Estresados

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El estrés forma parte, muy a nuestro pesar, de los modos contemporáneos de la existencia. Nos estresa la violencia y la inseguridad, los asuntos sociales y políticos, la economía nacional y la familiar, la inseguridad en el trabajo y el futuro de nuestras vidas.

Son diversos asuntos que cotidianamente nos estresan. Una encuesta reciente del Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México puso cifras a las distintas fuentes del estrés que nos agobian a los mexicanos (https://bit.ly/39qFhxY).  

En el estudio “Estrés, causas y consecuencias en la salud” identificaron que la inseguridad provoca estrés a tres de cada cuatro mexicanos (73 por ciento), convirtiéndose en la principal fuente de preocupación para la mayoría de la población.

Y es totalmente explicable si consideramos que tenemos más de una década con una situación de violencia generalizada, con las tasas de homicidios violentos y desapariciones más altas de la historia reciente; con una inseguridad extendida; completada por una impunidad casi absoluta que deja sin castigo a la mayoría de quienes cometen estos crímenes.

De acuerdo a esta encuesta, los temas políticos y sociales son otra fuente de estrés para los mexicanos: 65 por ciento se estresa por la corrupción en el gobierno y la sociedad; a 55 por ciento le preocupa el clima político y 50 por ciento se agobia por las políticas de Estados Unidos hacia México.

La economía general y personal genera un tercer bloque de estrés para la población, según el estudio de opinión del Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México. A 28 por ciento le estresa la situación económica del país; 43 por ciento tiene estrés por no poder cubrir sus gastos personales y 44 por ciento le preocupa solventar los gastos escolares de la familia.

Tener el dinero suficiente para completar la quincena o el mes es motivo de estrés para 41 por ciento de la población.

En el actual sistema capitalista donde el trabajo asalariado se convierte en la fuente principal de ingresos para las familias, estar en el trabajo, padecerlo y mantenerlo se convierten en otra fuente de estrés. A casi la mitad, 42 por ciento, les estresa perder el trabajo; a 37 por ciento le agobia la carga laboral; y 21 por ciento se dijo estresado por la relación con su jefe.

Las cifras revelan que hay entornos laborales tóxicos. En vez de disfrutar lo que se hace para ganar la vida, muchos trabajan en ambientes estresantes que son fuente preocupación y por tanto de insatisfacción y otras emociones nocivas en la vida diaria.

Según la Real Academia de la Lengua, el estrés es la “tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves”. Considerado lo anterior, no hace falta ser un experto para concluir que vivir con estrés enferma y a la larga, mata. Vivimos en un sistema socio-histórico que en lugar de provocarnos satisfacción, nos agobia, enferma y mata.

Este estudio de opinión pone cifras específicas para México que confirman el diagnóstico que el pensamiento crítico ha hecho sobre la moderna sociedad capitalista. El capitalismo es un sistema de dominación que produce un complejo de nocividades sobre todos los aspectos de la vida cotidiana contemporánea, como ha escrito con claridad el pensador libertario Miguel Amorós.

El mismo diagnóstico de estrés y nocividades nos indica la salida: si queremos tener una vida digna debemos lograr que salir a las calles y vivir en pueblos y ciudades no sea inseguro; debemos aspirar a ganarnos la vida y hacer lo que queremos, disfrutándolo, sin agobiarnos; los ingresos para la reproducción de la vida no deberían ser una fuente de preocupación.

Se dice sencillo, pero esto implica trastocar el mundo capitalista que ahora nos agobia. Por nuestro bien, debemos trastocar este orden.

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