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2020-06-22
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Halcones, montajes y diputados

LA VERDAD HISTÓRICA DEL HALCONAZO DEL 5 DE JUNIO ESTÁ ILUSTRADA CON GRABACIONES DE VÍDEO DEL C5. EL CONGRESO Y LA FISCALÍA ANTICORRUPCIÓN NO PUEDEN JUSTIFICAR CÓMO ES QUE NO TIENEN ESAS PRUEBAS VIDEOGRABADAS

La verdad histórica del halconazo del 5 de junio en Jalisco está ilustrada con grabaciones de vídeo del C5 y fue seguramente vista en tiempo real por muchos funcionarios estatales que tienen acceso a esas imágenes por trabajo o privilegio.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, el Congreso del Estado y la Fiscalía Anticorrupción que supuestamente realiza las investigaciones sobre esa jornada de la que hasta ahora sólo hay dos policías ministeriales detenidos, se han tardado en exigir ese principalísimo elemento de prueba. ¿Por qué?

Aunque la CEDHJ ha emitido numerosos informes especiales a raíz del caso Giovanni, en ninguno de ellos ha señalado con todas sus palabras que la violenta detención del joven albañil por la policía de Ixtlahuacán fue por no usar cubrebocas.
Tampoco la defensoría se ha allegado los vídeos de ese día, tanto en las inmediaciones de la Fiscalía de Jalisco donde se efectuaron las “desapariciones forzadas” de decenas de jóvenes que iban a manifestarse, como en el área de las “perreras” dentro de las instalaciones de la Fiscalía donde fueron encerradas las víctimas bajo un maltrato sistemático y hostigamiento verbal que en varios casos llegó a los golpes. El Congreso y la Fiscalía Anticorrupción no pueden justificar cómo es que no tienen esas pruebas videograbadas.
No exigirlas puede configurar un delito de complicidad, porque son con mucho el indicio principal de que existió un operativo mucho más orquestado, grande y numeroso que el que dicen ocurrió contra sus órdenes el gobernador Enrique Alfaro, el coordinador de Seguridad Macedonio Tamez y el fiscal Gerardo Octavio Solís, quienes al unísono hacen arder el petate del muerto para espantarnos con Ayotzinapa como nueva fuerza oscura contra la Refundición de Jalisco, temerosos en realidad de que si cae uno pueden caer los tres.

Pero pues ya sabemos qué clase de Congreso tenemos en Jalisco, con varios personajes muy deleznables en las curules, esos sí mezquinos como dice el gobernador en su descalificación más recurrente, quienes no conforme con el mayoriteo abusan de la tribuna para mostrar el tamaño de su lamida. 

Ya tuvieron hace unos días compareciendo a Tamez y Solís (¿Batman y Robin, Starsky y Hutch, Manolín y Schillinsky?) de pechito para que les sacaran todas las pruebas necesarias y despejar así muchas dudas, pero sólo Mariana del PRI y los diputados de Morena lanzaron cohetones sobre esos vídeos, preguntas que simplemente fueron ignoradas por ambos funcionarios mientras volteaban al cielo donde la virgen les hablaba.

Lo demás fue una exhibición de lambisconería de muchos diputados, no a Tamez y Solís sino al gobernador omnímodo, a quien apenas a principios de mes ya le habían rendido pleitesía y guiño$$$ al autorizar que contrate 6 mil 200 millones de pesos más de deuda pública, todo dentro del marco de la víspera electoral y dotación de candidaturas rumbo al 2021.

En cuanto a la Fiscalía Anticorrupción, pues es como la investigación del tío Lolo, así que no nos detendremos mucho en ella. Solamente diré que si esta instancia quiere evidenciar lo ocurrido ahí tiene todo a la mano desde el primer minuto.

Esos vídeos podrían demostrar un montaje de lo ocurrido, contrario a la versión alfarista (“pudo haber ocurrido un Ayotzinapa”, “los querían desaparecer”, “fueron contra mis órdenes”, blablabla) y las acusaciones de Tamez y Solís contra los dos policías ministeriales hoy detenidos, siempre señalando que no se trató de algo generalizado pero nunca aclarando por qué no se dieron cuenta al momento de lo que ocurría, cuando muy bien sabían que estaba programada una manifestación en sus instalaciones y un día después de la jornada violenta en torno a palacio de gobierno. 

Los vídeos, que se vea en ellos la participación de policías uniformados, el encierro en las “perreras” de los jóvenes levantados y el trato que se les dio durante las dos o tres horas que los tuvieron cautivos, a unos más a otros menos, mostrarían las tripas del régimen alfarista y con ello, efecto dominó, harían caer la versión también alfarista de que la manifestación del 4 de junio en torno a palacio de gobierno fue infiltrada desde “los sótanos del poder en la Ciudad de México” y harían crecer pruebas como la mezquindad de dejar abandonadas dentro de las dos patrullas que fueron incendiadas al menos un rifle y balas que estuvieron tronando durante el siniestro, lo que pudo provocar una tragedia entre los cientos de personas reunidas en torno al fuego.

Tener esas grabaciones haría que se exigiera tener lo mismo de otras cámaras del centro de la ciudad, donde policías estatales y de Guadalajara desataron cacerías, razzias, con lujo y exceso de fuerza. 

La victimización pretendida burdamente por Alfaro es su sello registrado, como lo mostró de nuevo apenas el jueves 18 cuando se realizó una manifestación de jugadores de ligas amateurs que fueron a Casa Jalisco a pedirle reabrir las canchas.
Ese día, ágil, campechano, Alfaro salió sorteando las vallas metálicas tras las que tiene que vivir, pidiendo a sus asistentes que lo grabaran desde el interior del inmueble para luego montar en redes el vídeo de su preocupación por el tema, ya que a él también le gusta un chingo el pambol.
Fue la primera ocasión después de 18 meses y medio que tiene como gobernador del estado que Alfaro salió a recibir manifestantes.
En ese lapso se han dado decenas de manifestaciones, incluidas para reclamar el aumento de feminicidios o el incremento en el pasaje del transporte público, de familiares de personas desaparecidas, de ciudadanos indignados por el reciente asesinato de Giovanni López tras el Acuerdo para tener “tolerancia cero” contra quienes no usaran cubrebocas, entre muchas más.

Claro que eso, que saliera, no es suficiente prueba de que el gobernador montó el show, pero sí lo es que promotores de las principales ligas amateurs de fútbol de la ciudad me dijeran que ellos no organizaron la manifestación, sino que fueron jugadores y organizadores de la Liga Metrogol, la cual desde 2011 tiene concesionadas 12 hectáreas para canchas en el parque Metropolitano -de propiedad pública- y cuyo representante, Juan Humberto González Valladolid, ha sido además proveedor de servicios publicitarios para Alfaro al menos una ocasión cuando fue alcalde de Guadalajara en 2016.

Los promotores consultados señalaron que la manifestación no incluyó a las principales ligas como Cordica, Animales, Interclubes, Dorados, Kegolazo, Asociación Calzada o El Salto y coincidieron en señalar que la manifestación fue armada por Metrogol.

Desde 2011, Metrogol a través de su promotor González Valladolid, tiene concesionadas 12 hectáreas en un convenio firmado el 29 de agosto de ese año y que vence el 3 de enero de 2022, permitiendo al empresario además de cobrar por el ingreso y por la renta de canchas, explotar cafés y tiendas de snack.
Además González Valladolid por lo menos una ocasión ha sido proveedor de Alfaro, luego que en 2016 según un contrato de prestación de servicios de diciembre (el 2995/682/2016) el ayuntamiento de Guadalajara pagó a la empresa Multiprint representada por el empresario futbolero la cantidad de 127 mil 600 pesos por 10 mil “flyers” y 20 mil carteles publicitarios. Por ese sello de montajes políticos desde su época de «enemigo» de Raúl Padilla López, los vídeos del 5 de junio son la verdad histórica sobre el halconazo pero también podrían ser el desplome total de la credibilidad de Alfaro como político.
Sin embargo, esas grabaciones son pruebas en uno de los delitos de violación a los derechos humanos más graves ocurridos en Jalisco por lo menos desde 2004, en los que evidentemente participaron decenas de funcionarios públicos. Y alguien los tiene que exhibir como elementos de prueba irrefutables.

PARTIDIARIO

México Distrito Federal.– Varios andábamos tras ellos pero el primero que los exhibió fue Álvaro Delgado en la edición de esta semana de la revista Proceso. Los millonarios gastos que realiza en publicidad en medios de la Ciudad de México el gobernador Enrique Alfaro para seguir promocionando su figura a nivel nacional, en plena explosión de la pandemia por coronavirus y tras convertirse en año y medio en Enrique El Endeudador de Jalisco. Y esa es sólo una parte de la estrategia…

Y ya con esta.- Otra parte de la búsqueda desaforada de la candidatura presidencial por parte del gobernador jalisciense es cómo se empeña en encabezar la caballada de gobernadores antiAMLO (¿soft golpistas?), usarlos como trampolín junto a sus vociferaciones propias para buscar estar siempre bajo la lupa de la opinión pública, usando aquella vieja táctica que alguna vez le reveló uno de sus tutores, el gobernador panista Emilio González cuando este quiso a su vez ser candidato presidencial: lo primero es que te conozcan, como sea pero que hablen de ti. Muy sus aspiraciones pues, el problema es todo lo que está costando a Jalisco esa desaforada obsesión…

@jcgpartida

Periodista con experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Corresponsal en Jalisco del diario La Jornada
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