Virus y colapso

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No deja de ser paradójico que un micro organismo químico que ni siquiera los expertos saben si está vivo o muerto, pero que es capaz de ingresar a células de seres humanos para contagiarlos y reproducirse, haya producido el mayor colapso de la moderna sociedad capitalista. 

No ha sido una guerra nuclear o grandes trastornos climáticos o conflictos geopolíticos. Ha sido las gotas de un estornudo de una persona contagiada la que ha puesto en cuarentena a dos tercios de la población mundial y la que ha paralizado las actividades regulares de la sociedad a un nivel totalmente distópico. No es exagerado decir que el conjunto de las actividades de la moderna sociedad se han visto colapsadas. Las cifras son inusitadas. 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) informó el 29 de abril que hasta 1,600 millones de trabajadores de la economía informal, casi la mitad de la población activa mundial, corre el riesgo de perder sus ingresos debido a la pandemia del covid-19. Son cifras estratosféricas que jamás un acontecimiento, así fuera una guerra mundial, había provocado. 

Las proyecciones de la caída de las economías también son inéditas. El gobierno de Alemania ya anticipa la peor caída económica del país en su historia. En Estados Unidos ya anticipa una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de hasta menos 15 por ciento para el segundo trimestre, en tanto que las primeras semanas de expansión de la pandemia ha dejado sin empleo a más de 26 millones de personas por la crisis del Covid-19. Tendencias semejantes registrarán los países más afectados por la pandemia en el primer semestre de 2020. 

En México el virus también provocará un colapso económico y por tanto social. Oxfam México acaba de publicar un estudio (“Vivir al día: medidas para combatir la epidemia de desigualdad en México”) en el que estima el cierre de tres millones de negocios y potencialmente el desempleo para 28 millones de mexicanos. Son predicciones apocalípticas. Implican que más de la mitad de la Población Económicamente Activa (55 millones de personas) se quedaría sin ingresos. 

A esto se añade la pobreza estructural en la que el capitalismo mexicano ha mantenido a sectores como pueblos originarios y campesinos tradicionales.

El impacto de la pandemia en México no está por venir, sino que ya se está desplegando. Según una encuesta de Consulta Mitofsky del pasado 28 de abril, ocho de cada diez mexicanos ya padece la crisis, mermando su economía. 

Evidentemente algo semejante ocurre en Jalisco. De hecho el Instituto de Información, Estadística y Geografía del Estado de Jalisco (IIEG) reveló que 67 por ciento de 3,905 hogares encuestados, los miembros que llevaban ingreso a la unidad doméstica perdieron el empleo y que 83 por ciento han tenido que dejar el aislamiento social para obtener dinero para comer.

Los datos de este estudio de opinión del IIEG (una agencia pública estatal) revelan que 63 por ciento necesita apoyo económico para pasar el periodo de aislamiento; en 47 por ciento de hogares solo hay un proveedor lo que pone en riesgo a toda la unidad doméstica por el riesgo de desempleo o negocio propio en crisis; en hogares donde la persona principal perdió su empleo, 40 por ciento la está sobrellevando con ahorros, 37 por ciento con préstamos de familiares y 16 por ciento con préstamos de amigos.

Estos datos y cifras nos indican que la pandémica de coronavirus están produciendo un colapso económico sanitario, económico, social y por lo tanto político sin precedentes, ni siquiera en las dos Guerras Mundiales del siglo XX en las que las potencias capitalistas luchaban por la hegemonía en el moderno sistema-mundial ocurrió algo semejante. 

¿Cómo llegamos aquí? Justo por este sistema capitalista que se define por la búsqueda incesante de acumulación de capital. Llegamos al colapso no por un microorganismo que no podemos ver y que alguien estornudó, sino por un sistema socio-histórico, el capitalismo moderno que se basa en un modelo de producción y consumo nocivo y pernicioso que beneficia a una minoría privilegiada y codiciosa, a costa de la salud del planeta y la mayoría de la sociedad. 

Todos los expertos anticipan que otros virus semejantes al Covid.19 volverán a producir pandemias con las consecuencias semejantes a las que vivimos ahora. La pregunta es si nos adaptaremos, resignaremos a vivir confinados y controlados socialmente por los gobiernos del mundo con la justificación de cuidar nuestra salud o somos capaces de resistir, combatir y eliminar lo que realmente nos enferma: el capitalismo. 

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