El anunciado fin de la pandemia que no llegó

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Si las proyecciones del subsecretario de Salud del gobierno federal, Hugo López-Gatell, hubiesen resultado acertadas, este 25 de junio habría culminado en México el primer ciclo de la pandemia por Coronavirus. Pero nada más alejado de eso. Hasta el miércoles 24 de junio, nuestro país registraba más de 197 mil contagios y 24 mil 324 muertes, 947 más que el día anterior y no hay visos de que el virus pueda amainar sus violentos embates en contra de la población. En tanto, la comunidad internacional se muestra preocupada por lo que ocurre en territorio azteca y hay quienes dicen están “llorando por México”.

El 16 de abril, en una de sus conferencias, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, dio como fecha para el fin de primer ciclo de la epidemia el 25 de junio. Ese día, la cifra de fallecidos apenas marcaba 449.

“Estamos proyectando que este primer ciclo de la epidemia se extendería, hasta que se agoten cerca del 95 por ciento de los casos esperados, hasta el 25 de junio”, advirtió aquel día, tras explicar que en esa previsión, los contagios se extenderían por algunas semanas más aunque con una tasa diaria más baja, pero aclaró que eso sería posible si la población cumplía con las medidas de sana distancia e higiene.

Este miércoles 24 de junio, López-Gatell señaló que 24,324 han muerto en el país por Covid-19, mientras que el Valle de México permanece en semáforo rojo. 

En su más reciente declaración, sugirió a la población prepararse para una epidemia de coronavirus, que con distintas oleadas, podría durar hasta tres años. 

Las elucubraciones y proyecciones que noche a noche ofrece el doctor López-Gatell a través de sus conferencias han cambiado sustancialmente, si bien es resultado de múltiples factores, también es cierto que su credibilidad ha ido en picada y a esta fecha los mexicanos no tenemos certeza del número de contagios y de muertes por Covid, no sabemos si la estrategia está funcionando, aunque todo apunta que no, y quizá lo más preocupante sea la información que nos llega desde fuera de nuestro territorio donde especialistas y organismos se muestran alarmados por México. 

La Organización Panamericana de la Salud advirtió que en México crece la pandemia de Covid-19, por lo que las autoridades pueden contar con su apoyo para estudiar qué medidas pueden tomarse. 

Jarbas Barbosa, subdirector de la OPS, dijo que “tomamos a México como un país que en las últimas semanas tiene una tendencia muy evidente del crecimiento en el número de casos”, pero subrayó que cuenta con el organismo para definir qué nuevas medidas pueden adoptarse. 

Además, el Instituto de Métricas y Evaluación de Salud de la Universidad de Washington actualizó su proyección de muertes en la nación y consideró que para el 1 de octubre habría más de 88 mil fallecimientos.  

Por su parte, un personaje desconocido hasta hace un par de días en tierras aztecas, despertó fuertes cuestionamientos en torno a la estrategia que ha desahogado la administración federal en el combate a la pandemia por Covid-19. 

Eric Feogl-Ding, se hizo famoso en menos de 24 horas, tras haber emitido un tuit en donde lamentaba lo que ocurre en México con el Covid-19, al tiempo que criticaba la estrategia puesta en operación.

“Estoy llorando por MÉXICO ¡Más del 50% es el porcentaje de POSITIVIDAD! Más de la mitad de todos los que se hacen un examen son positivos. Incluso en los peores períodos de Nueva York, Madrid o Lombardía … ¡nunca se acercaron al 50% de positividad! México puede estar experimentando algo sin precedentes” dijo.

A través de un hilo informativo acompañado de una serie de gráficas mostró un estudio que realizó al respecto en el que compara los casos de contagios y mortalidad per cápita en México contra los reportados en Estados Unidos. 

“Existe claramente un diagnóstico insuficiente en México y un tratamiento deficiente. El 56 por ciento de positividad refleja eso. Entonces sí, maldición, necesitamos más pruebas”, opinó.

En las redes sociales inmediatamente aparecieron publicaciones desacreditando al personaje en cuestión, pero siendo que Forbes fue uno de los portales que replicaron la información, se dio a la tarea de confirmar a través de un artículo adicional que tituló: 

“¿Quién es Eric Feigl-Ding, el doctor de Harvard que ‘llora’ por el Covid-19 en México?”, resultando que se trata de un especialista catalogado como uno de los mejores científicos del mundo. Según su biografía en el sitio web de Harvard, es epidemiólogo y economista de Salud en la Escuela de Salud Pública de dicha Universidad y miembro principal de la Federación de Científicos Americanos en Washington DC. Forma parte del Comité Directivo del FAS Covid-19, un grupo de respuesta rápida ante la pandemia. Se graduó de la Universidad Johns Hopkins con honores en salud pública y Phi Beta Kappa. Luego completó su doble doctorado en epidemiología y doctorado en nutrición, como el graduado más joven en completar su programa dual a los 23 años de Harvard SPH. Ha publicado en las principales revistas del mundo, y recibido múltiples reconocimientos,  galardones y honores por su destacado desempeño. 

Lo verdaderamente importante y que es el tema que nos debe ocupar, por encima de interesarnos en quién es el famoso científico que llora por México, es urgir a las autoridades de salud revisar porqué nuestro país se encuentra en ese punto en el que al parecer se ha estacionado con un incremento significativo de muertos cada día. 

El titular de la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, en la Secretaría de Salud México, Hugo López-Gatell, ha repetido una y otra vez que no es necesario aplicar pruebas de Covid-19 a toda la población porque sería “un desperdicio de tiempo, de esfuerzo, de recursos” ante el tamaño de la pandemia, en México y todo el mundo.

Como se recuerda, el 27 de mayo pasado, en una reunión virtual con senadores, López-Gatell destacó que “ningún país sabe exactamente cuántos casos tiene de Covid-19”, ni siquiera Estados Unidos, que aplica el mayor número de pruebas.

“No nos interesa porque es inútil, costoso e inviable aplicar una entrevista (o prueba) a todas las personas de un país, nadie sabe cuántos casos reales hay en su país, y esto no debe considerarse una negligencia.

Se ha manejado que sólo México no tiene un registro completo de casos, falso, pero la diferencia estriba en que el Gobierno mexicano ha declarado que no tiene como propósito contar cada uno de los casos, sino acudir a los mecanismos eficientes modernos y probados para atajar la pandemia”, enfatizó.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha declarado que “No se puede combatir un incendio con los ojos vendados. Y no ‎podemos detener esta pandemia si no sabemos quién está ‎infectado”, al externar su preocupación ante la desproporción de la escalada en el número de casos confirmados y muertes registradas por la COVID-19, y el número de pruebas realizadas para detectar a los infectados a nivel mundial.

“Tenemos un mensaje muy sencillo para todos los países: pruebas, ‎pruebas, pruebas”, señaló ‎Tedros Adhanom. 

Es un hecho que México es uno de los países donde se han aplicado menos pruebas para detectar el Covid-19, de ahí que resulte contradictorio que la propia Organización Mundial de la Salud invitase al subsecretario de Salud de México, Hugo López-Gatell, siendo el coordinador de la estrategia gubernamental, como integrante del panel de expertos internacionales que elaborará el Reglamento Sanitario Internacional con un nombramiento por cuatro años.

En una de las declaraciones más recientes, López-Gatell defendió su postura de no aplicar más pruebas de Covid-19, arremetiendo en contra de quienes asegura, responden a intereses de la comercialización de fármacos, equipos médicos y ciertos grupos empresariales.

Entre las voces que demandan la aplicación de pruebas existe un mensaje replicado dijo, a través de periódicos nacionales, canales de televisión, radio, redes sociales y ciertos columnistas “cuyas agendas característicamente están alineadas a ciertos intereses, de los intermediarios de la comercialización de fármacos y equipos médicos, de ciertos grupos empresariales”, y reiteró que la demanda de pruebas no tiene un razonamiento técnico o científico, pero “nos interesaría mucho si existe una explicación por qué el acto de hacer prueba tendría que resultar en mayor control, que lo explique”.

No sabemos si el doctor López-Gatell tenga alguna certeza de que existen estrategias e intereses comerciales detrás de las preguntas de reporteros, primeras planas y columnas, y por otro lado, tal vez tenga razón en su estrategia de rechazo a la aplicación de pruebas masivas. Es verdad que no somos epidemiólogos, ni científicos, ni egresados de Harvard, pero sí estamos llorando por México, pero sí queremos que esto pare, y sí necesitamos ver que su estrategia, cualquiera que esta sea, dé resultados y logre amainar a la mayor brevedad el número de muertos y de contagios.

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