Jalisco está en venta

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El territorio de un estado es más que un terreno baldío en venta, como lo considera el gobernador de Jalisco.

Un territorio es un espacio geográfico en donde se reflejan distintas formas de vida animal y humana y se expresan las culturas tangibles e intangibles, algunos fenómenos naturales propios de la región, diversas formas de hablar y de entender al mundo.

El concepto moderno de ciudad acabó con la idea de región y la sustituyó por el de espacio urbano. Las mega urbes desconocieron las particularidades regionales, las invisibilizaron, les despojaron de su historia, de su literatura y hasta de los espacios en los noticieros. No hay nada importante que suceda en ellas digno de ser mencionado.

En Jalisco las regiones desaparecieron en su forma cultural y humana. Su valor actual sólo es comercial y el gobernador del estado, conocedor de esta circunstancia, la aprovecha para hacer negocios con empresas internacionales, nacionales y locales cuyo único interés es explotar cualquier posibilidad económica que las características naturales y de infraestructura de la región les brinde, sin reparar en su gente y su entorno natural.

El caso de la región de los Altos Norte es un ejemplo ilustrativo de esta situación de saqueo y menosprecio por la cultura y la naturaleza de una región.

Durante muchos años, la región de los Altos Norte fue considerada como una parte importante de la identidad nacional. La característica principal de sus habitantes era el amor a su tierra y al trabajo. Durante años, su obstinación por hacer rendir frutos a una tierra árida, incluso hostil, los llevó a ser una de las regiones más admiradas y ricas del estado. 

Hoy, alentado por la ambición de los gobernantes, el amor a la tierra se perdió y se transformó por el amor al dinero fácil.

El desapego a la tierra del alteño actual se da por dos circunstancias.

La primera es la ambición. Los descendientes de los antiguos rancheros que gestaron la identidad de los Altos Norte, amantes de su tierra, su forma de religiosidad y su cultura, venden o rentan al mejor postor, el mayor valor heredado por sus ancestros. 

La segunda es la necesidad. Menospreciados por las políticas del gobierno, el bajo precio de la leche y la ausencia de condiciones dignas de vida, mujeres y hombres de bajos recursos se desprenden poco a poco de su escaso ganado y aceptan rentar o vender sus tierras por unos cuantos pesos a empresas depredadoras y ávidas de ganancias fáciles y rápidas.

Con la anuencia del actual gobierno del Estado, estas empresas llegan a destruir el medio ambiente y la cultura de la región. Sobre todo las empresas fotovoltaicas, eólicas y tequileras han transformado bosques en desiertos y convertido a ganaderos en peones eventuales a su servicio. 

La región de los Altos Norte está a punto de desaparecer. O tal vez ya desapareció para dar paso a un gran espacio al servicio de las necesidades y la ambición del gobierno del estado y de las grandes empresas.

La necesidad de agua y de energía eléctrica de las industrias instaladas en las mega urbes como León y Guadalajara mantienen una enorme presión sobre el medio ambiente y la cultura de la región de los Altos Norte,

En poco tiempo, en una región con un muy frágil equilibro ecológico, se han desarrollado proyectos de empresas de energías eólicas y fotovoltaicas destinadas a cubrir las necesidades de la industria automotriz. Con la misma intención, por sus tierras ahora se construyen oleoductos y gasoductos sin importar los reclamos de sus habitantes.

También la industria tequilera, de la mano del gobernador del Estado y sus compromisos de exportación de este producto, contribuye a la desertificación de la zona plantando grandes cantidades de agave dañinas para la frágil capa de nutrientes de la tierra y empleando enormes cantidades de pesticidas para combatir las plagas que dañan sus plantaciones de agave y al mismo tiempo eliminan ciclos alimenticios de insectos, aves y mamíferos.

El gobernador no ignora esta circunstancia, sin embargo está más dispuesto a defender los intereses de las voraces empresas transnacionales que la supervivencia de las regiones del estado que lamentablemente gobierna.

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