dólares siendo que estaba valuada en 50 millones de dólares. Según Lozoya, esta compra-venta inflada, habría estado avalada por el presidente Peña Nieto, el ex secretario del Hacienda, Luis Videgaray, así como el ex secretario de Energía, Pedro Joaquin Coldwell. 

Calderón y Peña.

Lozoya Austin ha asegurado contar con grabaciones no solo en audio sino también en video para comprobar que únicamente seguía instrucciones, y en calidad de extraditado  procedente de España, arribará de un momento a otro a territorio mexicano para “entregar cabezas” a cambio de ver reducida su pena tras las rejas. 

Si bien la detención del ex director de Pemex, Emilio Ricardo Lozoya Austin, ocurrida el 12 de febrero de 2020  en la Costa del Sol en España, despertó cierto interés y se le dio un seguimiento puntual, muchos pensaron que no lo verían en prisión sabedores de que su proceso judicial se llevaría en la Madre Patria y la justicia mexicana difícilmente lo alcanzaría.

Pero una vez que se ha hecho oficial su aceptación de ser extraditado a México, y su disposición manifiesta a “entregar cabezas” a cambio de ver reducida su pena, es que se empieza a generar otra vez no solo la expectativa de verlo en la cárcel sino que ha dado pie a incrementar el morbo de cuantos más personajes caerán con él durante el proceso que se le seguirá en territorio mexicano. 

El ex titular de Pemex, quien ya incluso había pedido se llamara a declarar al ex presidente Enrique Peña Nieto, tendrá que responder por las acusaciones ya citadas y otros actos de corrupción. Por medio de su abogado, ha advertido contar con grabaciones que inculpan a otros muchos altos mandos y está decidido a mostrarlas, así que no pocos personajes de las administraciones inmediatas anteriores deben estar haciendo maletas planeando una eventual escapada ante la sospecha de que su cabeza será puesta sobre la mesa. 

A la captura de Emilio Lozoya y del ex secretario de Seguridad de Felipe Calderón Hinojosa, Genaro García Luna, se sumó la semana pasada la detención de César Horacio Duarte Jáquez, quien gobernó Chihuahua de 2010 a 2016, y está acusado de dejar en bancarrota al estado norteño. Se le responsabiliza del desvío y disposición indebida de un mil 200 millones de pesos y haber entregado recursos del estado a campañas políticas del PRI en 2015. 

“En 2017 se emitió una orden de aprehensión contra el ex gobernador, “tras detectar una deuda pública por 48 mil millones de pesos, un desfalco al erario de alrededor de 6,000 millones de pesos y el desvío de al menos 250 millones de pesos para campañas electorales del PRI en 2015, lo cual fue conocido como la “Operación Safiro” (con “s”) en el cual seis estados y una delegación del entonces Distrito Federal gobernados por el Revolucionario Institucional desviaron 650 millones de pesos a 12 empresas fantasmas ligadas con ese mismo partido político.

La “Operación Safiro” quedó al descubierto tras una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y luego con la captura de Ricardo Yáñez, ex titular de la Secretaría de Educación de Chihuahua, se supieron más detalles”, (Infobae 9/julio).

Sobre “el otro Duarte”, como se le conoce al ex gobernador de Chihuahua, detenido en Miami, Florida, la semana pasada, pesaban 21 órdenes de aprehensión por diversos delitos. Su captura ha venido a alentar no solo la posibilidad de verlo tras las rejas después del grave daño que causó a las arcas gubernamentales; de ahí que no resultase extraño que ciudadanos chihuahuenses tomaran las calles en caravanas de autos para celebrar en cuanto se enteraron de su detención, tras tres años de haberse encontrado en calidad de prófugo. Ahora deberá seguirse el proceso de extradición para que sea juzgado en México.

Por si no fuese suficiente, se espera habrá de ser capturado en breve el ex director de la Agencia de Investigación Criminal de lo que fuera la Procuraduría General de la República (PGR), Tomás Zerón de Lucio, quien está acusado de “lavado” de dinero, peculado y tortura en el caso Ayotzinapa. 

Hay versiones de que se tiene ubicado a Zerón en Canadá a donde habría huido desde finales del año pasado y de acuerdo con información de medios, la Secretaría de Relaciones Exteriores ya inició los trámites para extraditar a quien estuvo bajo el mando del ex procurador Jesús Murillo Karam, en el sexenio de Peña, y quien seguramente será uno de los nombres que estarán envueltos por lo menos en el caso Ayotzinapa.

De manera que con la extradición de Lozoya, la captura de Duarte, y la posible detención de Zeron, hay motivos para pensar que en breve comenzarán a caer uno a uno personajes del más alto nivel que habrían colaborado en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña.

Sin olvidar que en una corte de Nueva York, el ex secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, enfrenta un proceso por conspiración y tráfico de drogas, y falsear información entre otros delitos que seguramente no cometió solo, y por lo menos conocía Monte Alejandro Rubido Garcia, quien fue subsecretario de Prevención del Delito de la extinta Secretaría de Seguridad Pública Federal y secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública durante el sexenio de Felipe Calderón y posteriormente titular de la Comisión Nacional de Seguridad bajo la administración de Peña Nieto. 

Así que habrá que dar puntual seguimiento a las declaraciones de los detenidos quienes tienen muchas dudas que despejar y muchos nombres que pronunciar. Ya veremos qué tan alto apuntan sus dedos y desde dónde empezarán a caer los poderosos e intocables en sexenios pasados.

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.
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