AMLO-ALFARO Y LA PIPA DE LA PAZ

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Todo apunta a que el Insabi (Instituto de Salud para el Bienestar), será un tema más que habrán salvado exitosamente el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, luego de la polarización que mantuvieron en los últimos días en torno a este delicado asunto que por momentos se convirtió en una lucha de poder a poder, en la que Alfaro se mantuvo estirando la liga y parece que al final del día habrá conseguido mantener el sector salud bajo su égida con el aval del Ejecutivo federal.

Por lo menos así lo dio a conocer el viernes, un poco después de las 19 horas, cuando a través de sus redes sociales compartió su satisfacción con el siguiente texto:

“Tras tres días de trabajo intenso hemos llegado a un acuerdo general con el #Insabi. Nuestro estado defendió su postura y logró un acuerdo general para la coordinación en el esquema de NO adhesión. Así mantendremos nuestra infraestructura, nuestro presupuesto, nuestro personal y nuestra responsabilidad en el sector salud. Así sumaremos esfuerzos con la federación para garantizar la gratuidad y el acceso universal a los servicios de salud de los jaliscienses.

Falta un solo punto que aclarar para poder firmar y espero procesarlo mañana con el presidente: queremos sumarnos al esquema de compras consolidadas para demostrar que compartimos la visión de optimizar precios y luchar contra la corrupción en la compra de medicamentos. Curiosamente solo eso falta para firmar. Una vez más demostramos que hay toda la voluntad para encontrar acuerdos.

Reconozco a Juan Ferrer por haber puesto voluntad también para retomar las negociaciones. Jalisco defendió con entereza su postura y finalmente demostramos que actuar con congruencia siempre será el camino correcto. Confío en que mañana estará cerrado este episodio para retomar las negociaciones y avanzar en los acuerdos”.

Y es que, efectivamente, el presidente López Obrador, estará de visita por territorio jalisciense y es lo más deseable, que durante esa oportunidad pueda tener una entrevista cordial y ponerse de acuerdo con el gobernador Enrique Alfaro Ramirez, en torno al tema del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que ha sido un nuevo motivo de fricción entre ambos mandatarios. Sin embargo, siendo ya incontables los desencuentros así como los acuerdos que han tenido en los últimos tiempos, es de esperar que se dé un arreglo politico ponderando una vez más el bienestar para los jaliscienses.

Es preciso recordar que el Instituto de Salud para el Bienestar entró en operaciones el pasado 1 de enero, se trata de un órgano descentralizado de la Secretaría de Salud que ha venido a sustituir al Seguro Popular. Este instituto brinda servicios de salud y medicamentos gratuitos en el primero y segundo nivel a personas que no cuenten con seguridad social.

De acuerdo a un comunicado del Gobierno de México hasta la fecha son 23 las entidades federativas que han aceptado adherirse a este nuevo modelo de salud, siendo Jalisco uno de los estados que desde un principio se había rehusado a sumarse.

Alfaro Ramirez fijó su postura el 11 de enero pasado al insistir en que no firmaría el convenio para adherirse al Insabi, puesto que desde su punto de vista, la propuesta estaba condenada al fracaso.

“Jalisco no va a entregar su sistema de salud a la Federación, ese modelo centralista, absurdo, que están planteando, no va a ser acompañado por el gobierno de Jalisco”, apuntó.

“Hay muy poca claridad y pocas definiciones respecto a la manera en cómo los estados que hemos decidido no caminar en esta ruta, que nos parece está condenada al fracaso, pues vamos a trabajar, y cómo se da la coordinación con la Federación, y pues vamos a platicar con el presidente”.

El gobierno de Jalisco entregó el 30 de enero su propuesta de no adhesión al sistema nacional.

El modelo planteando por Alfaro Ramírez establecía una coordinación, pero no la entrega del sistema de salud como lo pretendía el Insabi, dejando claro que no entregaría los hospitales civiles a la federación.

Entre otras cosas, proponía hubiese la posibilidad de tener hospitales de acceso universal, es decir que pudiera ir población del Seguro Social y población abierta a fin de optimizar recursos.

Todo lo anterior, el gobernador de Jalisco ya se lo había planteado al director del Insabi, Juan Ferrer, de quien habría recibido todo el apoyo, e incluso adelantó que no esperaría represalias por su negativa de adherirse completamente y sostuvo que el presupuesto de 40 mil millones de pesos que se tienen para el Insabi no podían ser exclusivos para repartirse entre las entidades federativas que se adhirieran.

El 4 de febrero, Enrique Alfaro informó que había llegado a un acuerdo con el gobierno federal respecto a la nueva política de salud que impulsa la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Mediante un video difundido en redes sociales, señaló que su gobierno mantendría el control del sistema de salud estatal y la Federación compraría los medicamentos.

“Llegamos a la construcción de un acuerdo de coordinación integral con el Insabi, Jalisco defendió una posición que mantuvimos hasta el final que me parece es la correcta, no podemos desmantelar el sistema estatal, no vamos a entregar nuestros hospitales, ni nuestro personal, ni nuestro presupuesto, Jalisco va a mantener la rectoría”, afirmó.

Pero una semana después todo se vino abajo, la propuesta de adhesión al Insabi, que el gobernador de Jalisco había anunciado como un hecho, no se concretó debido a que no se respetaron los acuerdos que directamente hizo con su director Juan Ferrer.

“Juan Ferrer me dijo que ya quería que se lo mandáramos firmado, lo firmé junto con los demás funcionarios que tenían que hacerlo, lo enviamos y a los tres días nos mandaron algo totalmente distinto en un documento que evidentemente es, literal, un ataque a Jalisco, es una afrenta que esperamos se pueda aclarar”, señaló Alfaro.

Refirió que el documento que le enviaron planteaba que la aportación federal se mantiene igual que el año pasado, sin embargo, y de manera unilateral, explicó que la aportación solidaria estatal se plantea sea del triple, alrededor de mil 700 millones de pesos, lo cual interpretan como una amenaza.

Pero de acuerdo al último video subido por el gobernador a la red social este viernes, las aguas han vuelto a tomar su cause y se puede hacer elucubraciones en el sentido de que este fin de semana podrá sentarse a dialogar con el presidente aprovechando su visita a territorio jalisciense y fumarán una vez más la pipa de la Paz, esa que les permite hacer borrón y cuenta nueva porque el mayor interés de ambos mandatarios es indudablemente el bienestar de los jaliscienses y a partir de ahí es que logran resolver cualquier desencuentro o diferencia de opiniones que es normal surjan en su andar político.

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