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2020-06-11
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NADIE QUIERE OTRO AYOTZINAPA

La infiltración del hampa en las corporaciones policíacas no es un asunto exclusivo de Jalisco. La única diferencia con el resto del país es que el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, así lo ha reconocido en un acto de honestidad que debe ser motivo de esperanza, pues bien dicen por ahí que para curar la enfermedad... Read More

La infiltración del hampa en las corporaciones policíacas no es un asunto exclusivo de Jalisco. La única diferencia con el resto del país es que el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, así lo ha reconocido en un acto de honestidad que debe ser motivo de esperanza, pues bien dicen por ahí que para curar la enfermedad el primer paso es reconocer que existe, pero el siguiente sin duda debe ser ordenar una depuración a fondo de los cuerpos policíacos a la brevedad posible. 

 

Alfaro Ramírez reconoció la infiltración del crimen organizado en las corporaciones policíacas de la entidad, y quizá lo más grave aún sea que ha penetrado la estructura de la Fiscalía del Estado en cuanto a la presencia de delincuentes; funcionarios y agentes ministeriales ligados al hampa.

 

La tarde del pasado viernes, órdenes del propio gobernador y del Fiscal del Estado Gerardo Octavio Solis Gómez, habrían sido desatendidas por agentes ministeriales en torno al actuar y protocolos que debían seguir “con apego a los derechos humanos” ante una manifestación que se esperaba en las instalaciones de la Fiscalía. 

 

Sin que hasta el momento se conozca más del caso “por el sigilo que guarda la investigación”, se ha dicho que dos agentes investigadores salieron de la institución para ubicarse en calles aledañas con la consigna de golpear y “levantar” jóvenes cuando estos todavía ni siquiera se incorporaban a la protesta. 

 

Después de horas de búsqueda, todos fueron localizados con vida; el gobernador encabezó el operativo para la revisión, y localización de los manifestantes que según los señalamientos en medios de comunicación y a través de las diversas redes digitales de intercomunicación comunitaria, fueron levantados a manera de desaparición forzada por elementos de la policía investigadora.

 

“A la luz de los acontecimientos yo sigo convencido de que probablemente había la intención incluso de acabar con sus vidas, de desaparecerlos, porqué como explicas lo otro. La pregunta de fondo es, ¿quién les dio la instrucción a esos policías? ¿Quién les dio la orden?”, dijo el Gobernador en entrevista con una televisora. 

 

Ahora bien, ha que mencionar que la policía investigadora no es un cuerpo de seguridad, de prevención, ni de reacción a ataques, ni de cobertura o cuidado de edificios públicos o privados, es una policía científica con labores de indagatoria. 

 

Es muy grave que exista control de delincuentes pero aún más en áreas delicadas como es la función que debe cumplir según las leyes vigentes la policía investigadora, ya que es la que dependiendo de agentes del ministerio público del fuero común se encarga de llevar a cabo las labores de investigación a efecto de la adecuada integración de las carpetas de investigación. De la labor de estos elementos depende el éxito o el fracaso en la correcta integración de los expedientes para que al ser consignados tengan sustento y puedan ser motivo de un debido proceso y al final llegar a la sanción conforme a la ley en contra de quien o quienes sean responsables de las acciones delictivas, es decir, es un elemento de suma importancia que el representante legal de la sociedad, responsable de encausar la acción penal, tenga una policía investigadora totalmente confiable no únicamente en cuanto a su capacidad, su formación, su calidad sino respecto a lo más importante la solvencia moral, la honorabilidad, la honestidad. 

 

Desde hace mucho tiempo he venido insistiendo en la necesidad de que se practiquen de manera sistemática exámenes de control de confianza, son fundamentales para los sistemas de seguridad porque de ahí depende el éxito de los objetivos que se establecen al interior de las corporaciones. 

 

Un mal elemento puede contaminar toda una organización y puede hacer fracasar operativos estratégicos. Las pruebas de control de confianza no son un castigo para quienes son sometidos a ellas, se trata de un mecanismo para identificar habilidades y destrezas, pero también situaciones que pueden ser de vital importancia a fin de reconocer a aquellos elementos que incumplen con los requisitos indispensables que deben cubrir quienes se desempeñan en la función policial. Si se tolera la presencia del hampa dentro de las fuerzas del orden entonces se toleran las complicidades y la corrupción.  

 

De nada sirve crear nuevas instituciones de seguridad y/o corporaciones policíacas, contratar nuevos elementos, e incrementar salario a policías, si no se lleva a cabo una depuración a fondo a través de los sistemas de control de confianza ya mencionados, de honor y justicia, si no se cuenta con el servicio policial de carrera, si no se castiga la impunidad, y si no se tipifican nuevos delitos para sancionar de manera ejemplar innovadoras conductas delictivas.

 

Las autoridades de todo el país deben ver  hacia adentro de sus corporaciones policíacas para revisar el tema. 
La depuración de los cuerpos de seguridad es un tema urgente, como urgente es pacificar e intervenir áreas conflictivas que las autoridades de los diferentes niveles tienen con seguridad ya detectadas como focos de infección criminal.

 

Lo procedente es ir por ellos para evitar que sigan contaminando al interior de las instituciones y atentando contra la sociedad que es a la que debieran proteger. Esos malos elementos que están entorpeciendo, enturbiando y ponen en riesgo los operativos al estar coludidos para frustrar el éxito de los mismos deben salir inmediatamente de las dependencias.

 

Otro tema importante es poner en marcha lo antes posible el servicio policial  de carrera. Los Gobiernos no pueden intentar salir al paso de un problema tan grave como es la inseguridad queriendo solucionar un cáncer con aspirinas; es ofensivo que para un tema fundamental del que ya se ha hablado bastante como es la infiltración de uniformados que le trabajan al crimen organizado se pretenda resolver solo incrementándoles el sueldo cada que se le ocurre a la autoridad ya sea por quedar bien con ese gremio o por decir que se está haciendo algo. 

 

Se les debe apoyar realmente con un sistema no solamente de carrera policial sino que debe haber un esquema real, eficaz de honor y justicia; honor es darle respaldo, apoyo, equipamiento, herramientas, capacitación, actualización, fortaleza y  encomiar la labor de los buenos policías pero también se tiene que ser más severos en las sanciones a los malos elementos.

 

En el tema que nos ocupa en este momento, que es todo lo acontecido a partir del presunto asesinato de Giovanni López, a manos de policías de Ixtlahuacán de los Membrillos, y de las manifestaciones en torno a ello registradas desde el jueves 4 de junio, es urgente seguir adelante y hasta sus últimas consecuencias contra los agentes municipales que lo privaron de  la vida, pero también que se  libere al municipio de malos policías y funcionarios.

Además, se debe llevar una investigación tan exhaustiva como impecable  en relación a los hechos que produjeron los delitos ya citados en contra de al menos una veintena de ciudadanos “levantados” por agentes criminales. Que se castigue al comandante que dio la orden y aquellos que, presuntamente obedeciendo órdenes del hampa, agredieron y realizaron detenciones forzadas,  sin que deban pagar justos por pecadores.

 

“En Jalisco y en México tenemos un problema enorme de infiltración en nuestras policías y quien no lo quiera aceptar me parece que quiere tapar el Sol con un dedo”, así lo dijo Enrique Alfaro, y ante ello habrá que exigir la más amplia y expedita depuración de los cuerpos policiacos y que dicha acción sea a fondo no solo en Jalisco sino en todo el país. Nadie quiere otro Ayotzinapa. Nadie quiere que la seguridad de los mexicanos esté en manos de delincuentes.

 

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.
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