PANDEMIA ECONÓMICA

403
0
Compartir

Sin ninguna duda, la actualidad de nuestros días pasa por la crisis del coronavirus. A mediados de enero, azotaba China y, rápidamente, se fue expandiendo por otras zonas del planeta hasta llegar a Europa. Primero fue Italia y, poco después,España que vive actualmente confinada y con las fronteras terrestres cerradas. Hoy el epicentro del contagio esta en los Estados Unidos de América.

La primera de las consecuencias y, la más grave e importante, es el daño sobre la salud de la población. A contrarreloj se está investigando una posible cura para la pandemia, pero a falta de una vacuna, la mayoría de países, y especialmente los más castigados, han optado por tomar medidas drásticas para disminuir el impacto del coronavirus, como la suspensión de toda la actividad económica, el cierre de administraciones y servicios básicos con la consecuente paralización de naciones enteras.

Otra de las consecuencias que empieza a notarse es un receso de la economía. Con la mayoría de economías paradas y con la producción a cero, el impacto sobre la economía mundial se está empezando a notar. Por este motivo, el intercambio comercial y de transporte de mercancías se está viendo altamente castigado por culpa del virus.

La rápida expansión del virus está provocando pánico en las bolsas mundiales que están registrando una auténtica montaña rusa de valores. Asimismo, otras de las consecuencias son el desplome del precio del petróleo y la devaluación de las monedas.

En el caso del transporte de mercancías, el impacto también ha sido muy elevado. Si bien es cierto que el transporte de productos de primera necesidad está garantizado por los diferentes gobiernos, con el objetivo de abastecer a la población, el transporte de otras mercancías, ya sea por vía aérea, marítima o terrestre, está en su mayoría paralizado.

El gigante asiático ha sido uno de los grandes perjudicados por culpa del coronavirus. Además de las víctimas, la superpotencia ha visto mermada su economía interna, así como las relaciones comerciales con el resto de países del mundo y sus socios principales.

Si bien es cierto que las noticias que llegan desde la China indican que empieza a notarse algunos síntomas de recuperación, no se debe olvidar que el país es uno de los grandes motores de la producción mundial, lo que implica que la mayoría de países que dependen de ella se han visto altamente perjudicados, como es el caso de la Unión Europea en su conjunto.

Entrando en detalle, se puede destacar el caso de Alemania que produce la mayoría de sus coches en China, lo que significa que la industria automovilística se está resintiendo de esta crisis. Asimismo, la industria farmacéutica alemana también se ha visto altamente afectada.

En el caso de Italia, el país tiene una relación muy estrecha con China, siendo el tercer socio comercial en el caso de las importaciones principalmente de aparatos emisores, de radiofonía, televisión, máquinas automáticas para el procesamiento de datos o cámaras de foto y video.

El gobierno español cerró las fronteras terrestres del país y algunas comunidades autónomas han confinado a su población como Cataluña, Murcia, La Rioja o el País Vasco. De todos modos, el Ejecutivo no ha restringido el transporte mercancías de primera necesidad para garantizar el abastecimiento de toda población.

Son muchos los sectores que se están viendo afectados por culpa del coronavirus.

El turismo es un claro ejemplo para España, donde el sector terciario ha jugado siempre un papel muy relevante y es una fuente directa de ingresos y un pilar muy importante de la economía española.

En el caso de transporte de mercancías, los sectores más afectados son el juguetero, textil y de componentes automovilisticos, pues España es dependiente de China en estos tres sectores, que ahora mismo se están quedando sin stock.

En el caso de los juguetes, China cuenta con casi el 90% de las fábricas del mundo y si estas están paradas, los distribuidores no tienen productos, lo que podría afectar, según algunos expertos han declarado, la campaña de navidad.

En el sector textil, si bien es cierto que la ropa de la temporada primavera verano ya está almacenada, la crisis del coronavirus podría hacer que los precios suban. Finalmente, respecto a la automovilismo también se está notando; y es que China es uno de los importadores de piezas más importantes para España. 

La pandemia del coronavirus COVID-19 podría ocasionar que la economía mundial se reduzca un 0.9% durante el 2020, en vez de crecer hasta el 2.5% como se preveía, destaca una nota informativa del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU publicada hace escasos dias.

El documento, que analiza la situación y perspectivas de la economía mundial, especifica que esta cifra se alcanzaría en caso de encontrarse “en el peor escenario posible“, y recuerda que durante la crisis financiera de 2009 fue del 1.7%.

Al mismo tiempo, advierte que se podría producir una mayor disminución de la producción global en caso de que las restricciones económicas se extiendan hasta el tercer trimestre del año y las respuestas fiscales no respalden a los ingresos y al consumo.

El estudio destaca que el confinamiento obligatorio y las restricciones al movimiento en Europa y los Estados Unidos provoca grandes estragos en el sector de servicios, especialmente “al comercio minorista, el esparcimiento y las atenciones sociales, las actividades recreativas y los servicios de transporte”.

“De manera colectiva, representan más de una cuarta parte de todos los trabajos en estas economías. A medida que las empresas pierden ingresos, el desempleo aumenta considerablemente, lo que transforma una perturbación en la oferta en una perturbación en la demanda aún más extensa para la economía”, explica el informe.

De este modo, la gravedad de las repercusiones económicas dependerá de variables como la duración de las limitaciones a la circulación de personas, las actividades económicas de las principales economías y la dimensión y efectividad de las respuestas fiscales.

El estudio destaca que los paquetes de medidas de estímulo fiscal “bien diseñados” pueden ayudar a minimizar la probabilidad de experimentar una profunda recesión económica. Estas medidas económicas habrían de priorizar el gasto en salud para contener la propagación del virus y dar apoyo financiero a los hogares más afectados por la pandemia.

Al mismo tiempo, el análisis advierte que las restricciones económicas en las economías avanzadas no se detienen en los países desarrollados y amenazan con extenderse a corto termino a los países en desarrollo.

El informe especifica que de producirse un descenso en el consumo en Estados Unidos y en la Unión Europea, disminuirá el volumen de importaciones de bienes de consumo procedentes de los países en desarrollo y también advierte que “la producción manufacturera global podría disminuir de manera significativa, con la posibilidad de que las perturbaciones se extiendan a las cadenas mundiales de suministro”.

Igualmente, se prevé que la disminución de turistas afectará especialmente a los pequeños Estados insulares en desarrollo que cuentan con millones de trabajadores poco cualificados.

“Asimismo, el descenso en los ingresos relacionados con los productos básicos y una reversión de las corrientes de capital están aumentado la probabilidad de sufrir problemas de deuda en muchas economías dependientes de productos básicos”.

Esta situación puede conducir a los Gobiernos a disminuir el gasto público cuando justamente se necesita lo contrario: incrementar el desembolso destinado a contener la pandemia y a apoyar el consumo y la inversión.

Otro apartado del estudio destaca que la pandemia perjudica “de forma desproporcionada” a millones de trabajadores poco cualificados en el sector de servicios y que, al no disponer de un apoyo financiero adecuado, “quedarán sumidos en la pobreza, incluso en los países más desarrollados”.

Como ejemplo de este último escenario, se estima que, en Italia y España, dos países fuertemente afectados por el coronavirus, “un 27% y un 40% de la población, respectivamente, no dispone de suficientes ahorros como para no trabajar durante más de tres meses”.

Aunque la primera prioridad es contener la propagación del virus no se debe perder de vista la forma en que está afectando a la población más vulnerable y lo que ello significa para el desarrollo sostenible. 

La crisis del coronavirus está teniendo consecuencias de todo tipo en todo el mundo y la situación en prácticamente todos los campos de la sociedad es grave.

Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) lo tiene claro: “el coronavirus ha creado una crisis económica como ninguna otra y es mucho peor que la crisis financiera mundial de 2008-2009”.

“El impacto está siendo abrumador. Nunca en la historia del FMI hemos presenciado un estancamiento de la economía mundial”, apuntó la directora. 

Evidentemente, todo el mundo está trabajando para mitigar los efectos de la pandemia y desde el FMI están trabajando con el Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales para aliviar las consecuencias económicas del COVID-19. 

El principal objetivo pasa por aumentar el financiamiento para todos los países, especialmente de los mercados emergentes ya que se están enfrentando a necesidades muy importantes. Nunca se habia visto una demanda tan creciente de financiamiento de emergencia. 

Para luchar contra el coronavirus hay fondos suficientes. El FMI cuenta con 1,000 millones de dólares y estan decididos a usar tanto como sea necesario.

El objetivo principal de estos fondos es que los diferentes países aprovechen ese dinero para pagar a médicos, enfermeras y otros trabajadores del sector de la salud, así como para enfrentar otro tipo de necesidades de atención médica. 

La Organización Mundial de la Salud ha advertido del peligro de levantar las restricciones antes de tiempo de un virus que ya ha infectado a más de un millón de personas y ha matado a más de 55,000, si hacen esto antes de tiempo o demasiado rápido, se corre el riesgo de sufrir una recesión económica aún más severa y prolongada. El FMI es consciente del costo económico de las cuarentenas pero ha advertido que los países que las levanten prematuramente se arriesgan a que el impacto económico de la pandemia sea aún más grave y prolongado, y es que plantear entre la salud y “salvar vidas”, de un lado, o, del otro, preservar las actividades económicas, es “un falso dilema”, se debe trabajar a la par y conjuntamente la OMS y el FMI han apelado a los hacedores de política de todo el mundo a pensar no sólo como proteger la salud de sus poblaciones, sino también la economía.

En ese sentido, la prioridad en el uso de los recursos debe ser sostener la actividad de los profesionales y auxiliares de la salud, la compra de equipamiento e insumos médicos. Pero al mismo tiempo, los gobiernos deben pensar en cómo reducir el desempleo, minimizar las quiebras y de ese modo hacer posible la futura recuperación. Deben ser medidas complementarias y no sustitutivas de las sanitarias.

El coronavirus va arrasando con todo a su paso, incluyendo las frágiles economías de Latinoamérica que deben prepararse para decaimientos casi seguros.

El FMI está alarmado por la profundidad de la crisis económica internacional desatada a partir de las medidas para controlar la pandemia mundial de coronavirus.

El FMI pidió a los Bancos Centrales de los países desarrollados que apoyen a los países y mercados emergentes que enfrentan “necesidades crecientes y muy significativas”. El temor, compartido por varios gobiernos y organismos, es que la abrupta salida de capitales de los mercados emergentes provoque en estos una situación de iliquidez y colapso económico que los gobiernos no tendrán cómo afrontar.

El organismo ha señalado a todos los gobiernos que más de 90 países han ya pedido la asistencia del Fondo ante la crisis del coronavirus.

Los gobiernos de la región deben pensar estrategias para sobrellevar una crisis económica que será bastante compleja y necesita de acciones concretas que puedan proteger a las empresas, la clase media, los sectores más vulnerables y el empleo.

Se está desarrollando un estudio para medir el impacto económico que tendrá el coronavirus en América Latina; y aunque este tipo de proyecciones no son absolutas y están sujetas a los cambios y a la evolución de la pandemia o a los acontecimientos, ya se ha pronosticado una caída del 3.8% en América Latina, este estudio incluye a México y excluye a Venezuela. Antes de la pandemia, el avance general era de 1.6%.

Otros análisis preveen que en el sur del continente los que más van sufrir son Argentina y Ecuador. Argentina podría caer en un 5.4% en el 2020 cuando tenía proyectado la caída de un 1%; Ecuador es posible caiga un 5.7%, cuando antes tenía proyectado solo una caída del 0.3%.

El resto de los países en la región como Brasil, Chile, Colombia o Perú; que tenían proyectados crecimientos, van a tener que olvidarse de eso porque todos van a caer según los modelos de estudios que han dado a conocer universidades y calificadoras internacionales. En resumen, el golpe va a ser duro a nivel mundial y Latinoamérica no va a escapar de esto.

Una de las grandes razones para dar crédito a las proyecciones es por la diferencia que existe entre la epidemia y la pandemia, las epidemias afectan a pocos lugares en comparación con las pandemias que van extendiéndose. En la epidemia cae el nivel de actividad, pero se recupera rápido. En la pandemia no y la recuperación es mucho más lenta y no se puede saber cuánto puede tardar y cuánto más puede seguir avanzando.

Los expertos médicos dicen que será mayor el costo si no se realiza la cuarentena total y los economistas creen lo contrario, que el remedio podría ser peor que la enfermedad. Ponerse de cualquiera de los dos lados sería pecar de fatal arrogancia. Es importante privilegiar la salud, hay que apuntar a salvar vidas; pero los Gobiernos tienen que estar muy atentos en cómo generar paliativos económicos. Algo que muchos paises no han hecho y que solo han apostado por la cuarentena total.

América Latina y el resto de los países con menos recursos deben priorizar la salud y la vida, pero no se debe descuidar la economía. A raíz de esto, el plan de acción debe enfocarse primordialmente en cómo hacer para multiplicar las pruebas rápidas. ¿Por qué esto?, para tener un mejor panorama de la situación y saber con mayor exactitud dónde se está parado. Pero las pruebas deben ser financiadas y unos países tienen más dinero que otros. Para poder lograr esto, el sector público y el sector privado deben trabajar juntos, no que empiecen a enfrentarse como ocurre en algunas naciones latinoamericanas. 

Para poder multiplicar las pruebas rapidas, el gobierno va a necesitar ineludiblemente del sector privado, básicamente porque necesita la mayor cantidad de gente realizando testeos. Una vez se tenga un panorama más detallado, de cuántos casos hay, una proyección más precisa y las zonas más afectadas; se puede trazar un plan económico que implique la flexibilización del confinamiento para que el sector salud y económico trabajen de la mano. Si no se hace eso, estar en cuarentena total, es estar a ciegas y al final de la misma, habría ineludiblemente un tremendo golpe económico.

EtiquetaCosío
Compartir

Dejar un comentario