ENTRE LÁGRIMAS Y BILLETES

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A estas alturas y salvo que ocurra algo muy inesperado, es claro que Jalisco está situado como uno de los estados donde la pandemia por Covid-19 ha tenido un buen manejo desde el gobierno, a juzgar por los casos reportados y que tienen a la entidad como una de las menos afectadas en el país.

Está claro que ese mérito no puede deshacerse ni siquiera con la presunción absurda y la raja política que ha pretendido obtener el gobernador Enrique Alfaro con sus cifras.

Tampoco pueden opacar esa buena numeralia los melodramas, como el más reciente que se aventó el titular de la Canaco Guadalajara, Xavier Orendáin, pues aunque excesivos no pasan del anecdotario y nos hacen sonreír como cuando Marimar ¡por fin! pudo casarse con el galán millonario tras multitud de dificultades y lágrimas vertidas.

Al fin que lo importante para todos es que haya los menos contagios posibles, los menos muertos posibles. Que Alfaro y Orendáin pretendan conmovernos con sus pucheros e hipos, con sus alusiones divinas, es lo de menos.

Y que Alfaro muestre en la mesa de reactivación económica su fuerte prevalencia sobre las “fuerzas vivas” del estado que se ponen de pie para aplaudirlo, al mero estilo del PRI en sus mejores tiempos, a nadie sorprende.

Pero lo que sí puede opacar es tomar la contingencia sanitaria como pretexto para hacer adjudicaciones directas y realizar compras con sobreprecios, como 5 mil 500 guantes para laboratorio a 175 pesos el par; equipar un hospital privado como el Ángel Leaño con recursos públicos, pagar pruebas para detectar Covid-19 tres veces más caras que en laboratorios privados y mantener en la opacidad los apoyos a pequeñas y medianas empresas.

Demostración del sistema masivo de detección de casos de Covid-19.

También opaca lo logrado que se gasten 26 millones de pesos en publicidad (Sí Ciro, sí Denisse, claro Javier) mientras se destinan apenas 23 millones a la compra de pruebas, pruebas y más pruebas, esa cantaleta alfarista que casi lo llevó a inmolarse ante la negativa del gobierno federal para importarlas o destinar 20 millones 697 mil pesos para una compra de pruebas rápidas que nunca se adquirieron.

Otras situaciones que vienen a opacar aunque tengan menos rating que el coronavirus y aunque al gobernador no le gustan para contar historias con pausas para suspirar, es que apenas en cinco días entre el 5 y 10 de mayo en Jalisco se reportaron más muertos por asesinato, al menos 49 personas, contra los 48 fallecimientos que habían ocurrido por contagio de Covid-19 desde que inició la pandemia en marzo pasado.

Aunque Alfaro crea que su protagonismo en la pandemia lo está llevando a la nube preelectoral, como se lo dice Mitofsky en sus consultas por internet, la gente se da perfecta cuenta que mientras busca las cámaras de las televisoras nacionales con recursos del erario, el gobernador jalisciense les cierra las puertas de Casa Jalisco a las madres de desaparecidos, les pone vallas metálicas para prevenir que no maltraten ese inmueble con alberca particular donde hace unos días, ante un plato de comida que se enfriaba (no vacío, como en muchos hogares), le dieron ganas de llorar por tanto pendejo que no se queda en casa.

Se da perfecta cuenta que entre los mil millones ya pedidos al banco en abril pasado, ahora anda cabildeando un préstamo mucho mayor en claro provecho que los diputados jaliscienses en esta legislatura, se han visto absolutamente maiceados por el Ejecutivo quien ha sabido muy bien aplanar cualquier chipote para que pasen sus planes.

Qué bueno que Alfaro se ha apoyado en la UdeG para ser de los estados más exitosos en el combate a la pandemia en el país, un país que por cierto tampoco está tan mal si lo comparamos con lo que ha ocurrido en otras latitudes del mundo.

Se avecina el tiempo de las explicaciones, de las revelaciones, de descubrir cuánto en realidad está costando para la ciudadanía el manejo discrecional de tantos millones de pesos bajo el pretexto de la atención al coronavirus y la reactivación económica del estado.

PARTIDIARIO

Encarcelados.- La muerte de El Gordo May, uno de los sicarios que lideraba una célula criminal de Los Zetas en el sureste mexicano, prendió las luces de alarma en el complejo carcelario de Puente Grande, donde hasta este domingo 10 de mayo había 74 casos de contagio reportados. Sin embargo ni los poderes Ejecutivo o Judicial de Jalisco hasta ahora tienen planeado realizar una liberación de internos que por su edad, condición o delito podrían acogerse a dicho beneficio para evitar que se propague aún más la epidemia…

Y ya con esta.– Para ejemplificar lo anterior, basta decir que los 74 casos en Puente Grande representan casi el doble de los 38 reportados en todo el estado de Colima y suman una elevadísima tasa de 548 casos por 100 mil habitantes, contra por ejemplo los 26 casos por 100 mil habitantes que tiene como índice todo el país. O que Puente Grande representa poco más del 12 por ciento de la totalidad de casos en Jalisco o dos terceras partes de los contagiados por Covid-19 en los sistemas penitenciarios del país, según la CNDH. Y esta es otra situación que fácilmente podría opacar las cuentas alegres que en manejo de la pandemia Alfaro gusta mostrar todos los días a todos los que quieran escucharlo…

 

 

@jcgartida

 

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