Anormalidad inmobiliaria 

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Uno de los aspectos no esperados de la pandemia por coronavirus en el mundo, es que nos permite mirar el mundo social con otros ojos. De pronto en la vida individual, familiar y social es más fácil identificar qué es esencial y qué no lo es.

Y en este momento de parón de las actividades productivas que provoca una crisis en la que millones de personas se vuelven vulnerables para generar ingresos, parece ser que la construcción de casas y departamentos claramente no es una actividad esencial y que podría suspenderse hasta que pase la fase crítica de contagios.

Además de la crisis sanitaria provocada por la pandemia, hay una crisis económica de dimensiones insospechadas que casi con seguridad provocará un frenón en el mercado inmobiliario. En tiempos de crisis económica, de incertidumbre financiera por falta de ingresos de las familias, es de suponer que el mercado de créditos hipotecarios o compra en efectivo de casas o departamentos tendrá una caída sustancial.

Por eso llama mucho la atención que en la Comisión Interinstitucional para la Reactivación Económica del Estado de Jalisco convocada por el poder Ejecutivo del estado que encabeza el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, se incluyera en dicha instancia a un representante de una empresa inmobiliaria: Tierra y Armonía Construcción SA de CV, cuyos propietarios son parientes del mismo gobernador: la familia Errejón Alfaro.

La Comisión Interinstitucional para la Reactivación Económica del Estado de Jalisco, según el decreto del Ejecutivo publicado en el Periódico Oficial El Estado de Jalisco del pasado 11 de mayo, está conformada por 13 representantes del Poder Ejecutivo, por un representante del Poder Legislativo, por dos representantes de universidades (uno de la UdeG y otro de una institución privada), representantes de las organizaciones sindicales, así como de organismos civiles como Jalisco Cómo Vamos, representantes de organismos patronales de las industrias alimentaria, restaurantera, de la construcción, de la industria electrónica, comercial, hotelera, patronal y turística del estado de Jalisco (https://bit.ly/3bxxYEG). 

En el numeral XII del decreto del Ejecutivo se menciona específicamente a la empresa inmobiliaria Tierra y Armonía Construcción SA de CV, como bien detectó e hizo público el colega José Carlos Toral en su cuenta de Twitter el pasado 12 de mayo (https://bit.ly/2ZdNT91). 

Y la observación totalmente pertinente que lanzó José Carlos Rodríguez es por qué una empresa inmobiliaria tiene derecho a representarse así mismo en la comisión que decidirá qué actividades, qué industrias, qué empresas estarán autorizadas a regresar a sus labores en las fases de levantamiento de la cuarentena.

No especulamos si decimos que el representante de Tierra y Armonía van a abogar porque sus actividades de negocios sean consideradas esenciales, cuando en realidad deberían esperar hasta que pase el riesgo de contagio de la pandemia del Covid.19.

No encuentro ninguna justificación para incluir a una sola empresa que se represente así misma en la comisión estatal que decidirá el regreso de las actividades económicas en Jalisco, tras las drásticas medidas de cuarentena.

Sólo se me ocurre el favoritismo del gobernador hacia una empresa propiedad de sus familiares.

La inclusión de un representante de Tierra y Armonía en esta comisión estatal que tiene la responsabilidad de decidir la reactivación de la economía estatal es totalmente anómala. Su peso, el de una empresa inmobiliaria, es la misma que la UdeG, del Poder Legislativo, o la misma que sectores enteros de la economía o de la vida sindical. Su peso en la comisión en cuestión es totalmente cuestionable. 

A todas luces es una anomalía o una irregularidad dar este peso a esta empresa inmobiliaria propiedad de familiares del gobernador Enrique Alfaro. Una empresa que además ha sido notoriamente cuestionada por impulsar proyectos inmobiliarios en zonas ambientalmente críticas como el bosque El Nixticuil, o promover proyectos inmobiliarios donde los compradores han denunciado fraude y baja calidad en la entrega de sus viviendas. 

La dura realidad que impone la pandemia nos deja ver las cosas esenciales del momento. Es necesario alimentarnos, protegernos, producir material de salud, y las actividades esenciales para la reproducción de la vida. Y claramente los negocios inmobiliarios no son una actividad esencial. Son una anormalidad. Los empresarios de Tierra y Armonía no deben ser parte de los representantes que decidan qué actividades sigan y cuales no en Jalisco. Esta inmobiliaria es una anormalidad que debe ser suspendida. 

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