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2020-06-02
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EXCUSAS Y REPROCHES

La Organización Mundial de la Salud OMS por sus siglas, es una agencia especializada de la ONU que tiene como objetivos «promover la salud, mantener el mundo seguro y servir a los vulnerables. Tiene oficinas en 150 países y alcance global. En casos de pandemias como la del COVID-19, la OMS es la institución mundial... Read More

La Organización Mundial de la Salud OMS por sus siglas, es una agencia especializada de la ONU que tiene como objetivos «promover la salud, mantener el mundo seguro y servir a los vulnerables. Tiene oficinas en 150 países y alcance global.

En casos de pandemias como la del COVID-19, la OMS es la institución mundial de referencia que sirve para orientar y ayudar a coordinar las políticas sanitarias de la mayor parte de los estados.

El inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, anunció este viernes que pondrá fin a la relación de su país con la OMS, a la que cuestiona por el manejo de la crisis del coronavirus.

El mandatario estadounidense, que hizo pública su decisión en una declaración a la prensa en la que no admitió preguntas, justificó la medida argumentando que la OMS no había ejecutado las reformas que Estados Unidos le había exigido hace algunas semanas.

Washington quería que esa organización fuera más exigente con el gobierno de China, donde se reportó el primer caso de covid-19 en el mundo, y acusó a Pekín de «ignorar sus obligaciones de informar» sobre el virus a la OMS.

En abril, Trump había suspendido temporalmente las contribuciones de su país al presupuesto de la OMS, estimadas en unos 450 millones de dólares  al año, equivalente a 15% del presupuesto de la institución.

Ahora esa decisión parece haberse vuelto permanente.

En este nuevo desencuentro, Trump también acusó a China de haber presionado a la OMS para que «engañara al mundo» cuando en ese país descubrieron la enfermedad.

«China tiene control absoluto sobre la OMS pese a que solamente paga 40 millones de dólares al año, comparado con lo que Estados Unidos ha estado pagando, dijo Trump.

Por eso, Trump fue duramente criticado por muchos gobiernos y especialistas cuando en abril pasado decidió suspender las aportaciones de los Estados Unidos a la OMS.

Más allá de la crisis del COVID-19, la OMS ofrece asesoría técnica y científica a muchos países para que apliquen mejores prácticas en sus políticas sanitarias y puedan ampliar el acceso de las personas a servicios de salud y nutrición básicos.

Además, juega un papel destacado en la lucha contra enfermedades como la polio y la tuberculosis.

Sin embargo, el mandatario estadounidense no es el único que ve fallos en la actuación de ese organismo.

Entre las críticas sobre la gestión de la pandemia, muchos especialistas cuestionan que la OMS haya permitido que China retrasara hasta mediados de febrero el ingreso a Wuhan del primer grupo internacional de expertos.

También critican que haya dilatado la declaración de emergencia sanitaria global y que cuando EE.UU prohibió los vuelos hacia China dijera que este tipo de medidas eran innecesarias.

El gobierno de Taiwán, por su parte, asegura que advirtió con anticipación a la OMS sobre las evidencias de que el COVID-19 se contagiaba entre personas, pero afirma que esa institución esperó 15 días -hasta que China llegó a la misma conclusión- para alertar al mundo.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha defendido el rol de la institución, asegurando que se ha guiado siempre por criterios científicos y profesionales.

El gobierno de China, por su parte, también ha rechazado con vehemencia las acusaciones sobre supuestos intentos de ocultamiento de lo que sabía sobre la pandemia y ha dicho que lo que intentan en Estados Unidos es desviar la atención sobre sus propias fallas en la gestión de la crisis sanitaria.

Trump culpó una vez más a Beijing por la pandemia de coronavirus, ya que las críticas por el manejo de la pandemia han aumentado. «China instigó una pandemia global al permitir la propagación del coronavirus» en el mundo.

«Se han tomado innumerables vidas» y se han impuesto «dificultades económicas«, dijo.

En tanto, la Unión Europea (UE) reiteró su respaldo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) e instó a Estados Unidos a reconsiderar la decisión de suspender sus lazos con esa entidad.

Mediante un comunicado conjunto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, aseguraron que el bloque comunitario seguirá apoyando a la OMS y pidieron evitar acciones que debiliten los esfuerzos mundiales contra el COVID-19.

La cooperación global y la solidaridad son los únicos caminos efectivos y viables para ganar la batalla que libramos hoy. La OMS debe continuar siendo capaz de liderar la respuesta internacional a esta pandemia y a otras en el futuro, señala el texto. 

Asimismo, indica que, para contener el coronavirus SARS-CoV-2, son necesarias la participación y la colaboración de todos. 

Este es el momento para fortalecer la cooperación y buscar soluciones comunes. Todo lo que debilite las acciones globales debe ser evitado. En este contexto, instamos a Estados Unidos a reconsiderar su decisión, añade. 

Además, recuerda que hoy la principal tarea es salvar vidas y mitigar los efectos de la pandemia. 

El comunicado también precisa que la UE proporcionó financiamiento adicional a la OMS y es partidaria de una evaluación de la respuesta al COVID-19, pero con el objetivo de aplicar las lecciones aprendidas para incrementar la preparación y perfeccionar los modos de actuación en situaciones similares. 

Sin embargo la decision de Trump era ya un secreto a voces que simplemente parecía que iba a terminar por estallar más pronto de lo esperado, Donald Trump cumplió sus amenazas en contra de la Organización Mundial de Salud OMS y terminó por romper relaciones con el organismo.

Trump pronunció un agresivo discurso político en la Casa Blanca en el que ignoró tanto las protestas raciales que sacuden al país desde hace días como la acusación de Twitter de que ha incurrido en un ensalzamiento de la violencia para, en cambio, disparar una letanía de quejas contra Pekín y titulares sobre las medidas que piensa tomar en respuesta a sus ataques, desde romper con la OMS a investigar a las empresas chinas cotizadas en EE.UU. e iniciar los trámites para privar a Hong Kong de su estatus especial, que es clave para la economía de la metrópoli.

La pandemia es sólo uno de los temas por los que Washington y Pekín han chocado en las últimas semanas. Sus últimos movimientos para limitar, pese a las advertencias de la comunidad internacional, la autonomía de Hong Kong han llevado a la Casa Blanca a la conclusión de que las autoridades chinas han incumplido sus obligaciones con el territorio. 

A principios de abril, cuando Donald Trump comenzó a cuestionar el papel de la OMS en la gestión de la pandemia, muchos creyeron que no iba cumplir su amenaza de cortar el envío de fondos. Menos aún imaginaban que iba a estar dispuesto a dejar una institución de la que Estados Unidos había sido un estandarte desde su fundación, en 1948.

Pero, como en tantas otras ocasiones, Trump demostró este viernes que no le falta atrevimiento.

Para efectuar las modificaciones sugeridas le había dado solo 30 días a una organización compuesta por 194 países, y en en medio de una pandemia. Así que la condición impuesta para la permanencia estadounidense era solo una formalidad. 

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la agencia de la ONU, trató de mantenerse diplomático y no respondió directamente a las acusaciones de Trump. La OMS tiene unos 7,000 empleados repartidos en distintas partes del mundo, y cuenta con un presupuesto que es bastante escueto para las responsabilidades que tiene. Son unos 2,800 millones de dólares anuales, que se verán comprometidos tras la salida de Estados Unidos, el principal aportante.

Pero ninguno de los posibles problemas económicos derivados de esta noticia se compara con sus efectos políticos. Probablemente, el único ganador termine siendo China, que tendrá el terreno libre para aumentar su influencia. De hecho, semanas atrás, Beijing se comprometió a aportar 1,100 millones de dólares adicionales, monto que Xi Jinping amplió luego a 2,000 millones.

En cualquier caso, la combinación del desprestigio por un manejo errático de la crisis en el primer mes con la retirada de la primera potencia mundial siembra de incertidumbre el futuro la organización. Justo cuando más indispensable parece, ahora que se volvió evidente la necesidad de una eficaz coordinación global para enfrentar una pandemia.

Las autoridades chinas informaron a la OMS el 30 de diciembre de 2019 de la aparición de un brote de una neumonía atípica. La comunicación se produjo tras una intensa campaña de censura interna para evitar que los médicos, que veían desde comienzos de mes evidencias de que había un nuevo virus circulando, alarmen a la población.

Es difícil acusar a la OMS de no haberse enterado antes. En definitiva, depende de la información que le proveen los países miembros. Pero hay muchos cuestionamientos razonables a las decisiones que tomó a partir del momento en que estuvo al tanto de lo que sucedía.

El hecho más grave se produjo el 14 de enero. A pesar de que ya había indicios contundentes de que el virus se contagiaba de humano a humano, la cuenta oficial de Twitter de la agencia avaló un estudio que decía lo contrario. “Las investigaciones preliminares realizadas por las autoridades chinas no han encontrado pruebas claras de transmisión de persona a persona del nuevo coronavirus identificado en Wuhan”, decía el mensaje.

Las relaciones entre Estados Unidos y China atraviesan su punto más bajo en décadas. Después de declarar Washington la guerra comercial a Pekín en medio de acusaciones de espionaje y competencia desleal y levantar barreras a sus empresas tecnológicas, la administración Trump decidió transitar por una senda aún más complicada y volátil, la de las sanciones financieras. 

Entre la ristra de medidas anunciadas por el inquilino de la Casa Blanca, figura la orden de investigar a las compañías chinas cotizadas en las bolsas de EE.UU. alegando que exponen a los inversores a “riesgos ocultos”.

La perspectiva de que Washington expulse cada vez un poco más al país asiático de los mercados financieros ha reavivado las viejas ­amenazas más o menos soterradas de China de desprenderse de los 1.13 billones de dólares que tiene en bonos del Tesoro de EE.UU. Ser su mayor prestamista extranjero es el arma secreta de Pekín con Washington, un delicado botón nuclear que, de ser usado, tendría consecuencias para ambos países pero también para los mercados globales.

Las represalias contra China llegan en medio de una semana dramática en EE.UU., sacudidos por la expansión de las protestas por el racismo y los últimos casos de brutalidad policial contra personas de color, todo esto en plena pandemia del coronavirus, que ha cobrado más de 102,000 víctimas mortales en el vecino país del norte.

 

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.
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