Un tuit ofensivo

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El pasado 24 de febrero, el gobernador escribió en su cuenta de twiter: “El sábado les platiqué sobre 5 mujeres con denuncia de desaparición y de otras 3 menores por las que activamos la alerta Amber; todas fueron localizadas…” , hasta ahí todo iba muy bien; un gobernador preocupado, daba una buena noticia a una sociedad también preocupada por el alarmante número de desapariciones de mujeres en el Estado de Jalisco.

Sin embargo, al decidir continuar y, en lugar de escribir una frase parecida a “…sanas y salvas, se encuentran bien en compañía de sus familias”, el gobernador le da un giro a su nota y escribe: “…y en todos los casos se trató de una ausencia voluntaria”.

No conforme con esa extraña e innecesaria explicación para los fines de la información, decide cerrar su tuit con una frase completamente ajena al ejercicio de comunicación pública de un gobierno: “Es decir, nadie se las llevó, se fueron de su casa porque quisieron”.

En dos frases, el tuit pasó de ser una información institucional del gobierno del Estado, a una opinión moralista y absurda de alguien más preocupado por culpabilizar que por informar a los ciudadanos.

¿Ignorancia o mala fe?

Pensemos en lo primero, actuar de mala fe sería imperdonable para un gobernante.

El gobernador tal vez ignora la situación que se vive en Jalisco sobre la desaparición de mujeres y niñas. 

En especial la angustia que todos los días padecen las familias con hijos pequeños, adolescentes y jóvenes cuando estos salen de su hogares.

Lo que el gobernador considera una “ausencia voluntaria”, para un padre, cuando su hija o hijo no está en casa a una hora acostumbrada, se convierte en “ausencia”, simple y sencillamente. Y hablar de “ausencia” en Jalisco, es hablar de desaparición. Y hablar de desaparición, es enfrentarse a lo peor que puede vivir una familia.

En los tiempos que vivimos, una madre o un padre de familia no pueden darse el lujo de esperar, con los brazos cruzados a que le informen en dónde se encuentra su hija o hijo. Inmediatamente, siente la angustiosa necesidad de iniciar su búsqueda. Voluntaria o no, a cada minuto el peso de la ausencia se siente, se agranda, se vuelve más asfixiante.

Y pide ayuda: al gobierno en el que confía, y a sus familiares y amigos. Esa ayuda no se puede negar, ni condicionar. Ni se debe esperar a que pasen setenta y dos horas después del sentimiento de la ausencia. Después, el resultado de la búsqueda no debe ser usado ni como un trofeo ni como insumo para la construcción de un discurso moralista.

El “Es decir…” en el tuit del gobernador, indica un “se los voy a repetir en palabras que entiendan” y lo que le sigue “…nadie se las llevó, se fueron de su casa porque quisieron”, lo lleva a culpabilizar a quienes iniciaron una búsqueda, para su gusto, innecesaria, los padres, familiares y amigos, y a los culpables de provocarla, las hijas e hijos que voluntariamente se ausentaron del hogar.

Ignorancia y falta de sensibilidad. Dos ingredientes que combinados no pueden conducir hacia nada bueno.

Pd.1. El tiui del gobernador me impactó. Lo leí y lo releí sin darle crédito. Cinco, seis, después de no se cuántas lecturas más, sigo sin entender la verdadera intención: ¿informar? ¿Regañar? ¿Moralizar?

Pd.2. No se nada de comunicación política, pero creo que la sensibilidad, el pensar en el otro, ni siquiera la empatía, simplemente el pensar que el otro existe y es diferente a nosotros, es el principio de cualquier tipo de comunicación.

Pd.3 Insisto, no se nada de comunicación política, pero si el gobernador quisiera, podría ayudarle, gratis y con mucho gusto, a revisar sus tuits antes de que los envíe. La idea es ya no seguir ofendiendo a la gente, sobre todo a las víctimas.

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